#PorSoleares | Decía Maquiavelo “la política es el arte de engañar” y en eso andamos.

Por Jesús Manuel Hernández

Analistas políticos, económicos, periodísticos, especialistas en geopolítica y hasta adivinos y lectores del tarot, han intentado explicar las consecuencias de los primeros nombramientos del gabinete de Claudia Sheinbaum.

Para la mayoría, estas primeras señales son una clara muestra de continuidad del proyecto con algunos matices personales de la Presidencia Electa y una muestra de unidad al interior del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador.

Una buena parte de la certidumbre de los anuncios se ha basado en la fortaleza de la economía mexicana, el valor del peso frente a las divisas de sus principales socios comerciales y por supuesto esto se debe al trabajo de Rogelio Ramírez de la O, el personaje capaz de garantizar la confianza para propios y extraños.

Otra parte de la certidumbre también se debe al papel protagónico de Marcelo Ebrard, garante quizá de buenos arreglos en la revisión del T-MEC, sea Biden o Trump quien se siente en el Salón Oval de la Casa Blanca.

En ese escenario Claudia Sheinbaum ha mandado señales correctas, confiables a los inversionistas y a los grupos de poder de México, no así a los grupos de los partidos políticos que están pasando por una agonía complicada y quizá dolorosa.

Todos los analistas coinciden en que los nombramientos de mayor impacto, y los más esperados, serán los relacionados con la seguridad pública, y las fuerzas armadas. Esas áreas son las que más interés despiertan sumadas al proceso de consulta sobre la Reforma Judicial, un tema, desbordado al inicio y contraproducente en renglones económicos y tratado con más prudencia, quizá, en las consultas iniciadas y donde los polos ideológicos se muestran claramente ante la ausencia de la experiencia propiamente dicha de lo que significa impartir justicia, pero la Reforma, va, eso no lo duda nadie, quizá no de pronto, más bien pausadamente, a cuenta gotas, como parece estar aceptando el presidente.

Por eso hay que buscar otras líneas de investigación fuera del ámbito local. ¿Cómo nos ven afuera, cuáles son los escenarios vislumbrados por los analistas internacionales?

Y surgió este fin de semana la opinión de “The Wall Street Journal”, un medio protagonista de las principales críticas a López Obrador durante su gobierno.

El periodista José de Córdoba  después de varias entrevista aportó en el diario un párrafo que abre el pensamiento a las especulaciones:

“La habilidad de López Obrador para conseguir apoyo, y su gusto por disfrutarlo, preocupa a los inversionistas y opositores, de que no solo esté pasando el poder a su sucesora y protegida, la presidenta electa Claudia Sheinbaum, sino que dirija el país tras bastidores”.

El título del artículo es además provocador: “El presidente de México lo llama gira de despedida. Sus críticos lo ven como un movimiento de poder“.

El estira y afloja nacional no está ausente del ámbito local, el Gobernador Electo de Puebla Alejandro Armenta Mier ha empezado a designar a sus colaboradores cercanos, responsables de la transición administrativa, algunos nombres no causan sorpresa, otros, sí, pero lo que más asombra quizá es el orden de los personajes en las fotografías, para muchos, los principales poseedores de la confianza permanecen en la última fila, lejos del reflector, como si de una estrategia se tratara para no recibir los golpes del inicio, faltan seis meses y el desgaste ya empezó.

Quizá por eso, haya que recordar a Nicolás Maquiavelo, leído y releído, interpretado y criticado, y a veces incomprendido. Maquiavelo simplemente dijo “La política es el arte de engañar”. Y pues en eso andamos.

O por lo menos, así me lo parece.

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