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Qué es verdad y qué no sobre el mito de la belleza de Cleopatra | Historia NG

La reina más famosa de Egipto tal vez no fue una gran belleza, pero sí una mujer con cierto atractivo físico, gran intelecto y un carisma hipnótico.

El enc¿La imagen de la reina? En este fresco procedente de Herculano se ha visto una posible representación de Cleopatra. Museo Arqueológico Nacional, Nápoles.
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Aunque su existencia acabó en un gran fracaso, Cleopatra es la mujer más famosa de la historia; su nombre no necesita presentación. Es atemporal: «La edad no la marchitará, ni la costumbre agotará / su infinita variedad», escribió Shakespeare en Antonio y Cleopatra. Las escenas coloridas de la vida legendaria de Cleopatra –su aparición dentro de una alfombra a los pies de César; navegando por el río Cidno en su «barco del amor» para seducir a Antonio; el espectacular acto de las Donaciones de Alejandría y su dramático suicidio– fueron obras maestras cuidadosamente escenificadas para causar un efecto duradero. 

Sin duda, la reina de Egipto fue una autopromotora brillante, una de las mejores de la historia. En consecuencia, esas imágenes perdurables de Cleopatra están grabadas en nuestra mente, y no es de extrañar que sea protagonista de poemas, obras de teatro, pinturas, películas y series de televisión.

Cleopatra y Cesarión
Cleopatra y Cesarión. En el templo de la diosa Hathor en Dendera, Cleopatra aparece detrás de Cesarión, que realiza ofrendas a los dioses como faraón; un signo de que la reina promovía a su hijo como futuro rey de Egipto.Granger / ACI

Cleopatra habita un mundo ilusorio, desmesurado, que es al mismo tiempo antiguo y contemporáneo, extravagante, pero deseable. Hay pocas figuras históricas tan distorsionadas como la de Cleopatra. Cleopatra ha sido tan adornada con superlativos y adjetivos que reflejan su carácter excepcional, que casi desaparece bajo su peso. Es «la reina más famosa de Egipto», la «más exóticamente bella», Cleopatra «la Grande». Algunos de sus admiradores (y detractores) afirmaron que Cleopatra VII era una gran belleza, pero la iconografía que ha sobrevivido –una serie de retratos nada favorecedores en monedas, y algunos bustos atribuidos con cierto grado de certeza a Cleopatra– no sugieren ni una belleza deslumbrante ni una femme fatale.

La Cleopatra del cine

Aunque anhelamos que Cleopatra sea la Elizabeth Taylor de ojos violetas, resplandeciente en sus escotados vestidos de lamé dorado, la mujer histórica
detrás de la leyenda es radicalmente distinta. No fue una gran belleza, pero sí una mujer con cierto atractivo físico, gran intelecto y un carisma hipnótico. Cleopatra fue una política consumada y puso la permanencia de su casa real en el centro de su política. Fue la única gobernante ptolemaica que aprendió el idioma egipcio; el griego era la lengua de su familia, los Ptolomeos.

Cleopatra no fue una gran belleza, pero sí una mujer con cierto atractivo físico, gran intelecto y un carisma hipnótico. Una política consumada que puso la permanencia de su casa real en el centro de su política

El antepasado que dio nombre a la dinastía, un hombre llamado Ptolomeo, pertenecía a una familia menor de la nobleza macedonia. Ganó renombre para sí y para los suyos durante las campañas de Alejandro Magno en Persia y la India, y se proclamó faraón tras la muerte de Alejandro. Los Ptolomeos, de lengua griega, gobernaron Egipto durante casi 300 años, convirtiéndose en la dinastía más duradera de toda la historia egipcia. 

Ptolomeo
El fundador de la dinastía. Tras la muerte de Alejandro Magno, su general Ptolomeo fue gobernador de Egipto hasta que en 305 a.C. se proclamó faraón.Scala, Firenze

Sus reyes tendían a ser mediocres, pero las mujeres alcanzaron alturas estratosféricas y fueron aclamadas como reinas-diosas. Como en el caso de las seis formidables y capaces Cleopatras que la precedieron, el talento de la última Cleopatra residía en la política imperial. Más que cualquier gobernante ptolemaico anterior, transformó los asuntos egipcios en política global, pues, aunque asimiló con entusiasmo el antiguo modelo de soberanía faraónica y le gustaba vincularse con la rica herencia histórica de Egipto, soñaba con expandir el helenismo -su cultura, la cultura griega- por todo el mundo, y utilizó a los dos romanos más poderosos de su tiempo, Julio César y Marco Antonio, para impulsar sus aspiraciones.

En ningún sentido Cleopatra fue la reina promiscua de la imaginación romana –y hollywoodense–. No la impulsaba la ninfomanía, sino el poder. Lo ansiaba y utilizó a los hombres de su vida para conseguirlo y conservarlo. Cleopatra VII fue pragmática respecto a sus relaciones personales: si, tras la batalla de Farsalia en el año 48 a.C., Pompeyo hubiera llegado victorioso a Alejandría en lugar de Julio César, no cabe duda de que Cleopatra habría corrido hacia él y se habrían aliado. 

Este artículo pertenece al número 266 de la revista Historia National Geographic.

Fuente: https://historia.nationalgeographic.com.es/edicion-impresa/articulos/que-es-verdad-y-que-no-sobre-mito-belleza-cleopatra_25325

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