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No, las mujeres tampoco ligan cuando quieren: «Pasar un año sin sexo es bastante habitual» | El Confidencial

Según el CIS, el 25% de los españoles no ha mantenido relaciones sexuales en el último año. De ellos, un 30,2% de mujeres no lo ha hecho los últimos 12 meses: ¿por qué?

Dakota Johnson en ‘How to Be Single’. (Warner Bros)

Por Clara Nuño / Gráficos: Unidad de Datos / El Confidencial

Lucía está cansada de que siempre le pase lo mismo. De salir de fiesta, encontrar a un chico que le parezca mono, aunque muchas veces no le guste cómo habla o las cosas que dice, pero se diga a sí misma que, bueno, para un rato no pasa nada, y que luego todo acabe en un bluf. Está cansada de que no le guste nadie y de hablar y hablar con gente en las apps de citas. Gente que le da muchísima conversación, pero que luego, en numerosas ocasiones, no quieren quedar. “A veces pienso que mucha peña en las apps lo que busca es atención y el subidón que te da el que te lleguen mensajes, nada más”, opina en conversación con este periódico.

Lucía acaba de cumplir los treinta años y dice que, a ojo, a estas alturas lleva un año sin tener relaciones sexuales. “Estoy harta de que me digan que nosotras follamos más si queremos”, apunta, señalando que es la frase recurrente que le dicen sus amigos hombres cada vez que ella se queja de que le cuesta encontrar algo que le haga gracia y le funcione para un rato. “Siempre igual, que si yo quisiera podría, que es porque soy selectiva y no sé qué más. Pero digo yo: qué menos que me ponga cachonda, ¿no?, si no, para qué”, comenta con sorna durante la conversación.

Lucía también se queja de que por muchos argumentos que dé, siempre se encuentra con el mismo mantra en todas partes, como si fuera una mancha de grasa que no se termina de quitar del vaquero, por mucho que insistas. “Me parece increíble que se siga teniendo esa percepción cuando si preguntas a casi cualquier mujer heterosexual te va a decir lo mismo. Pero oye, da igual, la creencia persiste”, se queja la entrevistada.

A lo que se enfrentan Lucía y otras mujeres es al triunfo del estereotipo, de una idea engarzada en el imaginario colectivo por mucho que la realidad apunte a otras direcciones más complejas. “La idea de que las mujeres pueden tener relaciones sexuales cuando quieran solo se sostiene si definimos ‘sexo’ en su sentido más básico y técnico”, apunta Alicia M. Walker, doctora en Sociología y Antropología cuyo trabajo se centra en las relaciones sexoafectivas, identidad y comportamiento sexual de hombres y mujeres en Occidente.

«Gran parte del sexo casual disponible para las mujeres no se centra en su placer»

“Sí, muchas mujeres pueden encontrar a alguien dispuesto. Pero eso no es lo mismo que encontrar sexo seguro, placentero y que valga la pena”, continúa la antropóloga para señalar que el mito minimiza las limitaciones con las que tienden a encontrarse las mujeres: “Ignora los riesgos, no solo la seguridad física, sino también el riesgo para su reputación, el juicio social y la posibilidad real de ser tratadas como desechables. Además, ignora la calidad. Gran parte del sexo casual disponible para las mujeres no se centra en su placer, lo que significa que el cálculo de costo-beneficio a menudo no sale rentable”, explica la americana para continuar con que también existe una discrepancia en las expectativas: “Algunos hombres conciben el sexo casual como algo inmediato y transaccional, mientras que muchas mujeres buscan, al menos, una mínima conexión o intriga antes de sentir deseo”. Y, cuando estas dos perspectivas chocan, no sucede nada.

La pervivencia de viejas normas sociales

Un mito que tampoco hace justicia a los hombres, a quienes presenta como máquinas sexuales. “Se da por supuesto que los hombres están siempre predispuestos y disponibles y eso tampoco es verdad”, comenta por su parte Teresa Alzás, socióloga de la Universidad de Extremadura. “Estamos socializados a través de unos roles de comportamiento que, aún hoy, siguen siendo muy fuertes y, claro, nuestras expectativas chocan cuando al otro lado nos encontramos con que las personas no terminan de comportarse como esperamos”, continúa para hacer hincapié en que “hay unas exigencias sociales muy grandes” en el hombre a este respecto: “Aún hoy hay roles muy marcados de lo femenino y lo masculino; el rendimiento que tienen que dar ellos a nivel sexual por un lado y la expresión del deseo contenida que se les impone a ellas”, opina tras dar unos ejemplos. La idea de que tenga que ser el hombre quien tome la iniciativa o que ellas son mucho menos sexuales que ellos.

“Los estereotipos tienden a simplificar y generar creencias que son simples, falsas y reduccionistas”, asegura la socióloga, quien señala que “estamos en un momento social y cultural en el que buscamos respuestas muy sencillas a preguntas complejas. Y, muchas veces, eso no es posible”, argumenta para señalar que ahí radica parte de lo que alimenta el movimiento Incel.

Ana, de 31, está acostumbrada a encontrarse con que sus amigos le digan “que lo tiene difícil” porque “tiene mucha personalidad” y espanta a los posibles ligues. “Eso me da mucha rabia, porque además cambiarlo es difícil”, comenta para señalar que, en otras ocasiones, le han dicho que tiene que ser más sutil. No tan directa. Que sean ellos quienes sientan que tienen el poder, que una mujer decidida y con las ideas claras asusta.

“A veces pienso que es porque vivo en una ciudad pequeña, que si viviera en un sitio grande no tendría tanto problema, la verdad”, confiesa para señalar que, incluso, en las últimas ocasiones en las que ha salido a ligar ha bajado bastante sus estándares. Y ni por esas. “Odio cuando no se alinea la parte de arriba de mi cuerpo con la de abajo”, bromea.

«Tengo amigas que están en un momento en el que el sexo no les interesa tanto»

Ana confiesa que se aburre si tiene que hacerse pequeña para pasar un buen rato, para no resultar intimidante. Está, además, también muy aburrida de que la consideren intimidante. “Además soy bisexual y, cada vez que lo digo, hay bromitas al respecto o me llaman viciosa. Viciosa de qué, si hace mil que no follo”, se ríe.

Individuos cada vez más aislados

Carmen, de 25 años, le encanta el sexo casual y se considera una persona apasionada y activa. Aunque confiesa que hace tiempo que no se enrolla con nadie. “Estar un año sin follar es bastante normal”, opina en declaraciones a El Confidencial. “Tienes que sentirte a gusto y se te tiene que cruzar alguien que te haga gracia y, ahí, claro lo tienes que seducir. A veces lo consigues y otras no”, comenta para señalar que también “hay momentos y momentos”: “Tengo amigas que llevan mucho tiempo sin liarse con nadie porque están centradas en otras cosas. Están en un momento en el que el sexo no les interesa tanto. Su energía se la llevan otras cosas”, explica.

Según los últimos datos de un estudio de sexualidad conducido por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 25% de los españoles no ha mantenido relaciones sexuales en el último año, principalmente por falta de interés o deseo sexual.

El estudio, que se ha elaborado a partir de 4.009 entrevistas a población de más de 18 años residente en España para analizar hábitos y opiniones sobre sexualidad; refleja, no obstante, que el 43,9% considera bastante importante tener una relación sentimental para tener una vida satisfactoria. Así, de los encuestados que no tienen pareja (30,8%) la gran mayoría prefiere no tener citas(73,4%), mientras que el 22,3% mantiene relaciones casuales y citas sin exclusividad.

A la pregunta de por qué ahora tenemos menos sexo o estamos menos interesados en buscarlo cuando no tenemos pareja, Walker señala que se trata de una acumulación de cambios estructurales y culturales que apuntan en la misma dirección. Y, entre los principales motivos, se encuentra el mayor aislamiento social del individuo. “Las aplicaciones de citas crean la ilusión de abundancia, pero también hacen que la conexión parezca desechable y más difícil de confiar.

“Es más fácil seguir desplazándose por la pantalla que invertir en alguien, lo que reduce la probabilidad de que la relación evolucione hacia lo sexual”, explica para añadir que, además, nos hemos alejado de los roles de género rígidos (cosa que ella considera positivo), pero no los hemos reemplazado por completo con nuevas expectativas compartidas. “Esto genera indecisión. Las personas tienen más dudas sobre cómo iniciar una conversación, cómo interpretar el interés y cómo evitar traspasar los límites”, continúa.

«Cuando la vida social está fragmentada, hay menos oportunidades»

Además, señala la especialista, vivimos en un momento tendente a la autoprotección. Y eso incluye tanto el riesgo emocional como el físico. “Las personas son más conscientes del mal sexo, la coerción y la incompatibilidad, y muchas optan por evitarlo en lugar de conformarse con experiencias insatisfactorias o inseguras”, apunta para señalar, quizá, la razón más importante de todas: que el sexo compite con todo lo demás.

“El trabajo consume más tiempo, el entretenimiento es más inmersivo y la vida social está más fragmentada”, enumera para decir que, en lugar de tener una red estable y compartida donde vemos regularmente a las mismas personas en distintos contextos (trabajo, amigos, comunidad), ahora nos movemos entre espacios separados y desconectados. “Pensemos en compañeros de trabajo que nunca conocen a nuestros amigos de verdad, en personas que aparecen en aplicaciones de citas fuera de nuestro círculo social, en interacciones online que no se trasladan a la vida real”, explica para señalar que esta fragmentación es importante porque el sexo suele surgir del contacto repetido, la familiaridad y la confianza.

«Cuando la vida social está fragmentada, hay menos oportunidades naturales para que esto se desarrolle y más interacciones puntuales, de poca inversión o fáciles de abandonar,” prosigue para finalizar con que “el sexo requiere tiempo, energía y presencia, y estos recursos son más escasos de lo que solemos admitir”.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/salud/2026-04-14/mujeres-no-ligan-cuando-quieren-ano-sin-sexo_4337368/

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