Un valioso manuscrito medieval del Mont Saint-Michel, perdido durante la Revolución Francesa, ha sido recuperado tras más de dos siglos y puede visitarse en Avranches hasta el próximo 11 de octubre

Por J. García González / El Confidencial
Un tesoro cultural ha regresado a casa más de dos siglos después de su desaparición. Se trata de un valioso manuscrito medieval originario de la biblioteca del Mont Saint-Michel, que había desaparecido durante la Revolución Francesa y cuya pista se perdió entre confiscaciones, ventas y silencios archivísticos. El descubrimiento ha devuelto a Avranches, ciudad normanda responsable de custodiar este legado, una pieza clave de su historia intelectual y espiritual.
El manuscrito fue identificado en 2018 cuando apareció en el catálogo de una subasta en Alençon. A simple vista parecía una obra medieval más, pero su caligrafía, las decoraciones, una prosa litúrgica dedicada a san Aubert —obispo de Avranches y figura clave del Mont Saint-Michel— y otras pistas internas, despertaron el interés de los investigadores. Una revisión detallada de antiguos inventarios permitió confirmar su origen: había formado parte de la colección monástica hasta su dispersión durante el periodo revolucionario.
Tras una batalla legal y patrimonial, el manuscrito fue restituido al Estado francés en abril de 2023, restaurado y digitalizado. Finalmente, el 27 de junio de 2025, fue entregado oficialmente al Ayuntamiento de Avranches por el Ministerio de Cultura. Desde el 5 de julio se expone en la sala del Tesoro del Scriptorial, el museo dedicado a los manuscritos del Mont Saint-Michel, donde podrá visitarse hasta el 11 de octubre de este año.
Un manuscrito excepcional: música, filosofía y humor
La obra redescubierta no es un manuscrito cualquiera. Reúne cuatro textos distintos concebidos para la enseñanza monástica y datados entre los siglos XII y XIII. Las secciones litúrgicas, probablemente copiadas en el propio scriptorium del Mont Saint-Michel, conviven con textos de carácter filosófico y literario procedentes, según se cree, de entornos académicos parisinos. Este entrecruce de saberes muestra la riqueza intelectual que albergó la abadía en su época dorada.

Entre los contenidos, destaca un tratado sobre música que revela el uso pedagógico del volumen para la formación monástica. Le sigue una prosa poética dedicada a san Aubert que no solo es una joya literaria, sino también la versión más antigua conocida de este texto. En él se establece una conexión simbólica entre la armonía musical, la espiritualidad cristiana y las virtudes humanas, elementos esenciales en la vida religiosa medieval.
El volumen también incluye dos piezas clave del pensamiento alegórico medieval. La primera, el Architrenius de Jean de Hauville, narra el viaje de un joven decepcionado por los vicios del mundo que busca sentido en la Madre Naturaleza. La segunda, atribuida a Alain de Lille, plantea un recorrido iniciático hacia el conocimiento. Ambas obras eran ampliamente valoradas en los círculos monásticos del siglo XIII por su riqueza simbólica y su carga moral.

Como añadido, en las últimas páginas del manuscrito aparece un dibujo enigmático: un personaje de aspecto antiguo, sentado con las piernas cruzadas, sostiene un bastón o quizás el mástil de un instrumento musical. Junto a él, una inscripción manuscrita en latín dice: “Es bien sabido que me encanta beber. Me molesta no poder aprender el arte de la gramática mejor que el de la lógica”. Esta nota, cargada de ironía y humanidad, da un toque inesperado al volumen y recuerda que el humor también tenía un lugar en la vida monástica.
La custodia de una memoria compartida
Desde la Revolución Francesa, la ciudad de Avranches ha sido la depositaria oficial de los manuscritos de la antigua abadía benedictina. En 1791, tras la expropiación de bienes eclesiásticos, muchos volúmenes fueron transferidos desde el Mont Saint-Michel a esta ciudad episcopal, que asumió la responsabilidad de preservar este legado.
Hoy, esos manuscritos —alrededor de 200 ejemplares— se conservan en el Scriptorial, el único museo en Francia dedicado exclusivamente a la colección del Mont. Abierto en 2006, este espacio no solo protege los textos, sino que los exhibe mediante exposiciones rotatorias, acercando al público general la riqueza del pensamiento medieval.
Esta pieza, redescubre el esplendor intelectual del Mont Saint-Michel, faro espiritual y cultural de Europa durante siglos
El regreso del manuscrito desaparecido ha supuesto un hito dentro de esta labor de custodia y difusión. Más allá de su valor como objeto físico, representa una pieza de identidad cultural restituida, una victoria contra el olvido y una nueva oportunidad para redescubrir el esplendor intelectual del Mont Saint-Michel, faro espiritual y cultural de Europa durante siglos.