El FBI incautó en Georgia 700 cajas con papeletas de voto después de que Donald Trump haya alegado en varias ocasiones que hubo un fraude electoral en ese estado en 2020

Por M. Redondo / El Confidencial
Este miércoles, varios coches del FBI se detuvieron frente a una oficina electoral del condado de Fulton. Allanaron el almacén y empezaron a buscar documentos. Específicamente, todas las papeletas de voto las elecciones de 2020. Se llevaron un total de 700 cajas. Ni siquiera el presidente del condado, Robb Pitts, pudo estar presente durante la redada. «No me dejaban estar donde estaban ellos. No me dejaban estar en la zona para ver qué se llevaban», aseguró.
La operación policial, que tomó por sorpresa a las autoridades, es un nuevo capítulo de la historia sobre la obsesión de Donald Trump con Fulton y el estado de Georgia. En las elecciones presidenciales de 2020, el estado fue clave para la victoria del demócrata Joe Biden y el magnate republicano ha convertido ese resultado en una cruzada política por presuntas acusaciones de fraude.
Poco después de que saliera a luz el resultado de los votos en Fulton hace seis años, el ahora presidente estadounidense llamó al secretario del Estado de Georgia, Brad Raffensperger para pedirle que «encontrara» 11.780 votos más para Trump para que pudiera ser declarado ganador del estado. Raffensperger se negó, señalando que repetidas revisiones confirmaban que el demócrata Joe Biden había ganado Georgia por un estrecho margen. Trump continuó con su ofensiva política y presentó varios recursos regales que fueron rechazados por los tribunales.
Fue precisamente en Fulton donde el entonces exmandatario se entregó a las autoridades tras ser acusado de extorsión por intentar revertir los resultados de esos comicios. Y fue allí donde se tomó la fotografía policial que hizo historia: la de Donald Trump tras su paso por la cárcel del condado.
:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F157%2Fc88%2F4dc%2F157c884dc4cb79c19c826fbfb32c0eb2.jpg)
TE PUEDE INTERESARTrump y los demócratas del Senado llegan a un acuerdo para evitar el cierre del Gobierno
A. S. EFE
La imagen de la redada de este miércoles es mucho menos impactante que la de un expresidente estadounidense entregándose a las autoridades, pero sus consecuencias se han convertido en una señal se alarma para muchos analistas.
Los portavoces de la oficina del FBI en Atlanta anunciaron que la agencia ejecutó «una orden autorizada por una corte» pero no dieron más detalles sobre la operación. Después de las investigaciones que se llevaron a cabo en 2020 sobre el proceso electoral, es poco probable que esta nueva pesquisa tenga una consecuencia legal representativa. Sin embargo, lo sucedido esta semana en Fulton se ha interpretado como una forma para Trump de demostrar que tiene herramientas a su disposición para influir en las elecciones.
«Desde Minnesota hasta Georgia, ante los ojos del mundo entero, hay un presidente que está perdiendo el control y que utiliza las fuerzas del orden federales como un instrumento irresponsable de poder personal y venganza», dijo el senador Jon Ossoff, demócrata de Georgia, en un comunicado.
La ‘invitada’ más polémica
Después de la redada salió a la luz que estuvo presente, además del subdirector del FBI, Andrew Bailey, la directora de Inteligencia Nacional de EEUU, Tulsi Gabbard. Su presencia en la operación fue muy inusual, porque no forma parte del equipo del FBI ni de la Policía Federal. Y fue una señal alarmante de que Donald Trump sigue dispuesto a hacer todo lo posible para reforzar su teoría de fraude en las presidenciales de 2020.
Gabbard es una de las piezas centrales de los esfuerzos de la administración Trump por poner en duda los resultados de las investigaciones sobre la interferencia rusa en los comicios de 2016. Trump ganó esas elecciones y varios informes de inteligencia arrojaron que la mano del Kremlin fue un factor decisivo en el resultado.
Ahora, su nueva misión parece estar centrada en esa presunta intromisión que hubiera facilitado la victoria a Joe Biden en 2020. «El presidente Trump y todo su equipo están comprometidos a garantizar que las elecciones estadounidenses nunca más vuelvan a ser manipuladas. La directora Gabbard desempeña un papel clave en este importante esfuerzo«, aseguró Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca.
El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, defendió a Gabbard en un comunicado enviado por correo electrónico a medios estadounidenses. «La directora Gabbard desempeña un papel fundamental en la seguridad electoral y en la protección de la integridad de nuestras elecciones contra interferencias, incluyendo operaciones dirigidas a los sistemas de votación, bases de datos e infraestructura electoral», escribió. «Ha tomado y seguirá tomando medidas conforme a la directiva del presidente Trump para asegurar nuestras elecciones y colaborando con nuestros socios interinstitucionales para lograrlo».
:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F548%2Fb0b%2Fe8f%2F548b0be8f3f217240b4907b587501465.jpg)
TE PUEDE INTERESARA Trump le robaron las elecciones en 2020: la mentira más cara del mundo aún sale barata
Carlos Prieto
Sin embargo, hasta para algunos altos funcionarios de la Casa Blanca sigue siendo un misterio la presencia de Tulsi Gabbard en la redada del pasado miércoles. «No hay razón para que la directora de inteligencia nacional esté en ningún centro de votación. No tiene la autoridad ni la competencia para evaluar nada en ese centro. Por eso es sumamente preocupante ver algo así», dijo David Becker, director ejecutivo del Centro de Innovación e Investigación Electoral, a POLITICO.
Y alertó: «Es un intento de alimentar afirmaciones falsas y desinformación«.
La redada, más allá de las implicaciones legales que pueda tener, es especialmente relevante porque ha tenido lugar a pocos meses de que las legislativas estadounidenses, las midterms, en las que los republicanos buscarán mantener su control sobre las dos Cámaras.
Donald Trump, seis años después de esas elecciones, no ha dejado de lado lo que considera un fraude y habló de ello la semana pasada en el Foro Económico Mundial en Davos, donde aseguró que «la gente pronto será procesada por lo que hizo», en referencia a las elecciones de 2020.
Para varios expertos, este es un paso más de la ruptura democrática por parte del presidente Trump. «Nunca antes había sucedido algo así. La idea de que funcionarios federales confiscaran papeletas para intentar demostrar fraude es especialmente peligrosa en este contexto, cuando sabemos que no hubo fraude porque las elecciones de Georgia de 2020 se han contado, recontado e investigado exhaustivamente«, dijo Rick Hasen, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles, a ProPublica.
«Es una escalada dramática en los esfuerzos de la administración Trump por expandir el control federal sobre la infraestructura electoral históricamente dirigida por los estados de nuestro país», añadió Derek Clinger, asesor principal de la Iniciativa de Investigación de la Democracia Estatal, un instituto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin, al mismo medio.
Este miércoles, los oficiales electorales que estaban en la oficina electoral de Fulton miraban conmocionados cómo los agentes del FBI retiraban las cajas con miles de documentos. Los demócratas han prometido no quedarse de brazos cruzados. «Hemos formado un equipo para luchar contra esto. Veremos qué pasa. Las maniobras legales se están llevando a cabo ahora mismo», anunció Mo Ivory, comisionado demócrata del condado de Fulton.