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‘Memoria de Morante’: el genio que torea contra su propia sombra | El Confidencial

Zabala de la Serna narra en «Memoria de Morante» (Editorial Debate) la temporada histórica en la que el genio de La Puebla descendió a los infiernos personales para resurgir como ¿el mejor torero de la Historia?

Morante, tras quitarse la coleta el 12 de octubre en Madrid. (EFE)

Por Alberto Pérez Giménez / El Confidencial

El 6 de febrero de 2025, Morante llora en un rincón de Las Ventas. Ha perdido la memoria, no se acuerda ni de que ha indultado un toro tras una sensacional faena. Los electrochoques contra una depresión le han robado la memoria. Faltaba un mes para San Isidro. En Portugal, ante una vaca, se había probado y el resultado había sido desolador. Todo apuntaba al naufragio. Y sin embargo… «Consiguió llegar a su primera corrida del año y firmó la temporada más rotunda y conmovedora de su vida», escribe Zabala de la Serna. Una proeza que desafía la lógica médica y la taurina. 

Zabala de la Serna (Madrid, 1970), Vicente para los amigos y para quienes le vimos crecer en ABC a la muerte de su padre, describe en «Memoria de Morante. El adiós y el regreso de un genio herido» (Debate, 2026) el vértigo de asomarse al abismo interior de un artista como José Antonio Morante de la Puebla. Memoria de Morante no es una biografía al uso: es un descenso a los infiernos, al corazón de las tinieblas interiores y una imprevisible ascensión en la que ni el maestro creía, pero que ya forma parte de la mitología taurina. Un libro que hace pensar en el drama de ser un torero cuando una alimaña habita dentro de uno mismo.

Memoria de Morante: El adiós y el regreso de un genio herido

A ese viaje al corazón de las tinieblas del genio de La Puebla, Zabala llega tras una llamada del apoderado de José Antonio pidiendo las crónicas del crítico de las más gloriosas tardes de Morante porque el maestro, tras sesiones de electrochoques en Portugal para tratar su depresión, no las recuerda. 

Es un retrato descarnado de la fragilidad de un genio. Morante, el artista admirado, que aprece como un hombre que torea contra el olvido. Zabala recoge una frase que resume el drama: «Un torero sin memoria es como un álbum sin fotos». Palabras del propio maestro en su refugio de La Malvaloca. ¿Puede haber mayor drama para un torero? El toreo, al fin y al cabo, es memoria: memoria del toro anterior, del temple que salvó una tarde. Cuando esa memoria se borra, solo queda revivirlo cada tarde para luchar contra el propio olvido. 

El toreo, al fin y al cabo, es memoria: memoria del toro anterior, del sitio exacto donde clavar la espada, del temple que salvó una tarde… 

La parte esencial del libro es la temporada 2025, esa «obra artística y humana contra toda lógica». Y al final, el 12 de octubre en Madrid, en plena apoteosis, Morante se quita la coleta: «No puedo más». Porque para Morante, como escribe el autor, sin torear solo hay oscuridad. 

El regreso en 2026, fue criticado por algunos. Zabala no oculta las críticas: la ruptura matrimonial mientras atravesaba el infierno psiquiátrico, los «asuntos delicados» pendientes en La Puebla, la sensación de estafa que algunos aficionados sintieron ante la retirada y el retorno en menos de seis meses. «Entiendo la sensación», dijo el propio autor en la presentación, «pero se me pasa cuando me pregunto si la tauromaquia es mejor con o sin Morante». Y eso que Zabala fue muy duro en los comienzos de Morante y con Morante. 

El libro va de la crónica periodística al ensayo sobre la salud mental en un mundo tan particular y cerrado como el del toro, pasando por retazos de biografía y, sobre todo, literatura. Hay pasajes que se leen como crónicas taurinas, describiendo faenas como lo hacía su padre, el gran Vicente Zabala, pero sobre todo con la emoción de quien sabe que está ante algo irrepetible. Morante no es solo un torero; es «el torero de la gente», como dice Zabala: lo aman a izquierda y derecha, porque su arte trasciende banderías. Es cultura viva, aunque algunos quieran negarlo. 

Zabala narra esa temporada que fue un ejercicio de superación descarnado cuando Morante se mató y resucitó cada tarde ante nuestros ojos 

Se puede discutir, y se discutirá, si Morante es «el mejor torero de la historia», como proclama el libro con rotundidad en consonancia con otros autores como el propio Rubén Amón. Los puristas invocarán a Joselito, Belmonte o Manolete. Pero Zabala lo argumenta en la capacidad del sevillano para buscar y hallar la luz en la oscuridad de su propia incertidumbre, en esa temporada antológica que fue un ejercicio de superación descarnado cuando Morante, en 2025, se mató y resucitó cada tarde ante miles de espectadores, la mayoría ajena a su drama.

La salud mental en los toros

El libro, además, tiene el mérito de hacernos pensar en la salud mental en la Fiesta Nacional, donde la depresión era un tabú mal visto entre silencios, sobreentendidos y machismo rancio. Zabala y su libro exponen el drama interior de Morante y, al hacerlo, humaniza al maestro, al mito. Morante encuentra en el ruedo su única terapia contra uno de los males que asolan nuestra sociedad. 

Memoria de Morante no solo recoge la temporada histórica y excepcional de un torero, sino la lucha de un hombre contra sus demonios interiores. Zabala de la Serna escribe la gran crónica de un momento histórico en el toreo. Y nos recuerda, al mismo tiempo, por qué seguimos yendo a las plazas: porque de tarde en tarde aparece un Morante para vencer al olvido. Aunque luego, en la oscuridad del hotel o de la furgoneta, el toro interior vuelva a embestir.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-05-29/memoria-de-morante-el-genio-que-torea-contra-su-propia-sombra_4361893/

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