
- Margarita Rodríguez / BBC News
La canción me atrapó, era ‘conocida’ para mí, como si formara parte del ADN de la música que soy», cuenta la cantante mexicana Ely Guerra sobre «La Llorona».
«Sus formas hicieron –y continúan haciéndolo– cuestionarme acerca de la vida de quien, en el mero principio, la ha escrito», indica la compositora a BBC Mundo.
En 2010, en un concierto para conmemorar los 200 años de la independencia de México, Guerra ofreció una interpretación poderosa de «La Llorona» junto a Alondra de la Parra, que dirigía la Orquesta Filarmónica de las Américas.
La canción nació en Oaxaca, en el sur de México, como también lo hizo Lila Downs, quien recuerda que cuando era una veinteañera y empezó a cantar en un restaurante en su tierra natal, le pidieron que la interpretara.
«La lección más fuerte para mí fue el fondo espiritual de la canción», le cuenta la cantautora a BBC Mundo.
«Me empecé a dar cuenta de que la gente esperaba algo de mí que no era yo, que era más bien algo que iba hacia atrás en el tiempo, en la identidad, a una parte más mística y eso me emocionó mucho y me hizo conectar con el público de otra forma».
Downs no ha dejado de cantarla y sus versiones han sido aclamadas. Por ejemplo, la interpretó como una ranchera en la película «Frida», que protagonizó Salma Hayek.
En otra parte del filme, el mismo tema lo cantó la legendaria Chavela Vargas, quien, de hecho, llamó a Downs su «sucesora».
«Para Chavela Vargas, ‘La Llorona’ era su himno», le dice a BBC Mundo el destacado compositor y cantante mexicano Martín Urieta.
Y, aunque Vargas le dio un impulso impresionante a esa canción a nivel internacional, lo cierto es que ese tema viene cautivando desde hace siglos.

«No sé que tienen las flores, llorona
Las flores del campo santo
Que cuando las mueve el viento, llorona
Parece que están llorando»

«Una música muy dulce»
«La Llorona» es una canción que surgió en el istmo de Tehuantepec, en el sur de México.
«Nuestra geografía oaxaqueña es muy variada y desde pequeños aprendemos que tenemos 16 idiomas diferentes y ‘La Llorona’ se arraiga principalmente en la nación zapoteca», indica Downs, quien nació en Tlaxiaco.

Lo que hace esa canción «muy oaxaqueña» es la forma de versificar y de musicalizar, señala Urieta, quien es presidente del Consejo Directivo de la Sociedad de Autores y Compositores de México.
«Es una música muy dulce», dice. «Y cuando la cantan en idioma zapoteca es algo hermosísimo».
No existe una idea lo suficientemente clara sobre cuándo nació la canción y tampoco se sabe realmente cuál fue «La Llorona» original.
Es un tema que no tiene un dueño, pero al mismo tiempo es de todo el mundo.
Y es que, al ser una canción tradicional y no tener un texto fijo, a lo largo de los siglos se le han ido añadiendo coplas.
De acuerdo con Rodrigo Bazán, profesor e investigador de la facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), en el Cancionero Folklórico de México se reportan 134 coplas relacionadas con «La Llorona».
En los años 40, el destacado historiador oaxaqueño Andrés Henestrosa se dedicó a recopilar la tradición de esa pieza.
«El primer gran corpus de coplas que tenemos de la canción lo genera él», le dice Bazán a BBC Mundo.
Entre hipótesis
De acuerdo con Urieta, hay infinidad de versiones sobre quién es la llorona de la canción y a qué se refiere su letra.
Para muchos, «es un himno indispensable en el Día de Muertos».
«Hay quienes la asocian con la Malinche«, indica, en referencia a la hija de un cacique que nació al final del siglo XV y se convirtió en una de las figuras más polémicas de la historia de México por sus vínculos con Hernán Cortez.
Bazán descarta cualquier vínculo de la canción con la leyenda de «La llorona», que cuenta la historia de una mujer despechada que mató a los hijos y, tras arrepentirse, quedó condenada a vagar en busca de ellos.

«Es muy tentador, pero cuesta mucho trabajo establecer la relación», dice el profesor. «Habría que hacer un salto de interpretación muy rocambolesco para poder decir que la canción viene de la leyenda».
Otra hipótesis apunta a que la canción se originó durante la Revolución mexicana, que comenzó en 1910.
Según esa teoría, un istmeño se enamoró de una mujer en otro pueblo de Tehuantepec, pero la revolución los separaría.
Antes de partir a la guerra, el joven habría llamado a su entristecida amada «mi llorona». Ella, tras la muerte de su enamorado en el conflicto, lo lloraría inconsolablemente.
Pero esa hipótesis tampoco convence a investigadores como Bazán.
«No hay manera de generar 134 coplas que se incorporen a la tradición de un país en 100 años, no da tiempo», dice.
«Tendría que haberse dedicado todo el mundo a escribir coplas de ‘La Llorona’. Eso cancela la idea de que sea una canción de la época de la Revolución mexicana».
El profesor cree que hay que asumir que es una canción de la época colonial, que surgió antes de la independencia de México y cuya fecha exacta no se puede precisar.
De acuerdo con Downs, musicalmente el tema tuvo influencia del jaleo andaluz.
Lo que dice una copla
En favor de la idea de que es un canto que se remonta a la época colonial, indica Bazán, hay quienes apuntan a una copla:
«Ayer maravilla fui, llorona
Y ahora ni sombra soy»
Unas líneas muy similares están en el poema «Aprended, Flores, en mí» del poeta español Luis de Góngora, quien nació en 1561.
«lo que va de ayer a hoy
que ayer maravilla fui
y hoy sombra mía no soy»
De acuerdo con el académico, hay incluso fuentes que señalan que ambos textos coincidieron en algún momento de la historia, pero hace una advertencia:
«En lirica tradicional, en general, nos cuidamos mucho de decir, por ejemplo, ‘el autor la tomó de Góngora’, es una afirmación muy contundente que nadie va a decir».
Sin embargo, ese roce con «algo del siglo XVII» podría ser suficiente para creer que la canción ha estado sonando «desde ese siglo, por lo menos».
Como un collar
Bazán nos invita a ver la canción «La Llorona» como si fuera un collar.
Imagina que tienes una caja con varios adornos para decorarlo. Por ejemplo, bolitas, triángulos, rectángulos, corazones, entre muchos otros.
Y empiezas a meterlos en el hilo combinándolos como tú quieras: bolita, triángulo, bolita, triángulo o bolita, rectángulo, hexágono, bolita, rectángulo, hexágono y así hasta terminarlo.

Ahora piensa que cada adorno es una copla: imagina la riqueza de posibilidades que te ofrece una canción de 134 coplas, es un arsenal de combinaciones.
«Asumamos que la canción viene del siglo XVII y que tiene 400 años dando vueltas, no sabemos quiénes fueron esos cantantes que metieron, en la caja de ‘La Llorona’, coplas para usar como usted quiera».
No sabemos quién añadió dos coplas y, luego, quién le agregó otras más. Por eso la canción no tiene una autoría, «no hay a quien señalar como el origen», explica el experto.
«Por el camino quién sabe cuántas formas de cantar la canción se nos perdieron porque no están grabadas, porque la gente las cantaba en su casa y ahí se quedaron».
Un tesoro camaleónico
Aunque en muchos hogares mexicanos «La Llorona» fue una canción que mantuvieron vivas las abuelas, lo cierto es que muchos la conocen gracias a las grabaciones hechas por quienes se dedicaron profesionalmente al canto.
Así, el profesor nos recuerda que Cuco Sánchez la cantó, en 1943, de una forma; que unos 15 años después, Chavela Vargas la interpretaría de otro modo y que, en los años 70, Óscar Chávez la grabaría con otro estilo.

Muchos en América Latina y en otras partes del mundo la oirían por primera vez en la voz de Vargas, la cantante nacida en Costa Rica que amó a México desde niña y que, como decía su amigo, el escritor Carlos Monsiváis, le extraía «fervores y rencores» a las canciones.
En 1993, Canal+ España hizo el reportaje «Chavela Vargas» en el que la artista habló sobre la canción y contó que la llorona era una de las diosas de la mitología mexica, «la diosa de la vida y de la muerte».
«Por eso está allá arriba, en el cielo, nunca tuvo amores con nadie y, a veces, se dice que el Sol de España anda que lame los montes porque la Luna lo engaña. La Luna es una mujer, llorona».
El programa incluyó temas que la artista interpretó ese año en un concierto en Barcelona. Entre ellas, su desgarradora «La Llorona».
En un conmovedor texto en honor a Vargas, publicado en Página 12 el 12 de agosto de 2012, Pedro Almodóvar contaba que con el paso del tiempo la voz al cantar de la artista se volvió «más íntima».
«Las mejores versiones de ‘La llorona’ las interpretó en sus últimos conciertos. Abordaba la canción con un murmullo, y en ese tono continuaba, recitando palabra por palabra, hasta llegar al épico final. Cantar, lo que se dice cantar, sólo cantaba la última estrofa, de un modo ascendente hasta gritar su última y breve palabra».

«Si porque te quiero quieres, llorona
Quieres que te quieres más
Si ya te he dado la vida, llorona
¿Qué más quieres?
¿Quieres más?»

Artistas como Lila Downs, Ely Guerra, Natalia Lafourcade, Ángela Aguilar, Rosalía, han llevado la canción a otras generaciones.
«Los invito a que busquen en diferentes plataformas de cuántas maneras se puede cantar una misma canción porque se le abre a uno un mundo, es de una riqueza verdaderamente encantadora», dice Bazán.

Para el investigador, «no hay una versión que sea más válida que otra, todas deben tener el mismo peso».
La canción es un «tesoro nacional» con una cualidad «camaleónica» para hacerse inmortal.
El amor complicado
Pese al misterio que la rodea, la mayoría de los análisis sobre la canción coinciden en que retrata una historia de amor.

«Me quitarán de quererte, llorona
Pero de olvidarte, nunca»

«En América Latina nos gusta cantar sobre amores complicados. Es una marca cultural», añade Bazán.
«La Llorona» tiene ese potencial de «tragedia amorosa» y la forma en que están hechas sus coplas permite que se hagan pequeños bosquejos de una historia sin necesidad de que se cuente en su totalidad.
«Así, el que canta no me va a dar un final: ‘Y fueron felices para siempre’, pero me deja con toda la sutileza».
«Un llorar que fortalece»
Cuando a sus 25 años, a Downs le pidieron, en el restaurante en el que cantaba, que interpretara «La Llorona», se sintió feliz.
«Me pareció importante hacerlo porque mi misión era buscar temas que tuvieran que ver con los ancestros», le cuenta a BBC Mundo, «canciones que fueran nuestra herencia».
Pero sentía que su generación veía ese tema como «algo aburrido».

Así que asumió el desafío de buscar otra manera de interpretarlo y, para eso, le dio un toque operístico y jazzista.
Recuerda que «la gente se empezó a emocionar» y esa reacción la atrapó.
«Para mí significaba una reinvención de mí como mujer cantante y creo que me dio mucho poder».
Se refiere a que esa canción, así como sus propias creaciones, le permitieron comunicarse con públicos que «quizás estaban cerrados al mensaje que yo tenía que era sobre los grupos indígenas, las madres, las mujeres que muelen el chile y el chocolate».
Downs, quien además de canto, ópera y música estudió antropología social, cree que «La Llorona» ha logrado traspasar los siglos gracias a la profundidad de sus versos.
«Habla de la conquista y de nuestra historia dolorosa en Latinoamérica, habla de las mujeres y de nuestra sensibilidad».

«Ese llorar que nos fortalece, ese llorar que es un ciclo de vida».
«En una etapa de mi vida pensé que ‘La Llorona’ se quejaba de sí misma, de su vida, de sus problemas, de sus penas, pero ahora, en esta etapa, veo la fortaleza de la mujer, la manera de expresar nuestras emociones».
Para la ganadora de siete Grammys, esa canción es una oportunidad de hablar honestamente sobre nuestras necesidades.
«Por eso sobrevive, por eso es tan universal».
«El llanto también es libertad»
Ely Guerra cuenta que la primera vez que escuchó «La Llorona», «la pérdida» allí expresada la «atrapó» y la hizo sentirse «unida a otros tiempos»
Ahora, cuando la escucha, evoca la vida en el campo.
«Veo los surcos que se le han formado en la piel a aquel que trabajaba la tierra bajo el sol y, veo a la sombra de un arbusto, ahí, debajo, al que canta sentado, solo. ¿Será que así se tararearon sus coplas?».
«Yo me estremezco profundamente cuando trato de imaginar lo que pensaba quien la escribía, para escribir así, pues, simplemente, se ha sufrido mucho».

«A un Santo Cristo de fierro, llorona
Mis penas le conté yo
Cuáles no serían mis penas, llorona
Que el Santo Cristo lloró»

En 2010, la cantautora participó en el disco «Bimexicano, Nuestros Clásicos Hechos Rock», en el que interpretó «La Llorona».
Sintió que acercarse a esa canción, que es un homenaje a la música de su país, desde su voz, era un compromiso muy grande.
«¿Cómo podría yo, con mi canto y expresión musical, honrar y enunciar mi más sentido pésame a aquel que la escribió? ¿Cómo hacerlo desde mi propia emoción y perspectiva siendo algo tan único y valioso?».

Dio el paso e hizo su versión musical que está escrita en compás de 5/4.
«Entonces sentí que nos pertenecíamos. Que ella me pertenecía y que yo le pertenecía también».
Guerra ganó en 2010 un Grammy por su disco «Hombre Invisible» y, en 2019, su álbum «Lotofire» fue incluido en los «10 álbumes esenciales del rock en español desde 1999» de la revista Rolling Stones.
Cuando le pregunto por qué cree que «La Llorona» ha logrado traspasar los siglos y mantenerse como uno de los himnos de México, responde porque tarde o temprano lloraremos.
«Todos lloramos o lloraremos la pérdida de los que amamos y esos, también son surcos, surcos profundos del alma».
«Esta pieza musical es un himno a la vida y es una celebración de nuestra cultura frente al concepto de la muerte. Es el llanto, pero también es libertad».