A partir del 5 de febrero, ya no habrá límites a la expansión de los arsenales nucleares

Michael Viperino / VozPópuli
El jueves 5 de febrero de 2026, el mundo cambiará: el Tratado New Start (acrónimo de Strategic Arms Reduction Treaty) entre Estados Unidos y Rusia, que limitaba sus arsenales nucleares de largo alcance, llegará a su fin. El tratado, firmado en 2010 y renovado en 2021, establece un límite de 1550 ojivas nucleares desplegadas (las que están listas para ser utilizadas) para cada una de las dos superpotencias. Una cifra desproporcionada, que llevaría a la destrucción de la Tierra. Pero eso no es todo: hay que añadir 3000 ojivas atómicas estadounidenses y rusas almacenadas en los depósitos de sus respectivos arsenales.
¿Qué se ha hecho para reducir las armas nucleares?
Las negociaciones para la reducción de las armas nucleares entre las superpotencias comenzaron durante la Guerra Fría, con el Tratado de No Proliferación de 1968 y los tratados SALT (Strategic Arms Limitations Treaties) de los años 70. Posteriormente, se alcanzaron acuerdos como el START y el Nuevo START, protagonizados por Nixon, Reagan, Gorbachov, Obama y Medvédev. Los límites iniciales fijaron 5000 ojivas nucleares para cada país, pero a mediados de los años 80, Reagan y Gorbachov llegaron incluso a considerar la destrucción total de los arsenales, lo que, sin embargo, no se llevó a cabo.
¿Qué podría suceder ahora que el tratado llega a su fin?
En los tiempos que corren, la expiración de este tratado aumenta las tensiones internacionales, ya que podría dar lugar a una carrera armamentística por parte de ambos. Sin embargo, según algunas fuentes de Moscú, parece que Rusia no está interesada (al menos por el momento) en rearmarse en este sentido, entre otras cosas porque actualmente tiene una clara ventaja sobre su rival estadounidense, con 1549 ojivas nucleares instaladas (misiles intercontinentales, bombarderos y submarinos) y otras 1830 listas en almacén, frente a las 1420 ojivas instaladas y 1114 almacenadas de EEUU
Además, el Kremlin se centra actualmente en la financiación de la guerra en Ucrania. Según otros analistas, Putin estaría apostando por la creación de potentes vectores para transportar las ojivas, como el misil hipersónico Oreshnik y el Poseidon.
Sea cual sea la verdad, según la agencia de noticias Ria Novosti, el presidente ruso Vladimir Putin ha propuesto seguir respetando los límites del tratado, pero Donald Trump, que considera que la del líder ruso es «una buena idea», ha dado a entender que preferiría firmar un nuevo acuerdo sobre armas nucleares que también incluya a la tercera potencia atómica: China. Sin embargo, según los analistas geopolíticos, parece más probable un escenario en el que el magnate adopte la propuesta del presidente ruso, al menos hasta principios de 2027.

El concepto de disuasión y las guerras estelares
Disponer de tal cantidad de armas actúa como elemento disuasorio, pero solo hasta cierto punto. La disuasión nuclear se basa en la idea de que la posesión de armas nucleares por parte de dos o más potencias reduce la probabilidad de un conflicto directo, ya que cada parte sabe que un ataque provocaría la destrucción mutua.
Este concepto, conocido como «destrucción mutua asegurada» (MAD, por sus siglas en inglés), sostiene que ninguna de las dos naciones implicadas puede ganar un conflicto nuclear, por lo que ambas se abstendrán de lanzar ataques. En la práctica, el temor a una respuesta devastadora en caso de agresión impide el inicio de una guerra.
Pero hay un pero: si una de las dos superpotencias desarrollara un arma que la hiciera inmune a un ataque nuclear, como por ejemplo el «escudo espacial» propuesto por Estados Unidos, el principio de disuasión podría dejar de ser válido, ya que la amenaza de destrucción mutua ya no sería válida.
El escudo espacial en cuestión es un sistema de defensa diseñado para proteger al país de ataques nucleares utilizando satélites armados y tecnología en órbita para interceptar misiles enemigos, y es precisamente de esta idea de donde surgen las «guerras estelares». Rusia siempre lo ha considerado una amenaza ofensiva, que compromete precisamente el equilibrio de la disuasión nuclear.
¿Quiénes son las otras potencias atómicas?
Aunque Rusia y Estados Unidos lideran claramente el duopolio atómico (con el 86 % de las ojivas nucleares mundiales y misiles intercontinentales capaces de alcanzar cualquier punto del globo en menos de 30 minutos), el panorama está peligrosamente abarrotado. China se ha acercado mucho a sus dos titánicos homólogos, duplicando el número de armas nucleares (que actualmente superan las 500 y se prevé que superen las 1000 en 2030) en solo una década.
A continuación, encontramos a los demás actores en el tablero:
- Francia (290 ojivas)
- Reino Unido (170)
- Pakistán (170, pero probablemente la cifra esté sobreestimada)
- India (164, pero probablemente la cifra esté sobreestimada)
- Israel (afirma tener 90, pero la cifra es incierta)
- Corea del Norte (afirma tener 30, pero la cifra es incierta)
Como ha señalado recientemente el economista y ex primer ministro Mario Draghi, la humanidad está entrando en una nueva era en la que los viejos esquemas de la Guerra Fría ya no son suficientes. Por lo tanto, el reto del futuro no será solo contar los titulares, sino reconstruir una confianza global que cada año parece hacerse más frágil.