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Sexo, mente y plato: la conexión (real) entre psiconutrición y sexualidad | Yo Dona

Durante años hemos hablado de cómo la alimentación influye en la piel, el ánimo o la energía… pero ¿y en el deseo sexual? Ana Sierra, psicóloga general sanitaria, sexóloga clínica y jefa del servicio de psiconutrición en Neogenia by CMED, te lo cuenta.

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Lo cierto es que la relación entre lo que comemos, lo que sentimos y cómo vivimos la sexualidad es mucho más profunda de lo que parece. La psiconutrición, esa disciplina que une nutrición y psicología, empieza a ofrecer claves para entender cómo los hábitos, las emociones y la microbiota, pueden reavivar, o apagar, el deseo sexual.

Más allá de los ‘afrodisíacos’: lo que dice la ciencia

Aunque hablar de ostras, chocolate o aguacates nos resulte sugerente, la ciencia apunta más hacia patrones de alimentación que hacia alimentos concretos.

Estudios recientes han demostrado que seguir una dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, aceite de oliva, pescado azul y frutos secos, mejora la función sexual, especialmente en mujeres y hombres con factores de riesgo cardiovascular. La explicación es clara: este tipo de alimentación favorece la circulación sanguínea, la producción hormonal reduce la inflamación. Y todo eso se traduce en una sexualidad más saludable y en una mejor respuesta corporal ante la excitación y el placer.

Psiconutrición: cuando la cabeza también se sienta a la mesa.

Pero la sexualidad no sólo vive en el cuerpo. Vive, y mucho, en la mente. La realidad es que somos una unidad, y lo uno hace por su cuenta, el otro acaba enterándose; aunque no quiera.

La psiconutrición estudia cómo nuestras emociones y pensamientos influyen en la forma en que comemos, y viceversa.

La relación con la comida es un reflejo de la relación con una misma. Por tanto, si comes desde la culpa, el control o el estrés, es fácil que tu cuerpo esté en modo «alerta» constante. Y cuando el sistema nervioso está en modo supervivencia, el deseo sexual, lógicamente, se apaga; entiende que no es momento de procrear. Aunque sólo quisiéramos obtener placer.

Por eso, aprender a comer con calma, placer y consciencia también entrena la capacidad de conectar con el cuerpo, el gusto y la sensualidad. Comer con atención plena, saboreando, sintiendo y respirando, es una forma de reconectar con el deseo en su versión más orgánica.

Microbiota y deseo: el nuevo eje cuerpo-mente-sexo

La ciencia empieza a descubrir que el intestino y el cerebro se comunican mucho más de lo que imaginábamos.

La llamada microbiota intestinal, ese conjunto de bacterias que habita en nuestro sistema digestivo, influye en el estado de ánimo, el estrés, el equilibrio hormonal e incluso en la producción de neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, fundamentales para el placer.

Cuando la microbiota está equilibrada, el cuerpo gestiona mejor el estrés y mantiene niveles hormonales más estables. En cambio, una microbiota alterada o disbiosis, por dietas muy restrictivas, antibióticos o estrés crónico, puede traducirse en fatiga, baja libido o desequilibrios hormonales.

¿Sabes esos días en los que atacas la nevera con hambre emocional? Mala idea. Aunque muy habitual. Tu cerebro te informa de que hay algo que no has resuelto emocionalmente, y no lo piensas hacer, porque el alimento va a camuflarlo liberando dopamina, a tope. Porque, además, lo que aparece en estos casos, no suele ser nada sano y se convierte en una bomba para el eje cuerpo-mente-sexo.

Comer bien, sentir mejor (y amar mejor)

Cuidar la sexualidad no es cuestión de recetas mágicas, sino de equilibrio. La psiconutrición propone hacerlo desde tres frentes:

  1. Cuidar el cuerpo: alimentación saludable, hidratación, descanso y movimiento.
  2. Escuchar la mente: reducir la autoexigencia y la culpa ligadas al cuerpo y a la comida.
  3. Cultivar el placer: en la mesa, en la piel y en la vida.

Porque una mujer que se permite disfrutar de lo que come, sin miedo, sin culpa, desde el autocuidado, también se permite disfrutar del contacto, del deseo y del placer.

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Lo que queda claro, tras esta pequeña entrega de Psiconutrición sexual, es la relación entre alimentación y sexualidad no es un mito, sino que tiene base científica. El deseo florece en un cuerpo bien nutrido y en una mente tranquila. Por tanto, la psiconutrición no solo busca qué comes, sino cómo y desde dónde lo haces: con prisa o con presencia, con miedo o con disfrute.

Así que la próxima vez que prepares tu plato, recuerda: también estás alimentando tu deseo.

Fuente: https://www.elmundo.es/yodona/vida-saludable/2025/11/23/691f425efc6c83d6728b4593.html

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