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Sylvester Stallone: “No sé qué son las nuevas masculinidades. La naturaleza del hombre es conquistar” | El País

El actor recuerda en sus memorias una infancia violenta y sin el amor de sus padres y se culpa de que su carrera tras el éxito de ‘Rocky’ no fuera como preveía: “Me odiaban con motivo: era arrogante, iracundo y rencoroso”

Sylvester Stallone, el pasado 28 de septiembre, en Nueva York. CJ Rivera (AP Photo)

Luis Doncel / El País

Nueva York

Esta es la cuarta entrevista del día para Sylvester Stallone. ¿Cansado ya de hablar tanto? “No, porque esta es la primera sobre mis memorias”, responde en la habitación del hotel de Nueva York, su ciudad natal, frente a Central Park, donde recibe a EL PAÍS.

La conversación posterior confirmará la idea de que ha venido con ganas. Durante más de 40 minutos, el actor se explayará en torno a temas como su frustración por una carrera que no despegó todo lo que él hubiera querido, su odio y posterior amistad con Arnold Schwarzenegger o su giro respecto a Donald Trump, a quien en noviembre de 2024, pocos días después de ganar las elecciones, presentó en un acto en Mar-a-Lago como “una figura mitológica, un segundo Washington” y al que ahora critica por haber llevado a Estados Unidos al avispero de Irán.

“No me metas en problemas con la política. Solo he dicho que odio las guerras”, dirá al concluir el encuentro.

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No rehúye ninguna pregunta, ni siquiera las más dolorosas sobre la muerte de su hijo de 36 años en 2012 o el trauma de una infancia durísima con unos padres que, asegura, jamás lo quisieron. Es algo que, a sus 80 años, le sigue doliendo.

El motivo del encuentro es Los escalones(Plaza & Janés, con traducción de Santiago del Rey y Jesús de la Torre), unasmemorias sorprendentes de un tipo duro que se abre ahora en canal. No es una biografía al uso. Se centra en cinco momentos claves de su vida. Y refleja que, en contra de lo que decían sus padres, no es ningún estúpido.

Stallone salpica la conversación con onomatopeyas, gestos como el puño cerrado para mostrar rabia o ganas de pegar a alguien e imita voces de sus interlocutores cuando cuenta una anécdota. Constantemente se compara a sí mismo con un animal. Y todo esto lo hace con esa característica media sonrisa fruto de un parto tumultuoso que le paralizó parte de la boca, defecto que no le impidió convertirse en una superestrella con sagas como Rockyy Rambo. Verlo ahora reflexionar sobre los años ochenta y noventa, cuando era uno de los actores más famosos del mundo, es todo un espectáculo.

Sylvester Stallone posa con su libro en Nueva York.CJ Rivera (AP Photo

Pregunta. En su libro, el único rodaje del que habla es el de Rocky. ¿Tiene la sensación de que su carrera posterior no ha estado a la altura de lo que esperaba tras ese descomunal éxito en 1976?

Respuesta. Absolutamente. No estoy satisfecho con mi carrera. Todo fue porque no entendí las reglas del juego. El personaje de Rocky y yo éramos inseparables. Y cuando la gente veía que me comportaba de forma arrogante, irascible y rencorosa, me empezaron a odiar y con razón. Durante toda mi vida la gente me dijo que era estúpido y un perdedor. Y cuando por fin les demostré que estaban equivocados, reaccioné de forma exagerada. Fue error mío. Reaccioné como un niño.

P. ¿Cuándo se empezaron a torcer las cosas?

R. Después de Rocky, rodé F.I.S.T, una buena película con un director excelente. Pero la gente la odió. Escribieron mi epitafio. ¿Y qué hice yo? Contraatacar. Les decía: “¿Por qué no me lo dicen a la cara? Peleemos». Era como si siguiera en la calle, como un animal. No había aprendido humildad. No me daba cuenta de que había ocurrido un maldito milagro: había sido el hombre más afortunado del maldito mundo [con el éxito de Rocky], pero no actuaba como tal. Eso repercutió en mi vida, en mi matrimonio y en mis hijos. Fue una mala época que duró muchos años.

P. Rocky logró tres Oscar, incluido mejor película y dirección. Pero usted estaba nominado como actor y no ganó. ¿Cómo reaccionó?

R. Me dolió porque sentía que lo había perdido por culpa de mis palabras. Me di cuenta de que me había ganado enemigos en la Academia. Pensaba que íbamos a ganar. ¿Cómo pudimos perder también el Oscar a la mejor música?

Stallone, en una imagen de la primera película de ‘Rocky’.United Artists (Getty Images

P. ¿Todavía le duele hoy, 50 años después?

R. Claro que sí. Entiendo que fui yo quien lo provocó. Fue mi culpa.

P. Cuenta en las memorias que cuando escribió el guion de Rocky, tenía 80 dólares en el banco, había llegado a dormir en albergues y bancos y su esposa estaba embarazada de su primer hijo. Pero rechazó una oferta de 360.000 dólares —más de dos millones al cambio actual— si no protagonizaba usted la película. ¿Cómo estaba tan convencido de que iba a triunfar? ¿Siempre ha tenido tanta confianza en sí mismo?

R. No. Crecí con un complejo de inferioridad tremendo. No tenía un físico musculoso. Mis padres me decían constantemente que no había nacido con muchas luces, así que mejor que desarrollara los músculos, porque aquí arriba [señala la cabeza] no había nada. Pero algo me decía que no tirara la toalla. Juro por Dios que en el fondo de mi corazón sabía que ese era el momento clave: o conseguía un buen papel o nunca sería una estrella. En la primera proyección, la gente se salía del cine. Incluso mi madre se fue. Me fui a casa pensando: “Me voy a suicidar, joder. Voy a ser un desgraciado. No me recuperaré. No tengo talento. No tengo trabajo. No tengo nada”.

P. En su libro lanza un mensaje de superación, de no rendirse jamás. ¿No supone una trampa esa idea de que quien no triunfa es porque no se ha esforzado lo suficiente?

R. La única forma de saber si vas a triunfar o a fracasar es mediante la dedicación y el sacrificio absolutos. Si no sale, podrás decir que hiciste todo lo que pudiste y no funcionó. Esa es mi filosofía.

Stallone, en ‘Rambo’.

P. También cuenta que todos sus esfuerzos estaban impulsados ​​por el deseo de ser amado por sus padres. ¿Ha definido su vida esa búsqueda?

R. Todavía lo hace hoy. ¡Es una tristeza y un pesar tan grandes! ¿Por qué no podían quererme? ¿Darme un beso? ¿Por qué me odiaban tanto, maldita sea? Cuanto más éxito tenía, más me odiaban. Porque les recordaba que ellos no tenían esas cosas. No tenían talento. Pero no querían aceptarlo.

P. ¿Hizo las paces con ellos?

R. Con mi padre, sí. Con mi madre, no. Mi padre era muy físico, ella emocional. Nadie puede hacerte más daño que tu madre. Eres parte de ella.

P. ¿Cómo influyó en su paternidad el haber crecido en un hogar violento?

R. Yo era muy físico. Sabía que era fuerte, aunque nunca llegué a ejercer esa fuerza contra mis hijos, sino con la gente de la calle. Si alguien me miraba… sentía que era mi padre desafiándome. Yo tenía un carácter terrible, que hizo que me esforzara mucho para contenerme. Incluso hoy soy competitivo. Veo a tipos de 50 años y digo: ‘Yo puedo hacer eso’. Es extraño. Y no me gusta. Pero es parte del animal. Es como un dóberman, que está hecho así para ser competitivo.

Sylvester Stallone recibe la Medalla de Honor de los Kennedy Center Honors 2025 de manos de Donald Trump.Kevin Lamarque (REUTERS)

P. Pasó por una de las peores experiencias posibles: perder un hijo. ¿Se recupera uno de algo así?

R. No. Aunque no hayas hecho nada malo, sientes una terrible sensación de fracaso. La sigo sintiendo hoy. Ni siquiera puedo mirar una foto; no tengo ninguna suya en casa. Es demasiado horrible. Él hacía películas. Era diferente; no era alguien de acción física, sino más bien intelectual: le gustaban las películas de terror y el cine extranjero extraño. Sé que para él fue difícil ser mi hijo.

P. Rocky V está basada en su relación con él.

R. Sí, es muy biográfica. Un hombre con el que se acababa de casar mi madre me llamó por teléfono y me dijo: “Sly, no me conoces. Me acabo de casar con tu madre. Tengo malas noticias. Se ha ido”. Yo le pregunto quién y me dice: “Tu hijo”. “¿De qué coño estás hablando?“, le dije. ”Sí, murió, lo siento», respondió. Y luego colgó. Fue jodidamente demasiado; ni siquiera podía respirar. Me lo guardé todo dentro. Y dos semanas después exploté. Me derrumbé. Como un animal.

P. Se ha hablado mucho de la rivalidad entre Arnold Schwarzenegger y usted. ¿Hasta qué punto era real?

R. Nos odiábamos. Era algo muy profundo. El odio venía más de mí. La prensa nos enfrentaba. Él era más listo que yo y decía: ‘Sylvester algún día hará una buena película’. Y yo pensaba: “Joder”. Era muy político. Es mi actor favorito. Me cae bien.

P. Pero ahora son amigos.

R. Sí, porque él es especial. Estamos en contacto. Incluso coincidimos hace unos diez años en un hospital. No me lo podía creer. Iba a que me operaran del hombro y ahí estaba él, saliendo de la misma operación, también del hombro. Te enseñaré una foto. ¿No es increíble?

Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, en un hospital de Los Ángeles donde coincidieron en 2012 para tratarse sendas dolencias, en una fotografía cedida por Stallone.

P. El presidente Donald Trump lo nombró embajador en Hollywood. ¿Qué significa ese cargo?

R. Cuando me nombraron, ni siquiera lo sabía. Estaba viendo la CNN y lo anunciaron. Llamé a la Casa Blanca para decir que no quería serlo. ¿Embajador? ¡Como si fuera un país extranjero! Me pareció ridículo. También nombraban a Mel Gibson, lo llamé y le dije: “Mel, ¿eres embajador?“. ”Ni siquiera sé de qué me estás hablando», me respondió.

P. Usted ha defendido a Trump. ¿Qué ha visto su país en él?

R. A veces uno dice cosas que tal vez no debería decir. He cambiado mucho respecto a la política. Él atrae a mucha gente, pero las cosas están cambiando. La guerra es horrible. ¡La odio! Los únicos que se enriquecen son los del complejo militar, con la sangre y los huesos de esa pobre gente que no gana dinero. Odio la idea de estar en Irán. Cuando hice Rambo, hablaba de la guerra de Vietnam. Desde Corea hemos estado yendo a países sin ninguna maldita razón. La guerra solo se justifica si te atacan. ¿Por qué vamos allí? Siento mucha lástima por los soldados. Sus vidas quedan destrozadas y aun así siguen defendiendo la bandera.

P. Usted moldeó la idea de la masculinidad en los años ochenta. ¿Cómo ve ahora el culto al cuerpo, con la actual pasión por el gimnasio?

R. Es muy importante, porque los hombres necesitan conquistar algo para demostrar su masculinidad. Es parte de su naturaleza. Por eso van a la guerra. Solo los hombres hacen locuras, como saltar por ventanas o lanzarse en moto. Nunca veo a mujeres haciendo esas cosas. Todo hombre necesita ponerse a prueba para ver si es valiente.

Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis, en una inauguración de su negocio común, los restaurantes Planet Hollywood, en 1990.Kypros (Getty Images)

P. ¿Y qué opina de las nuevas masculinidades?

R. Ni siquiera lo sé. ¿Qué es eso? Un hombre de verdad es físico. Para eso fue puesto en este planeta. Es lo que era y lo que siempre ha sido.

P. ¿Y cómo afronta el envejecimiento una persona que encarnó la fuerza y el vigor masculino?

R. Es un proceso de adaptación. El gimnasio es la iglesia del alma. Voy simplemente para estar en ese ambiente. Ya no puedo levantar 300 libras (136 kilos). Eso se acabó. Pero hay otras cosas para sentirse fuerte y masculino. Si no, me moriría. Todo se vendría abajo si me quedara en casa viendo la televisión. Me deprimiría. Me siento bastante bien. Es muy fácil morir. Vivir es lo difícil.

P. ¿Qué opina del movimiento woke?

R. Es un poco aburrido. A mí me gusta lo extravagante. Me gusta que la gente diga y haga cosas escandalosas. Eso es lo que me encantaba de los años ochenta, con Andy Warhol y gente así… Pura locura. Pero está volviendo. Todo es cíclico.

Fuente: https://elpais.com/us/entretenimiento/2026-10-04/sylvester-stallone-no-se-que-son-las-nuevas-masculinidades-la-naturaleza-del-hombre-es-conquistar.html

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