Los Periodistas

Por qué Schiaparelli ha reinventado (y reventado) las normas de la Alta Costura: un corazón que palpita y se carga como un iPhone y 3.744 horas de bordado a mano para un solo vestido | Yo Dona

En la propuesta de otoño-invierno 2026, Daniel Roseberry invoca el legado visionario de Elsa Schiaparelli con una colección que entrelaza artesanía extrema, tecnología poética y, entre referencias a Dalí y a la cultura taurina, una reflexión sobre el pasado como trampolín hacia el futuro.

SPOTLIGHT LAUNCHMETRICS

CHARO LAGARES / Yo Dona

En la era de la sobreestimulación digital, Daniel Roseberry propone hackear el píxel. La moda serpentea hacia el pasado frente a un objetivo que, con un carrete bicolor, enfoca al porvenir. Su exploración tecnológica no juguetea con una sucesión de códigos en una pantalla que relampaguea dígitos de color verde fluorescente. Su última colección para Schiaparelli, desvelada hace apenas unos días en París, es un ejercicio de resistencia estética, una celebración del pasado y una interrogación sobre el futuro: ¿puede una colección inspirada en el ayer parecer nacida en el mañana?

La paleta desvía la cronología. El dorado sobre negro que en los últimos años anunciaba la presencia de Schiaparelli en las alfombras rojas y el street-style atraviesa el tiempo. Es el binomio blanco y negro, como en una fotografía de principios del siglo XX, la que se adueña de la alta costura otoño-invierno de la firma. Sobre la lana y la seda negra, el hilo y los bordados bajan el brillo hasta hacerse de plata. Solo el rojo, que a través de la lente se transformaba en negro, altera la homogeneidad cromática. La propuesta se presenta como un manifiesto visual que, con su creciente lenguaje surrealista, indaga en la relación entre el tiempo, la memoria y la piel como sendero entre el mundo y el individuo.

Lo que no se ve

Fundada en 1927, la maison Schiaparelli nunca ha sido una casa de moda convencional. Jamás ha aspirado a ello. Su creadora, Elsa Schiaparelli, fue pionera en convertir la moda en un espacio de ideas, arte y provocación. Mientras Coco Chanel se centraba en liberar el cuerpo a través de la funcionalidad, Schiaparelli se preguntaba si un vestido podía ser una ilusión óptica.

SPOTLIGHT LAUNCHMETRICS

Junto a figuras clave del surrealismo, como Salvador Dalí o Jean Cocteau, Schiaparelli confeccionó piezas que desafiaban las nociones habituales de la belleza. Su fascinación por lo anatómico y lo onírico cimentó una concepción de la moda que aún hoy persigue interpelar a quien la contempla.

En la línea de Alta Costura concebida para el próximo otoño-invierno, Roseberry se pregunta si al despojar la moda de todo signo de modernidad obvia pueden abrirse las puertas del futurismo. El resultado es una propuesta de silueta redibujada en la que, como sucediera el pasado año en la despedida de John Galliano para Maison Margiela, la cintura se ciñe y las caderas se marcan hasta crear torsos casi geométricos. Desaparecen los corsés clásicos y, en un minúsculo traje de luces negro o un vestido construido sobre una silla de motocicleta, aparece una sensualidad sobre uniformes tradicionalmente masculinos.

Explota, explota, me explo-

Entre todas las piezas, cuajadas de abalorios metálicos bordados a mano, una logra resumir el espíritu de la colección. Sobre la espalda de un vestido rojo, el torso gira sobre sí mismo y una estructura rígida insinúa el pecho y el ombligo bajo la seda. Entre los omóplatos, el Corazón Real que Dalí diseñó en 1953, con un mecanismo para imitar las pulsaciones humanas, late al mismo ritmo que uno humano en reposo. El dispositivo, acorazado bajo una capa de pedrería carmín, puede cargarse con el mismo cable de un iPhone. Se trata de una estructura móvil impresa en 3D que reproduce la forma de un corazón humancon 1.458 cristales Swarovski en tonos escarlata y siam, el corazón parece tener vida propia. Moda, arte cinético y poesía tecnológica.

SPOTLIGHT LAUNCHMETRICS

Más en YoDona

De los calcetines amarillos de Rita Ora al brillo de las princesas europeas, estos son los mejores looks del día

El fin de una era: la Alta Costura de Chanel otoño-invierno 25/26 celebra el beis y la abundancia en el último desfile antes del debut de Matthieu Blazy

Sobre la pasarela, las colecciones de Roseberry no se limitan a crear y renovar la belleza: en una cadena de símbolos, se articulan como una narración que traducen y conectan épocas. Como Elsa, que en 1941 regresó brevemente a París para entregar ayuda humanitaria en plena guerra antes de volver a Nueva York y reencontrarse con su círculo surrealista, Roseberry entiende que la moda no es solo estética. También puede ser acto de resistencia y memoria.

Schiaparelli firma una colección de Alta Costura para el otoño-invierno de 2015 y 2026 que propone una alternativa a un futuro desprovisto de alma: recuperar la materia, el símbolo, el gesto manual. Una moda, en definitva, que lata.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio