
Por Infovaticana
Ver un partido de fútbol dentro de una iglesia puede parecer una escena insólita, pero es precisamente lo que está ocurriendo estos días en la parroquia de San Antón, en pleno centro de Madrid. Las pantallas que están distribuidas en nave central de la iglesia retransmiten los partidos de la selección española en el Mundial. Un hecho que no es inédito, pues se ha incentivado en otras ocasiones.
Según informa La Nueva España, la iniciativa ha sido impulsada por el sacerdote Ángel García —el conocido Padre Ángel— fundador de Mensajeros de la Paz y responsable de esta parroquia madrileña. El sacerdote ha asegurado que las retransmisiones continuarán mientras España siga avanzando en el torneo. «Y vamos a seguir poniéndolos hasta que quedemos campeones», declaró al citado medio.
La imagen, muestra a los fieles y visitantes ocupar los mismos bancos desde los que normalmente participan en la liturgia, pero en lugar de dirigir la mirada al altar la fijan en las pantallas distribuidas por el templo para seguir los encuentros deportivos.
Una iniciativa presentada como acogida social
El responsable de San Antón justifica la propuesta alegando motivos sociales. Según explica, las retransmisiones están dirigidas a personas que no tienen dónde ver los partidos o que buscan refugiarse del calor durante las horas más intensas del día.
La parroquia permanece abierta las veinticuatro horas y desde hace años se ha convertido en el principal escaparate de las actividades impulsadas por Mensajeros de la Paz. No es la primera vez que el templo acoge iniciativas alejadas de la vida litúrgica ordinaria. El propio Padre Ángel recuerda que anteriormente ya se retransmitieron otros acontecimientos públicos, incluida una visita papal.
Del templo al entretenimiento o los «delirios pastorales»
Durante los últimos años se han multiplicado las «propuestas pastorales» que buscan atraer público mediante conciertos, espectáculos, actividades culturales o eventos que poco tienen que ver con la finalidad propia de una iglesia. Sus promotores suelen presentar estas iniciativas como formas innovadoras de evangelización adaptadas a las sensibilidades contemporáneas.
La retransmisión de partidos de fútbol en el interior de un templo es uno más en la lista.
El templo es un lugar reservado principalmente para la adoración de Dios, la oración y la celebración de los sacramentos. No se trata de una cuestión meramente funcional. La iglesia es un espacio consagrado, separado para el culto divino, cuya razón de ser no es ofrecer entretenimiento ni competir con las múltiples formas de ocio que ya existen fuera de sus muros y que, conservando los límites, se pueden llevar a cabo en salones parroquiales.
Los límites de una pastoral de la atracción
Detrás de iniciativas como la de San Antón subyace una idea cada vez más extendida: que cualquier actividad capaz de atraer personas al interior de una iglesia constituye, por ese solo hecho, una acción pastoral positiva.
La retransmisión del Mundial en San Antón podrá atraer espectadores durante noventa minutos, pero la Iglesia no ha sido llamada a competir con los estadios, los centros comerciales o las plataformas de entretenimiento, sino a ofrecer aquello que ningún otro lugar puede ofrecer: el encuentro con Dios.
La retransmisión del Mundial en una iglesia es un síntoma de una pastoral que, en nombre de la cercanía y de la acogida, corre el riesgo de olvidar la naturaleza misma de los espacios sagrados. Un templo católico no necesita reinventarse como sala de televisión para justificar su existencia. Su misión sigue siendo la misma de siempre: un lugar de acogida, pero para ser casa de oración, lugar de adoración y ámbito privilegiado para la celebración de los misterios de la fe.
Convertir los bancos de una iglesia en graderíos improvisados para seguir un partido de fútbol solo contribuye a la progresiva banalización de lo sagrado, un síntoma de los planteamientos pastorales que parecen haber olvidado que la Iglesia atrae precisamente cuando permanece fiel a lo que es.