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Lucille Ball y Desi Arnaz, la pareja que conquistó la televisión a base de garra y talento (y vivió una historia de amor más feroz y divertida que cualquier sitcom) | Vanity Fair

Recordamos el tórrido matrimonio de Lucille Ball (nacida el 6 de agosto de 1911) y Desi Arnaz.

Everett Collection

Cuando Lucille Ball y Desi Arnaz se conocieron en 1940, pocos podían imaginar que algún día se convertirían en el matrimonio más querido de Estados Unidos, encarnando los ideales patriarcales de la década de los cincuenta. Más tarde Ball admitiría que no fueron “ángeles”: ella ya había salido con George RaftBroderick Crawford y Henry Fonda, mientras que Desi había mantenido apasionados romances con Sonja Henie y Betty Grable. Pero como detalla el biógrafo Warren G. Harris en Lucy & Desi: The Legendary Love Story of Television’s Most Famous Couple [Lucy & Desi: La legendaria historia de amor de la pareja más famosa de la televisión], a base de garra, determinación y talento, llegarían a lo más alto de la industria del entretenimiento, viviendo una historia de amor más feroz y divertida que cualquier sitcom de 30 minutos.

Dos mundos se encuentran

En junio de 1940, el joven director de orquesta Desi Arnaz, un refugiado cubano de sangre azul de 23 años que había arrasado en los clubes, estaba almorzando en el economato de los estudios RKO con el director George Abbott cuando una mujer desaliñada se acercó a charlar. “Parecía una prostituta de dos dólares a la que su proxeneta le hubiera dado una paliza”, recuerda Arnaz, según relata Harris. “Tenía un ojo morado, un mechón de pelo le colgaba en la cara y su vestido ceñido a la piel se deshacía por las costuras”.

Cuando se marchó, Abbott le dijo a Arnaz que aquella mujer era Lucille Ball, quien iba a interpretar a una inocente universitaria en la primera película de Arnaz, Demasiadas chicas. “Creo que te has pasado”, respondió Arnaz, según Harris. “Es imposible que consigan cambiar a esa chica en algo que se parezca a una ingenua”.

Ball le demostraría que estaba equivocado. Seis años mayor que Arnaz, Ball había sido una glamurosa actriz de serie B en Hollywood desde 1933. Su aspecto desaliñado en el economato era el resultado de una pelea con Maureen O’Hara en la película Baila, muchacha, baila. Aquella misma tarde, se aseó y se dirigió al plató donde Arnaz y otros miembros del reparto de Demasiadas chicas estaban ensayando. Esta vez, Arnaz se quedó prendado de la mujer que tenía delante. Harris escribe:

Le preguntó a Lucille si sabía bailar rumba. “No, pero apuesto a que tú sí”, respondió ella, divertida. Desi hizo una rápida demostración… Fascinada, Lucille se apoyó en el lateral del piano y pidió que repitieran la actuación. Esta vez Desi terminó con una floritura, quedando cara a cara con Lucille. Le puso un brazo a cada lado y la inmovilizó contra el piano. “Vas a tener que bailar rumba en este cuadro”, le dijo Desi. “Puedo enseñarte rápidamente, pero solo con la condición de que salgas conmigo esta noche”.

Rápidamente los dos se convirtieron en amantes. El 30 de noviembre de 1940 se fugaron a Connecticut, antes de regresar a Nueva York a tiempo para el segundo espectáculo de Arnaz en el Roxy, donde él la presentó al eufórico público. “Fugarme con Desi fue lo más atrevido que hice en mi vida”, recuerda Ball, según Harris. «Nunca me había enamorado de nadie tan rápido. Era muy guapo y romántico. Pero también me daba miedo, era tan salvaje. Sabía que no debería haberme casado con él, pero ese era uno de sus mayores atractivos».

Drama en Desilu

Los recién casados se mudaron a un rancho en Chatsworth, al que llamaron Desilu. Pero rara vez estaban juntos, ya que Arnaz estaba continuamente de gira y Ball tenía un contrato con MGM, donde su vibrante colorido le valió el apodo de “Tessie Tecnicolor”.

Los rumores sobre la vida mujeriega de Arnaz, que supuestamente incluía una juerga con Mickey Rooney durante una gira de Goodwill patrocinada por el Gobierno, no tardaron en llegar a oídos de Ball. Según su amiga Ann Miller, en represalia Ball tuvo un breve romance con un prometedor Robert Mitchum. Sus batallas a campo traviesa dieron lugar a épicas peleas a gritos a larga distancia, que las entrometidas teleoperadoras escuchaban a menudo como entretenimiento. Harris escribe:

Una noche, las peleas fueron tan cruentas que Lucy, que solía llamar a Desi a los pocos minutos, desistió disgustada y se fue a la cama. La telefonista del hotel estaba tan acostumbrada a la frecuencia de las llamadas de la pareja que el silencio la alarmó y decidió telefonear a Lucy. “¿Por qué no has vuelto a llamar a Desi?”, le preguntó. «Está en su habitación sintiéndose desgraciado… ¿Por qué no le devuelves la llamada y haces las paces con él? Es solo un niño». Lucy se echó a reír y no pudo volver con Desi lo suficientemente rápido como para contarle lo que había dicho la teleoperadora.

Pero en 1944 Ball ya no podía soportar las constantes infidelidades de Arnaz y pidió el divorcio. La noche antes de comparecer ante el tribunal, Arnaz la invitó a cenar en Mocambo, lo que acabó en una noche de pasión. Al día siguiente, “Lucy se levantó y empezó a vestirse”, recuerda Arnaz, según Harris. «Le pregunté a dónde iba y me dijo: ‘Me divorcio de ti esta mañana’. Pensé que estaba loca por hacerlo, pero ya lo tenía decidido. Se había comprado un traje nuevo… y no quería decepcionar a todos los periodistas que estarían en el juzgado».

Justo después de que el juez concediera el divorcio a Ball, ella volvió a acostarse con Arnaz, con lo que la ley californiana declaró nulo el divorcio.

El efecto Lucy

Ball sabía que para salvar su matrimonio, ella y Arnaz necesitaban estar juntos mucho más que unos pocos días cada tanto. En 1948 ella se había forjado una exitosa carrera en la radio con el programa My Favorite Husband, y la incipiente industria de la televisión estaba interesada en ella. Insistió en que Arnaz interpretara a su marido en cualquier proyecto televisivo, pero no estaba segura de qué hacer hasta que su mentora y “ángel de la guarda” Carole Lombard, que había muerto en un accidente aéreo en 1942, aparentemente le envió una señal.

“Todo el mundo nos advirtió a Desi y a mí que estábamos cometiendo un suicidio profesional al renunciar a películas muy bien pagadas y a compromisos con grupos de música para arruinarnos en la televisión”, recuerda Ball. «Entonces soñé con Carole Lombard… Ella me dijo: ‘Arriésgate, cariño. Inténtalo’. Después de eso, supe con certeza que estábamos haciendo lo correcto».

A los ejecutivos de la televisión les preocupaba que la audiencia tuviera problemas para creer que una mujer blanca estuviera casada con un hombre hispano. “¿Cómo que nadie se lo va a creer? Estamos casados”, respondió Ball, según Harris.

Con el respaldo de su productora Desilu, llamada así por el antiguo rancho Chatsworth, I Love, Lucy se estrenó el 15 de octubre de 1951 en la CBS. El matrimonio ficticio formado por Lucy y Ricky Ricardo pronto se convirtió en la pareja favorita de Estados Unidos, y Ball, considerada durante mucho tiempo una actriz de segunda categoría, fue finalmente aclamada como un genio cómico. “No hay nadie que pueda hacer lo que Lucy hace con su cara, con su forma de andar”, dijo Arnaz, según Harris. «I Love, Lucy fue diseñado para ella, construido para ella. Todos los demás somos solo atrezo: Bill [Frawley], Vivian [Vance] y yo. Muy buen atrezo, pero atrezo».

Mientras Ball dominaba el plató con mano de hierro, Arnaz, un hombre de negocios nato con memoria fotográfica, se convirtió –a pesar de su creciente dependencia del alcohol– en un pionero innovador de la industria televisiva. I Love, Lucy pronto fue tan popular que sus efectos podían cuantificarse en todo el país.

“A la noche de I Love, Lucy se la conoció como ‘lunes negro”, escribe Harris. «En Detroit se llevó a cabo una investigación al comprobar que esa velada, entre las 21:30 y las 21:35, los niveles de agua de los embalses experimentaban un drástico descenso. Parecía que todo el mundo posponía ir al baño hasta que terminara I Love, Lucy«.

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Vamos a tener un bebé

Para los Arnaz y sus compañeros, el meteórico éxito de I Love, Lucy fue un sueño hecho realidad. “Nos divertíamos tanto en el plató que no queríamos volver a casa”, recuerda Ball, según Harris. Y eso a pesar de las constantes peleas entre Vivian Vance y William Frawley, que interpretaban a los mejores amigos de los Ricardo, los Mertz. “Detestaba a Bill Frawley, y el sentimiento era mutuo”, comentó Vance más tarde, según Harris. “Cada vez que recibía un nuevo guion, lo repasaba a toda prisa, rezando para que no hubiera una escena en la que tuviéramos que estar juntos en la cama”.

Pero nada podía empañar la felicidad de Ball y Arnaz. Tras años de intentos, en 1951 habían sido padres de su hija Lucie. Y en 1952 la pareja se alegró al descubrir que Ball estaba embarazada de nuevo. Sin embargo, los directivos del estudio no estaban tan contentos y Arnaz convocó a un grupo formado por un rabino, un pastor y un sacerdote para decidir qué era apropiado mostrar en relación con el embarazo.

Según el director Jess Oppenheimer, durante el rodaje del episodio Lucy Is Enceinte, en el que Lucy Ricardo le dice a Ricky que está embarazada, la línea entre realidad y ficción se difuminó. “De repente, Lucy y Desi recordaron sus propias emociones reales cuando descubrieron que por fin iban a ser padres”, evocó, según Harris. «Ambos empezaron a sollozar y no pudieron terminar de actuar. Fue una de las cosas más conmovedoras que he visto nunca… Ordené que lo repitieran, pero todo el mundo gritó: ‘¡No! ¡No! ¡No!’. La vida no puede ser más real que eso».

Para hacer aún más difusa esa línea, la Lucy real programó su cesárea el 19 de enero de 1953, 10 horas antes de que la Lucy Ricardo de ficción diera a luz al pequeño Ricky en el episodio Lucy Goes to the Hospital.

Ball también dio a luz a un niño, Desi Arnaz Jr., y Desi padre se llevó una gran alegría. Emocionado, Desi corrió por el pasillo gritando: ‘¡Es un niño! Es un niño!», escribe Harris. «Le dijo al reportero de Associated Press: ‘Así es Lucy. Siempre hace todo lo posible por cooperar. Ahora lo tenemos todo».

¿Ama Desi a Lucy?

En 1957, Desilu Productions, que a lo largo de su existencia produciría desde Los intocables hasta Star Trek, compró los estudios RKO, donde Ball y Arnaz se habían conocido algo menos de 20 años antes.

Pero a pesar de su abrumador éxito profesional, la pareja más querida de Estados Unidos guardaba un oscuro secreto: su amor se estaba apagando. Arnaz nunca había dejado de ser un mujeriego, y ya en 1954 la revista Confidential había publicado un artículo titulado ¿Ama Desi a Lucy? que exponía su inclinación por “mujeres que ofrecían compañía a cambio de dinero”. Cargado con una responsabilidad abrumadora en Desilu, cada vez estaba más fuera de control y a menudo, tras pelearse, emborracharse o estar con prostitutas, era escoltado a casa por policías compasivos.

“En el fondo de mi corazón esperaba que todo cambiara, que ocurriera un milagro”, recuerda Ball, según Harris. «Pero la gente no cambia. Desi era autodestructivo. Siempre que construía algo, no podía esperar a destrozarlo. Como nuestras vidas. Él lo tenía todo, pero no podía con ello».

En 1959 hicieron un viaje a Europa con sus hijos y visitaron al actor Maurice Chevalier. “Él sabía que teníamos muchos problemas”, recordaba Ball, según Harris. «Me dijo que el final de una relación amorosa es más doloroso que cualquier otra cosa en la Tierra, excepto permanecer en una relación amorosa en la que ya no hay amor. Era como un padre diciéndome que estaba bien dejarlo ir».

Las cosas finalmente llegaron a un punto crítico en noviembre de ese año, durante una reunión de producción en los estudios Desilu. Harris escribe:

Desi, como de costumbre estos días, había bebido demasiados daiquiris, pero Lucy lo ignoró hasta que eructó ruidosamente… “Bastardo de ojos llorosos”, gritó. Cogió del escritorio una copa de cóctel vacía, la arrojó contra la pared y salió furiosa. Desi vaciló un poco al ponerse en pie y luego persiguió a su mujer. La alcanzó en el pasillo cuando ella se detuvo a beber agua en la fuente. “Lucy, quiero el divorcio”, le dijo. “No puedo soportarlo más”.

La última risa

El 2 de marzo de 1960, Desi dirigió Lucy Meets the Mustache, la última vez que los dos aparecerían juntos como Lucy y Ricky Ricardo. Aunque en ese momento no se hablaban, su enfado desapareció temporalmente cuando se dieron el último beso. «Fue un beso que pondría punto final a 20 años de amor y de amistad, de triunfos y de fracasos… de desamores y de risas. Y de lágrimas. Lo único que no pudimos ocultar fueron las lágrimas», recordaría Arnaz más tarde. Harris escribe:

Tras el beso, la pareja se quedó mirándose fijamente. Finalmente, Lucy dijo: «Tú eres el director. Se supone que tienes que decir ‘Corten». “Lo sé”, respondió Desi. “¡Corten, maldita sea!”.

Ball pidió el divorcio al día siguiente. Arnaz, agotado, abandonó casi por completo el mundo del espectáculo y junto a su nueva esposa se dedicó a criar caballos, mantener su cartera inmobiliaria y beber y apostar. Ball también se volvió a casar, y continuó siendo la mejor cómica de la pequeña pantalla en una nueva serie de programas televisivos.

Aun así, mantuvieron una estrecha relación a lo largo de los años. A mediados de los ochenta, después de que le diagnosticaran un cáncer, Arnaz y Ball hablaban varias veces al día por teléfono. Pero Arnaz, calvo y frágil, se avergonzaba de su aspecto y se negó a ver a su exmujer hasta poco antes de morir en 1986. Como escribe Harris:

Cuando Lucy se enteró de que habían avisado a los curas, fue a Del Mar con la esperanza de que Desi cediera. No tuvo suerte. Solo hablaba con ella a través de la puerta cerrada de su dormitorio. Lucy gritó y gritó y finalmente se salió con la suya… Se quedó varias horas. No se sabe de qué charlaron y tal vez de qué se rieron, pero Lucy y Desi habían interpretado su última escena juntos.

Artículo publicado por ‘Vanity Fair’ USA. Accede al original aquí

Fuente: https://www.revistavanityfair.es/articulos/lucille-ball-y-desi-arnaz-pareja-television-estados-unidos

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