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Espías y cuerpos de élite: así se logró la formidable captura de Maduro | ABC

Los Delta Force, la unidad militar de operaciones especiales, ejecutó una misión nocturna planificada al milímetro para extraer a Maduro y su esposa

Donald Trump junto a Pete Hegseth mientras observan la operación militar desde Mar-a-Lago

Donald Trump junto a Pete Hegseth mientras observan la operación militar desde Mar-a-Lago REDES SOCIALES

Corresponsal en Nueva York

Muchos estaban todavía de rumba en Caracas cuando las explosiones empezaron a sacudir la capital de Venezuela. Eran allí las dos de la mañana del sábado (siete de la mañana en España) y se encendió el cielo caraqueño.

Los tambores habían sonado desde Washington durante meses y quizá esto era la guerra. Volaban los helicópteros yanquis sobre esa megaurbe desgastada y frustrada, ascendían columnas de humo, se escuchaban reportes de ataques en otros estados. Pero no era la guerra, explicó no mucho después quien ha amagado con ella, Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos anunció a través de su red social que su Ejército, en colaboración con las fuerzas de seguridad, había capturado a su homólogo venezolanoNicolás Maduro, y a su mujer, Cilia Flores. Ambos habían sido sacados por aire del país. Ambos serán juzgados en Nueva York, donde están imputados por narcotráfico.Noticia Relacionada

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Javier Torres Santodomingo

Estados Unidos ha confirmado una ofensiva militar a gran escala que ha culminado con la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa

Era el final de la campaña de presión de Trump contra Maduro para que abandonara el poder. El dictador venezolano se había convertido en un vecino regional incómodo: acusado de liderar un cártel narco, conchabado con el eje rival de EE.UU., insuflando petróleo a Cuba e Irán, aliado de Rusia y China, semillero de bandas criminales y origen de una parte importante de la presión migratoria que ha sufrido la primera potencia mundial.

Trump quiere controlar a Venezuela y sus reservas de petróleo, las mayores del mundo, como reconoció sin disimulo en la rueda de prensa vespertina en la que dio detalles de la operación de cambio de régimen.

La captura se ejecutó de un plumazo, en menos de dos horas y media. A las 2.01, hora local, un comando de los Delta Force, el cuerpo más elitista y más secreto del Ejército de EE.UU., llegó en helicópteros al complejo en el que estaba Maduro. A las 4.29, las naves ya sobrevolaban el mar Caribe, rumbo al buque USS Iwo Jima, con el dictador y su pareja a bordo.

Infiltrado en el régimen

Operación Resolución Absoluta fue el nombre del dispositivo para capturar a Maduro, una actuación sin precedentes desde la que ejecutó EE.UU. contra Manuel Noriega en Panamá en 1989. Aquello fue también un 3 de enero.

Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Antes de que saliera el sol, Venezuela había sido despojada de su dictador. Pero se orquestó durante muchos meses.

Los preparativos: Se recreó el refugio de maduro y se ensayó una y otra vez la entrada y salida

El primer paso decisivo fue la inteligencia. La CIA había colocado un grupo de espías en Venezuela para preparar esto desde agosto. Uno de ellos estaba infiltrado en el Gobierno de Maduro.

«Sabíamos cómo se movía, dónde vivía, a dónde viajaba, qué comía, qué vestía», dijo Dan Caine, el jefe del Estado Mayor de EE.UU., al lado de Trump, en la comparecencia para dar explicaciones en Mar-a-Lago, la mansión en la costa de Florida del presidente.

Fuente: La Casa Blanca y elaboración propia / ABC

Con la información de la CIA, el Ejército se preparó para la captura. Recrearon el lugar en el que se refugiaba Maduro en el centro de Caracas. «Una casa muy custodiada, una fortaleza, con paredes de acero», detalló Trump. Entrenaron una y otra vez la operación de entrada y extracción del dictador y todo el operativo militar de protección alrededor.

A comienzos de diciembre, las piezas estaban listas. Solo faltaba elegir la fecha. Fue en aquellos días cuando Trump empezó a hablar con claridad de una operación militar en Venezuela. Era un paso más en la asfixia al presidente venezolano, con episodios que redoblaban el sonido de los tambores: el despliegue militar en el Caribe, la campaña contra las narcolanchas, la incautación de petroleros, el bombardeo de una instalación portuaria relacionada con los narcos…

Trump aseguró que habló con Maduro una semana antes de su captura. El dictador, una vez más, no quiso dejar el poder. «Le hicimos muchas ofertas generosas y optó por actuar como un salvaje», dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, arquitecto de las presiones al régimen chavista. «Ahora se arrepentirá», apuntilló con cara maliciosa el presidente de EE.UU.

Intento de huida: El dictador trató de escapar a un búnker de seguridad, pero no lo consiguió

La operación podría haber sido cuatro días antes. Lo impidieron las condiciones meteorológicas. El viernes por la noche, el cielo no estaba del todo claro, pero sí lo suficiente. Desde Florida, Trump dio la orden el viernes a las 22.46, al filo de la medianoche en Caracas. ‘Good luck and Godspeed’, dijo a sus militares. «Buena suerte y que Dios os acompañe».

En la operación participaron 150 naves desplegadas por toda la región. Su objetivo: apoyar al comando de helicópteros de las fuerzas especiales, que llegaron a Caracas volando a poco más de 30 metros del mar.

Su entrada fue facilitada por esos ataques que conmocionaron a la capital venezolana. Decenas de cazas F-22, F-30 y F-18, bombarderos, aviones de apoyo y numerosos drones no tripulados participaron en el bombardeo de objetivos militares.

Atacaron radares, sistemas de comunicación, baterías defensivas y posiciones militares clave de Venezuela. Fueron a por el Fuerte Tiuna, la principal base militar del país; a por La Carlota, su mayor aeropuerto militar. Pero también a por otros objetivos militares en otros estados, como Aragua y La Guaira, incluido el importante puerto de este último. Está por ver las víctimas que dejaron esos ataques.

En pijama

«En la hora más oscura de la noche», como la retrató Caine, el comando de los Delta Force llegó al refugio de Maduro. Algunas filtraciones apuntaron a que los estadounidenses sorprendieron al presidente y a su mujer en su dormitorio, durmiendo. El dictador supo que había llegado su hora en pijama. Dijo Trump que Maduro trató de escapar a un búnker de seguridad, pero no logró. Y que estaban preparados para atravesar sus paredes de acero si hubiera hecho falta.

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Tampoco hizo falta una segunda operación militar, menos quirúrgica, más agresiva, si la extracción hubiera encontrado problemas. Los Delta Force –nutridos por los duros ‘boinas verdes’, curtidos en las misiones más exigentes, como la eliminación de Abu Bakr al Bagdadi en 2019– tuvieron que repeler fuego del dispositivo de seguridad de Maduro. Hubo heridos entre los estadounidenses, pero ningún muerto.

Trump lo siguió todo en directo, desde una sala de seguridad instalada en Mar-a-Lago. «Fue como un show de televisión», se felicitó. Antes de comparecer, compartió la imagen de Maduro detenido, con un punto de humillación: esposado, amarrado por varias partes del cuerpo, con antifaz y cascos sobre los oídos, casi un recuerdo de los presos de Guantánamo.

El helicóptero trasladó a Maduro al buque Iwo Jima, una escala antes de recalar en un calabozo de Nueva York para su juicio. Trump se permitió una broma más sobre el dictador depuesto: «Seguro que le encantó el vuelo».

Fuente: https://www.abc.es/internacional/madrugada-delta-force-operacion-captura-maduro-20260103181407-nt.html

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