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Rusia lanza una cruzada política contra un movimiento satánico imaginario | France 24

La Corte Suprema rusa prohibió el miércoles, 23 de julio, el «movimiento satánico internacional» que en realidad nunca ha existido. Esta decisión recuerda a la prohibición, en 2023, de un grupo LGBTIQ+ también ficticio. Según especialistas, esta nueva cruzada contra el satanismo sirve tanto a la propaganda internacional del Kremlin como a sus objetivos represivos internos.

La Corte Suprema rusa decidió prohibir el verdadero «movimiento satanista internacional», lo que sirvió como propaganda de Vladimir Poutine, quien busca convertirse en campeón de los valores cristianos conservadores. © Studio graphique France Médias Monde

A astutos enemigos, medidas astutas. La Corte Suprema rusa decretó, el miércoles 23 de julio, la ilegalización del «movimiento satánico internacional».

Esta medida, según la Fiscalía General de Rusia, representa una “victoria en la lucha eterna del bien contra el mal” y permitirá procesar a los supuestos miembros del grupo, acusados de predicar “los principios generales del satanismo” y organizar “rituales ocultistas”.

¿Lucifer, estás ahí?

El problema es que esta «victoria» judicial se ha conseguido a costa de un grupo que no existe. No hay evidencia de ningún “movimiento satánico internacional” activo en Rusia, han confirmado medios independientes y ONG como Meduza y Department One.

¿Se ha movilizado la Corte Suprema por nada? Desde julio de 2024, un comité de trabajo integrado por diputados, religiosos y propagandistas del Estado se ha dedicado a debatir cómo combatir la supuesta amenaza satanista, según Novaya Gazeta, medio ruso independiente.

Incluso las más altas esferas de la Iglesia Ortodoxa Rusa se involucraron en esta ofensiva contra la supuesta armada de Lucifer. “Kyrill, el patriarca de Moscú, pidió personalmente la prohibición del movimiento”, señala Jenny Mathers, especialista en Rusia de la Universidad de Aberystwyth (Gales).

Tal vez Rusia ha adoptado la célebre frase del personaje de Kevin Spacey en Sospechosos habituales: “El mayor truco del Diablo fue convencer al mundo de que no existía”. Pero en realidad, afirma Serguéi Katsuba, experto en derechos humanos y regímenes autoritarios del University College de Dublin, esta decisión representa “una evolución coherente de la jurisprudencia de la Corte Suprema rusa”.

¿Mismo odio contra satanistas y LGBTIQ+?

No es casual que el juez Oleg Nefedov, quien presidió la Corte Suprema en esta ocasión, sea el mismo que en 2023 prohibió el igualmente inexistente “movimiento LGBTIQ+ internacional”. Antes de eso, en 2020, las autoridades rusas también prohibieron el grupo AUE (Orden Carcelaria Unificada, en español), un movimiento informal vinculado a una subcultura carcelaria rusa, según Katsuba.

Según este experto, todos estos grupos comparten algo: pertenecen a la categoría de los “vicios” que el régimen ruso dice combatir para proyectar una imagen de superioridad moral.

Designar al satanismo como el enemigo del momento responde a la necesidad del Kremlin de “encarnar la amenaza contra la que se defiende”, estima Stephen Hall, experto en Rusia de la Universidad de Bath. No basta con proclamar valores conservadores; también hay que tener un enemigo a quien derrotar.

Elegir al diablo como enemigo también es una estrategia eficaz. “El satanismo resuena con mucha gente”, explica Niels Drost, especialista en seguridad rusa del Clingendael Institute (Países Bajos).

El satanismo se ha convertido en una categoría cajón de sastre que permite al Kremlin agrupar todo el “mal” que, según su narrativa, viene de Occidente y de Ucrania. Así, “cuando el parlamento ruso debatió la ley contra la ‘propaganda homosexual’ en 2022, varios diputados vincularon directamente la homosexualidad con el satanismo”, recuerda Katsuba.

Al comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania, la guerra “se justificaba por la necesidad de combatir a un régimen ucraniano descrito como neonazi, pero con el tiempo, la propaganda rusa ha empezado a describir tanto a las fuerzas ucranianas como a las occidentales como satánicas”, añade Drost.

Incluso mezclando nazismo con satanismo: en debates preparatorios en la Duma, diputados mostraron vídeos donde supuestos miembros del batallón Azov (descritos en Rusia como neonazis) realizaban “rituales ocultistas”, informó The Moscow Times.

Movimiento imaginario, pero víctimas reales

La decisión de la Corte Suprema tiene así un «valor simbólico» útil para la propaganda del Kremlin, según Katsuba. Sin embargo, también «refuerza la represión interna», advierte Drost. Porque aunque el “movimiento satánico internacional” no exista, “serán personas reales las que sufran las consecuencias de esta ley”, alerta Katsuba.

Las autoridades rusas han aplicado el mismo patrón que con el “movimiento LGBTIQ+ internacional”: al prohibir una organización ficticia, evitan toda oposición legal. “En Rusia, sólo pueden impugnar una prohibición aquellos que son parte del grupo prohibido”, explica Mathers.

Además, como en el caso LGBTIQ+, la Corte no define qué es exactamente el satanismo. “Es un término muy vago, lo que permitirá al Kremlin usar la etiqueta de ‘satanista extremista’ de forma arbitraria contra quien quiera”, advierte Stephen Hall.

Y quienes sean acusados, se enfrentan a consecuencias graves: “Participar en una organización extremista es un delito penado con hasta seis años de prisión, y también se contemplan multas por mostrar símbolos extremistas”, resume Katsuba.

https://www.youtube.com/embed/VxxsBwITcno?start=1&feature=oembedUna escena de beso entre hombres en la película Barbie fue difuminada en los cines de Rusia

Entre las posibles víctimas hay incluso “daños colaterales”. Aplicando la ley contra el “movimiento LGBTIQ+ internacional”, plataformas de streaming han sido multadas por emitir películas como Bridget Jones: Al borde de la razón, que contiene una escena donde dos mujeres se besan.

En el caso del satanismo, la ONG Department One advierte que podrían ser blanco de las autoridades los grupos de heavy metal, donde los temas ocultistas y satánicos son populares.

Nadie sabe aún qué símbolos serán considerados “satánicos”. La Corte Suprema, de nuevo, evita dar definiciones. “Tendremos que esperar entre 12 y 18 meses para tener una imagen clara de la jurisprudencia”, estima Katsuba.

¿Bastará con publicar un comentario positivo sobre un grupo de rock conocido por usar estética satánica? ¿O con que un canal emita una película de terror donde aparezca una secta satánica? La incertidumbre generará miedo y autocensura, y “eso es justamente lo que buscan los regímenes autoritarios: una población más fácil de controlar”, concluye Katsuba.

Este artículo es una adaptación de su original en francés 

Fuente: https://www.france24.com/es/europa/20250726-rusia-lanza-una-cruzada-pol%C3%ADtica-contra-un-movimiento-sat%C3%A1nico-imaginario

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