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El toro, más allá de la plaza: la Fiesta como empresa, cultura y motor económico | ABC

Enrique Cerezo, Rafael G. Garrido y Antonio Bañuelos reivindican el papel de la Fiesta como generadora de empleo, riqueza y conservación del medio rural

Toros en los corrales de Madrid. (Plaza 1)

Alicia P. Velarde / ABC

Madrid

Detrás de una corrida de toros hay mucho más que un espectáculo de unas horas. Hay empresas, empleo, gestión del territorio, turismo, patrimonio y una actividad económica que se extiende desde el campo hasta las plazas. Sobre ello reflexionaron en la sede de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales distintos representantes del sector durante el encuentro dedicado a la función empresarial, el impacto económico y la dimensión cultural de la tauromaquia.

El acto reunió al empresario Enrique Cerezo, al empresario de Plaza 1, Rafael García Garrido, y al ganadero y presidente de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia, Antonio Bañuelos, en un encuentro moderado por Inmaculada Benito en la que se abordó la realidad empresarial de la Fiesta desde perspectivas diferentes, pero complementarias.

Cerezo fue el encargado de abrir la jornada reivindicando la dimensión cultural de la tauromaquia. El empresario recordó que el toro forma parte de una industria en la que confluyen espectáculo, ganadería y arte, además de constituir una de las expresiones culturales más antiguas de España. «Es un sector que crea riqueza, empleo, fomenta el turismo y crea una marca de identidad indeleble en nuestro país para todo el mundo», señaló.

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Durante su intervención también tuvo palabras para Morante de la Puebla, al que definió como «un fenómeno único capaz de conectar con distintas generaciones de aficionados». «Asistir a la belleza de Morante es asistir a un algo único», afirmó, antes de animar a los asistentes a seguir defendiendo una actividad que calificó de «esencial dentro del patrimonio cultural español».

La visión del empresario taurino llegó de la mano de Rafael García Garrido, que repasó la evolución de Las Ventas desde la llegada de Plaza 1 en 2017. El empresario recordó que la plaza atravesaba entonces uno de los momentos más delicados de las últimas décadas en cuanto al número de abonados y explicó algunas de las decisiones adoptadas para revertir aquella situación. Entre ellas destacó la reforma de la política de precios, al eliminar las restricciones, y la apuesta por el abonado, al que consideró injustamente tratado respecto a otros espectadores que acudían únicamente a algunos festejos. «Entendimos que aquello no era justo», resumió.

Diego Sánchez de la Cruz y Rafael G. Garrido en CEOE
Diego Sánchez de la Cruz y Rafael G. Garrido en CEOE. (ABC)

Durante una conversación moderada por el economista y escritor Diego Sánchez de la Cruz -que también presentaba el libro ‘Morante, del calvario a la gloria’ (Jarana), escrito junto a Javier Romero Jordano-, Garrido también puso en valor la capacidad de la tauromaquia para atraer nuevos públicos, especialmente jóvenes. «Siempre decíamos que si de diez jóvenes que llegaban a la plaza conseguíamos que se quedaran uno o dos, habríamos triunfado. Pero hemos visto que se quedan los diez», explicó sobre la oferta que hay después del festejo.

Los números de la Feria de San Isidro que se está celebrando fueron otro de los asuntos abordados. Garrido destacó que el ciclo superará los seiscientos mil espectadores y una ocupación media cercana al 95 por ciento. «Lo importante es que el producto funciona», aseguró, destacando además el papel desempeñado por Morante de la Puebla en el crecimiento del interés que vive actualmente la tauromaquia.

No evitó tampoco pronunciarse sobre la situación de Zaragoza, cuyo pliego calificó de «despropósito», ya que cualquiera con dinero se lleva la plaza en una chapuza que ya ha hecho perder la Feria de San Jorge. El empresario lamentó la incertidumbre generada en torno al futuro del coso de Pignatelli: «Hemos intentado hablar con la Diputación para intentar corregir eso, y no sólo no lo han corregido, sino que ha ido a peor». Sí sacó la nota positiva al explicar que «ha habido una unión absoluta en el sector al entender que una plaza de primera necesita tener una empresa acorde».

La tercera perspectiva fue la del campo bravo. Antonio Bañuelos quiso recordar que una ganadería de lidia es también una empresa compleja, con una estructura económica y humana muchas veces desconocida para el gran público. «Hay un desconocimiento muy importante de lo que es la parte no espectáculo del toro de lidia», dijo.

El presidente de la RUCTL destacó el papel de las ganaderías en la fijación de población en el medio rural, con miles de empleos directos e indirectos vinculados al sector, así como la importancia medioambiental de la dehesa. Recordó además que el toro bravo «contribuye a conservar más de medio millón de hectáreas de alto valor ecológico» y defendió el papel de la ganadería de lidia como herramienta de sostenibilidad y conservación: «Mientras otras empresas son sancionadas por emitir CO2, la ganadería de lidia es un sumidero de CO2». Además, «donde el guardián de la dehesa vive y pasta, no hay incendios».

Junto a ello, puso en valor la importancia del turismo, con un número creciente de visitantes interesados en conocer las ganaderías y acercarse al mundo del toro desde el campo que «quieren ver al toro de cerca». También en la gastronomía, en la que «trabajamos con estrellas Michelin, porque es la carne más ecológica que hay».

Tres visiones diferentes para una misma realidad: la de una actividad que trasciende el ruedo y que, detrás de cada tarde de toros, sostiene una compleja red cultural, económica y social que continúa siendo uno de los pilares de la tauromaquia.

Fuente: https://www.abc.es/cultura/toros/toro-alla-plaza-fiesta-empresa-cultura-motor-20260602162237-nt.html

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