Compañero de luchas de Claudia Sheinbaum desde hace décadas, el funcionario electoral defiende que sus coincidencias con Morena no vulneran la imparcialidad que debe ejercer en el INE

Zedryk Raziel / El País
México
La llegada del sociólogo Arturo Chávez (Oaxaca, 59 años) al Instituto Nacional Electoral (INE), la gigantesca autoridad que organiza y vigila los comicios de México, fue disruptiva. Dedicado hasta hace unos años a dar clases de teoría crítica y marxismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Chávez incursionó en el ámbito electoral hace un par de años, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum le encargó defenderla de las demandas promovidas por la oposición en su contra en el Tribunal Electoral Federal, como candidata y luego como mandataria. Chávez, un discreto operador político de cuya figura se sabía muy poco, obtuvo 99 de 100 aciertos en la prueba que el Congreso aplicó a los aspirantes al INE. El sociólogo dejó en el camino a candidatos de renombre y con mucha experiencia en los litigios electorales. Se le acusó incluso de que el oficialismo le había filtrado el examen, algo que él niega, argumentando que, sencillamente, estudió mucho, como el académico dedicado que siempre ha sido.
Chávez es un claro simpatizante del proyecto político de Sheinbaum, a la que conoce de las luchas universitarias del CEU, la generación de activistas que sucedieron a los míticos líderes del movimiento del 68. Amigo de la familia de la presidenta desde hace años, esa afinidad provocó críticas y puso en duda la imparcialidad con la que debe conducirse un consejero del INE. Él se defiende diciendo que es un demócrata que respeta la ley y un ciudadano común y corriente, con filias y fobias que, sin embargo, no tienen por qué sesgar su desempeño. En entrevista con EL PAÍS en su oficina, Chávez señala una obviedad que suele ser incómoda: todos los consejeros del INE, del pasado y el presente, tienen una postura política, incluidos los más puristas, los más formalistas y profilácticos.
Pregunta. Causó polémica que usted sacara tantos aciertos en el examen y que no pasaran exfuncionarios con más experiencia.
Respuesta. Los funcionarios están acostumbrados a que todo se los hagan sus asesores, y en realidad los que aprenden son los asesores. A diferencia de ellos, los académicos hacemos nuestras cosas. Yo me he dedicado a estudiar toda mi vida. Esa fue una ventaja que yo tuve.
P. Incluso se especuló de que a usted le filtraron las respuestas.
R. El sospechosismo es parte de la cultura mexicana, una cultura de descalificación y desprecio a la academia. Todo lo que he aprendido en la vida y todo lo que me preparé para ese examen se vio reflejado en el resultado. Hay quien creía que, por ser un examen para ser consejero electoral, solo iban a venir cuestiones técnicas o normativas, pero fue mucho más que eso. Entonces, me preparé, y sí estoy preparado para ser consejero electoral.
P. Las críticas apuntan a su cercanía con el oficialismo y con la presidenta Sheinbaum.
R. Nosotros venimos del movimiento estudiantil del CEU de 1986, ahí nos conocimos y hemos compartido espacios en la administración pública. Y en cada una de estas funciones administrativas, uno gobierna para toda la sociedad, no para un partido político. Si bien hay esta cercanía histórica, yo tengo mis propias credenciales, soy un demócrata formado en los movimientos sociales.

P. ¿Cómo definiría su relación con la presidenta?
R. Bueno, ya tiene bastante tiempo que no la veo. Tengo afinidades ideológicas que no voy a negar. Creo que no es malo que un ciudadano las tenga. Algunos [consejeros] que nos antecedieron construyeron la imagen de un consejero que no era humano, que no le podía ir a un equipo de fútbol, no tenía una religión, no tenía un modelo de familia. No, los consejeros somos seres humanos y tenemos preferencias. Y entre más explícitas sean, es mucho mejor. El Consejo General de INE debe estar compuesto por demócratas que respetan la legalidad.
P. Usted es sociólogo y académico. ¿De dónde nace su interés por lo electoral?
R. La democracia siempre ha estado dentro de mis preocupaciones intelectuales, pero también ha sido una preocupación política, de creer que es el mejor sistema para procesar las diferencias que existen en una sociedad. Esas distintas partes de la sociedad deben tener un punto de encuentro, que es la democracia. Es el mejor mecanismo. La otra ruta es la violencia, el autoritarismo, cosas que no compartiré nunca.
P. ¿Ser militante de Morena y partidario del proyecto político de Sheinbaum no afecta su imparcialidad?
R. Yo ahora no milito, y mi cercanía con el partido no ha sido de militante desde hace muchos años. Ahora bien, me llama la atención que la gente siga creyendo que ciudadanos como su servidor, que proviene de la lucha por la democracia, que tiene una formación académica sólida, que tiene una experiencia como docente de 31 años, pueda ser un títere. Solo los autoritarios piensan que los ciudadanos podemos ser títeres.No es así.
P. ¿Considera que está bien que un consejero electoral milite en un proyecto político?
R. Quiendiga que no pertenece a un proyecto político en las consejerías, en realidad está mintiendo. Todos pertenecemos a un proyecto político. Yo, por ejemplo, soy partidario de la educación pública y gratuita, de que haya más justicia social, de que haya más democracia, que sea más ciudadana. Soy partidario de muchas cosas, en el sentido de que mis anhelos están puestos sobre la mesa. Y cuando voy a ejercer mi voto, pues lo hago por aquel con quien comparto un proyecto político. Y yo creo que los consejeros electorales debemos ser los primeros en ejercer nuestro voto, y eso nos hace parte de un proyecto político. Nuestro trabajo es vigilar que el voto se respete, que los triunfos de los candidatos sean legítimos, y lo voy a hacer con profesionalismo y honestidad intelectual, porque así somos los verdaderos demócratas.
P. ¿En qué proyecto político ubica a los anteriores consejeros?
R. Algunos están formando un nuevo partido político y apelan a que siempre fueron neutrales. Lo que sí vi, y es un error, porque el INE es una institución del Estado mexicano, es que algunos consejeros se volvieron antigobiernistas, o sea, militaron contra el Gobierno, y ellos sí perdieron su autonomía. Una institución como la nuestra debe dialogar con el Gobierno, con los partidos políticos, incluso con la iniciativa privada, con el sector social. No somos anti nada.
P. Se dice que el oficialismo ha capturado al INE, por la cantidad de consejeros que se identifican con su proyecto político.
R. El INE es una gran institución que no depende solamente de una o de 11 personas. Tiene más de 14.000 miembros con un profesionalismo probado, que es un ejemplo a nivel mundial y que no va a cambiar solamente porque entra uno u otro consejero.Ahora, quien desconozca que los nombramientos son por la Cámara de Diputados y que ahí se construyen mayorías y minorías, tampoco entiende lo que es un consejero electoral.
P. ¿Está de acuerdo con la reforma que impulsó la presidenta, que para algunos implicaba desmantelar el INE?
R. Sí. El INE surgió como una institución muy cara porque éramos muy desconfiados y queríamos evitar la corrupción. Es decir, queríamos evitar que un consejero fuera cooptado por el Gobierno, por empresarios o incluso por el crimen organizado. Y los funcionarios se convirtieron en una especie de aristocracia electoral. Yo creo que no es necesaria tanta parafernalia. Es posible hacer muchas más cosas con menos dinero, sobre todo si no hay corrupción.

P. ¿Ya superamos la desconfianza en el Gobierno como para transitar a un modelo electoral menos costoso?
R. Desconfiar ya es inútil, porque hoy todo está grabado, ya no hay manera de ocultarnos. Nuestro proceder está bajo escrutinio público. La sociedad está mucho más interconectada, pero además es mucho más crítica. Los medios de comunicación pueden decir cualquier cosa y nadie nos va a censurar. Entonces,pensar en que se puede hacer un fraude electoral como se hacía en la década de los 80 o en la década de los 70, pues técnicamente es imposible. Hoy todos somos vigilantes de los procesos electorales. Entonces, yo creo que ya estamos preparados para vivir una democracia plena. Yo no veo a ningún consejero que pueda corromperse hoy día.
P. ¿Qué opina de los acordeones que se usaron en la elección judicial?
R. No estoy de acuerdo. Pero si un familiar te dice: “oye, te recomiendo que votes por esto”, es algo que hacemos cotidianamente. La gente vota por confianza, es el mecanismo más natural de votar. Por cierto, los partidos lo han utilizado muchas veces. Yo creo que todavía en México no existe confianza en la ciudadanía. Se sigue pensando que los ciudadanos son manipulables, manejables, comprables. Yo creo que no.
P. Pero en la elección judicial hubo operativos políticos para orientar el voto hacia algunos candidatos.
R. Sin duda, reconozco que en muchos lugares y en muchos actores políticos todavía hay prácticas que no son deseadas para la democracia. El acarreo, la compra del voto, el clientelismo, todavía existen. Son prácticas que poco a poco iremos erradicando.