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María José Huertas, sumiller: «El vino perfecto para la lujuria es el pinot noir, por ser elegante, sexy y con tacto» | Yo Dona

El plan veraniego de la sumiller María José Huertas es ir primero a su pueblo de Zamora a la playa.

La sumiller María José Huertas con su maleta veraniega preparada. JOSÉ AYMÁ

Considerada por el gremio como uno de los grandes nombres de la sumillería, atesora una carrera de 25 años a cargo de la vertiente líquida del restaurante Paco Roncero (en el Real Casino de Madrid, dos estrellas Michelin). A esta zamorana inquieta y apasionada del esgrima, el vino le ha procurado viajes y experiencias singulares, ahora que empaca su maleta rumbo a la playa.

La maleta de María José Huertas.
La maleta de María José Huertas. JOSÉ AYMÁ

Cierra el restaurante Paco Roncero en agosto y carretera y manta: ¿dónde aparece?

Primero en Zamora, en mi pueblo (Gáname de Sayago) y luego me escaparé a la playa -Altea, Asturias, A Coruña…- que es un ritual veraniego.

Aquí somos muy de prescribir playa: confiese la suya y por qué.

Comporta, en Portugal (frente a Setúbal). La playa más educada y civilizada que he visto nunca. Conviven el ambiente más hippie y el más pijo sin que se oiga nada; no hay gente dando voces ni niños gritando. El problema es que se está poniendo de moda y ya va hasta la realeza. Las cabañas monas pueden costar 2.000 euros la noche.

Lo proverbial, siendo sumiller, es preguntarle si condiciona sus vacaciones a zonas vinícolas… o donde se tope con buenos vinos.

Normalmente, todas las zonas a las que voy son zonas donde se elabora vino y trato de probar siempre los vinos locales. Sin embargo, los viajes a zonas más serias -como Toscana, Piamonte o Champagne- trato de hacerlos en invierno. En verano no me planteo visitar bodegas porque quiero desconectar un poco del «discurso del vino».

¿Qué no puede faltar en su maleta de verano?

Un libro sobre vinos protector solar y gafas de sol. Sufro de una fotosensibilidad brutal y uso gafas de sol incluso en invierno al salir del ascensor.

Tampoco faltan zapatillas para correr por ahí…

Ha corrido la media maratón en Madrid y en Lisboa, y tengo trilladas ciudades como Atenas, Roma, Oporto y Londres. Me parece una forma muy bonita de conocer las ciudades, parando para hacer fotos y coger aire.

He preguntado en esta sección por ciudades para el amor, para la pasión, para el desfase… ¿Hay una ciudad del vino, lejos incluso de lo establecido?

Roma, porque en las cartas de sus restaurantes se encuentran los mejores vinos de toda Italia.

Entonces de la Fontana de Trevi debería brotar en verano…

Barolo, sin duda, mi vino tinto favorito.

La sumillería es un viaje olfativo: ¿dónde comenzó todo? Llévenos allí…

Durante la carrera (estudió Agrícolas en Madrid) no me gustaba nada el vino. Pero se empezaron a organizar catas los viernes: vinos buenos, adulterados y con defectos, para aprender a distinguirlos. Me pareció super interesante. Terminé enganchada y dedicándome a ello.

Hay quien llora cuando se acaba el verano y quien lo hace degustando un vino…

A mí me ha pasado con algún rioja muy viejo, de más de 80 años, y algún oporto. Oporto es una de mis ciudades favoritas y allí he vivido momentos muy emocionantes. Me pone la carne de gallina beber algo que fue hecho el tatarabuelo de alguien, personas que ya no están y sentir que te bebes el pasado de al menos dos generaciones.

El vino es entonces magdalena de Proust: ¿a qué rincón de la infancia le lleva y a qué huele?

Sí, hay un aroma que encuentro en vinos con crianza en barrica y en botella, con maderas clásicas, no maderas modernas de vainilla o canela. Es el olor del armario de mi abuela donde nos escondía las magdalenas y las rosquillas para que duraran: un olor a madera, fondo de naftalina, unpoquito de humedad y un toque dulce. También me encanta el olor a talco, a cuero, a ámbar y sándalo que me transporta al Mercado de las Especias de Estambul.

¿Cómo fueron los veranos de la niñez? ¿Muchas rosquillas y muchas rozaduras en las rodillas?

Consistían en andar en una bici muy vieja, heredada, tener heridas, usar el mismo pantalón y distinta camiseta, jugar con raquetas… En días especiales nos llevaban a la piscina de Bermillo (pueblo de al lado). También hacíamos espiritismo e íbamos a las charcas. Los padres estaban tranquilos si todos volvíamos con la cabeza entera. Ahora voy con mi hija, pero ella lleva el teléfono en la mano y está con TikTok.

¿Proyectaron Tiburón en la plaza del pueblo?

No, han puesto el cine ahora. Igual que el bar, solo en verano. Te diría que no aguanto pelis de ciencia ficción. E.T. me aburre soberanamente. No soporto la ciencia ficción de El Señor de los anillos, Alien… Eso sí, con La vida es bella no puedo dejar de llorar.

¿Existen vinos para según qué películas?

¡Claro! Para ver Suite francesa, una de mis favoritas, elijo un pinot noir, uva que me vuelve loca. También he hecho una cata muy divertida llamada Siete vinos para siete pecados capitales.

¿Cuál es perfecto para la lujuria?

Un pinot noir, por ser elegante, sexy y con tacto.

¿Conciertos memorables de verano?

Ay sí, uno de Slash (Guns & Roses) en solitario. Sin embargo, el mejor concierto de mi vida fue el de Paco de Lucía en el Festival del Castillo de Peralada (Girona). Falleció a los cuatro días.

¿Adónde le ha dado pereza ir, qué destino le es esquivo?

Japón, ni me llama la atención ni me gusta el pescado crudo.

Es usted consumada esgrimista: ¿qué vino es un florete?

Practico desde 2011 y apunté a mi hija con 9 años. Con el esgrima desconecto absolutamente de todo. Haciendo analogías, el sable sería un priorat, por su dureza; el florete, un chianti, por su elegancia; la espada, un rioja, por su pausa y su clasicismo.

Los viñedos más conmovedores: listita para ir terminando.

El Douro (Portugal), especialmente durmiendo en una quinta; las pendientes del Mosela alemán; Lanzarote (islas Canarias) y Santorini (Grecia).

¿En qué isla se confinaría con vino y poca cosa más…?

En Isla Mauricio, pero en el viaje más espectacular de mi vida no había vino y fue a Groenlandia, antes de Trump (ríe). En el aeropuerto de Islandia, antes de volar llegar, compré un par de botellas de Borgoña y vino español a buen precio.

Fuente: https://www.elmundo.es/yodona/moda/2026/07/27/6a61fcb6e4d4d8eb788b45b2.html

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