El torero fue herido de mucha más gravedad de lo que parecía por el cuarto toro de la tarde y los próximos días son cruciales

- Patricia Navarro / La Razón
El torero Morante de la Puebla ha salido de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Viamed de Sevilla donde ha pasado la primera noche tras la grave cogida sufrida en la Maestranza durante la corrida de este pasado lunes. El percance se produjo en el cuarto toro de la tarde, en un momento especialmente destacado de su temporada, y a pesar de que en primera instancia no parecía tan grave el parte médico firmó una cornada «muy grave».
Según explicó el cirujano Octavio Mulet al portal Mundotoro.com, la herida reviste una gran complejidad por la zona afectada. “Más que una cornada de gravedad inmediata, se trata de lesiones delicadas por su localización. Afecta al área anal y rectal, y ha sido necesaria una reconstrucción de los esfínteres, lo que convierte la intervención en una cirugía compleja”, detalló.
La reacción del público ya anticipaba la seriedad del percance, al percibir los evidentes gestos de dolor del diestro sobre la arena. A pesar de ello, Morante ingresó en la enfermería consciente y estable, aunque con un dolor intenso propio de la zona lesionada, según precisó el equipo médico.
El parte facultativo confirmaba una herida por asta de toro con una trayectoria aproximada de diez centímetros, que afectó parcialmente a la musculatura esfinteriana y provocó una perforación en la pared posterior del recto. La intervención incluyó la limpieza de la zona dañada, la reparación del tejido afectado y la colocación de drenajes en el espacio postanal y retrorectal.
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Los médicos también han exploraron la zona lumbar tras el violento impacto sufrido en la caída, aunque en principio no se le detectaron lesiones en la espalda En estos momentos, la principal preocupación es evitar posibles infecciones, habituales en este tipo de heridas. “Habrá que esperar al menos unos diez días para evaluar la evolución antes de establecer plazos”, apuntó Mulet.

El incidente se produjo después de que Morante hubiera cortado una oreja a su primer toro. En el cuarto, perteneciente a la ganadería de Hermanos García Jiménez y de nombre ‘Clandestino’, fue embestido con violencia cuando trataba de frenarlo con el capote. El animal lo derribó y lo hirió en el aire. Aunque en un primer momento no se apreciaba sangre, sí se observó el destrozo en el traje de luces, lo que hacía presagiar la magnitud del percance.
La lesión llega en un momento de especial conexión del torero con los aficionados, tras su reaparición triunfal en Sevilla el Domingo de Resurrección, con la que iniciaba la temporada después de su intento de retirada en octubre en Madrid. Con numerosos compromisos cerrados para este año, su evolución médica marcará ahora los tiempos de una recuperación que mantiene en vilo su futuro inmediato en los ruedos