Por Fernando Manzanilla Prieto / @Fer_Manzanilla

En unos días, el 15 de julio, se celebrará el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, una fecha proclamada hace exactamente una década por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de invertir en el desarrollo de habilidades y destrezas en los jóvenes, con el fin de prepararlos para el mercado laboral y, en consecuencia, promover un desarrollo económico y social sostenible.

Y es que para nadie es una sorpresa que en un mundo cada vez más globalizado y tecnológicamente avanzado, la brecha de habilidades se ha convertido en un desafío significativo. Muchos jóvenes carecen de las competencias necesarias para competir en el mercado laboral global, lo que limita sus oportunidades de empleo y crecimiento profesional. Esta brecha no solo afecta a los individuos, sino que también tiene repercusiones negativas en las economías nacionales y en la capacidad de los países para competir en una economía global.

De acuerdo con el INEGI, se estima que en México el 30 % de la población son jóvenes, es decir que en el país habitan unos 37.7 millones de personas de 12 a 29 años. Sin embargo, datos de la OCDE apuntan que el país es el décimo con mayor número de jóvenes de entre 18 y 24 años de edad que no tienen acceso a estudios ni a empleo.

Brasil, Grecia, Italia y Sudáfrica se encuentran por encima de México y tienen la mayor proporción de jóvenes que padecen desempleo de larga duración, pues alrededor del 5 % o más de los jóvenes en estos países no estudiaban y habían permanecido sin empleo durante al menos 12 meses en el primer trimestre de 2021.

Esta falta de “oportunidades” para los jóvenes sin duda es multifactorial, sin embargo, la adquisición de habilidades técnicas y blandas es crucial para que los jóvenes accedan a empleos de calidad. 

Aunado a ello, basta recordar que para nuestro país la pandemia fue un catalizador del cambio para las escuelas, alumnos y docentes, ya que evidenció tajantemente la necesidad de una evolución en el ecosistema de educación mexicano.

Las habilidades técnicas, como la programación, la ingeniería y la contabilidad, son demandadas en diversos sectores. Las habilidades blandas, como la comunicación, la resolución de problemas y el trabajo en equipo, son igualmente esenciales, ya que permiten a los jóvenes adaptarse a diferentes entornos laborales y trabajar eficazmente con otros.

Aunado a ello, al dotar a los jóvenes con las habilidades necesarias, se les empodera económicamente. Esto no solo mejora sus perspectivas de empleo, sino que también les permite emprender y crear sus propias oportunidades de negocio. El emprendimiento juvenil puede ser un motor de crecimiento económico y creación de empleo, especialmente en comunidades con altas tasas de desempleo.

Asimismo, los jóvenes son una fuente de innovación. Al recibir una educación adecuada y oportunidades de desarrollo de habilidades, pueden contribuir significativamente a la innovación y a la competitividad de las economías. Las nuevas ideas y enfoques pueden surgir cuando los jóvenes tienen las herramientas y el apoyo necesarios para explorar y desarrollar sus potencialidades.

Por lo anterior y en el marco del Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, es fundamental destacar y apoyar las iniciativas y programas de capacitación que buscan cerrar la brecha de habilidades para los jóvenes mexicanos, así como para los poblanos que son el 26% de la población en el estado.

Es necesario fortalecer el sector educativo en términos de infraestructura, calidad de la educación y formación docente. Se debe implementar las tecnologías que permitan tanto a estudiantes como a docentes llevar a cabo sus aprendizajes de manera presencial o remota, sin que esto afecte la calidad de la educación.

Aunado a ello se debe ofrecer a los jóvenes la oportunidad de adquirir habilidades específicas del sector, mejorando su empleabilidad en industrias como la tecnología, la manufactura y los servicios.

También se debe impulsar una mayor apertura a las pasantías, el aprendizaje y los programas de formación en el lugar de trabajo, lo que permite a los jóvenes adquirir experiencia práctica y desarrollar habilidades relevantes para sus carreras.

De la misma forma, se debe apoyar a los jóvenes emprendedores a través de mentoría, acceso a financiamiento y redes de negocios, lo cual es esencial para que puedan desarrollar sus ideas y convertirlas en negocios sostenibles.

Estas acciones son sólo un ejemplo de la urgencia que tiene el impulsar a los jóvenes, a través de la adquisición de habilidades y destrezas, lo cual no solo es una inversión en su futuro, sino también en el futuro de nuestras sociedades y economías. 

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