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Opinión | Desapariciones en México: avances, deudas y la necesidad de prevenir

Este 30 de agosto conmemoramos el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. En México, hay avances institucionales, deudas con las víctimas y necesidad de prevención

Por Luis Soriano Peregrina

Este 30 de agosto conmemoramos el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Es inevitable preguntarnos qué ha hecho México, en qué hemos avanzado y cuáles siguen siendo nuestras deudas con las personas desaparecidas y sus familias.

Hay que partir de dónde estábamos. En el periodo de Felipe Calderón, México no tenía arquitectura institucional para enfrentar las desapariciones. Hoy sí la tiene y sería injusto no reconocerlo. Contamos con una Ley General en la materia, una Comisión Nacional de Búsqueda, comisiones estatales, fiscalías especializadas y protocolos de búsqueda. Hace quince años nada de eso existía.

Estos avances no surgieron por iniciativa espontánea del Estado. Fueron impulsados desde la sociedad, principalmente por las familias, que exigieron respuestas y mantuvieron el tema en la agenda.

Dimensión del problema supera avances

Lo digo desde la experiencia. En Puebla me tocó provocar y encabezar como Subsecretario de Derechos Humanos en el Estado de Puebla, en el primer semestre de 2019, la creación de la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado (CBPPue), desde un gobierno interino que para muchos fue tan solo un gobierno de transición, pero para otros fue donde se generaron dos políticas trascendentales para el estado de Puebla. La creación de la Comisión de Búsqueda de Personas y sentar las bases jurídicas y administrativas blindadas que darían origen a la Comisión de Víctimas en el Estado de Puebla.

Como primer encargado de despacho de la CBPPue, la encomienda fue construir desde cero esa institución, atendiendo una exigencia que planteamos durante años desde la sociedad civil, desde Voz Ciudadana y desde los colectivos de familiares.

Decir que no hemos avanzado sería injusto. Pero frente a la dimensión del problema, lo construido no ha sido suficiente.

La guerra contra el narcotráfico marcó un quiebre. A partir de 2006 las desapariciones tomaron una escala inédita. Hoy hablamos de una crisis, no de casos aislados. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH ), en su informe de 2026 sobre México, con cifras a junio de 2025, señala más de 128 mil personas desaparecidas y estima más de 70 mil cuerpos no identificados bajo custodia del Estado. Reconoce avances, pero advierte problemas graves de coordinación, investigación, impunidad e identificación humana.

Diagnóstico internacional: desvinculación, impunidad, crisis forense

Detrás de cada registro hay una persona y una familia esperando respuesta. Muchas han tenido que asumir tareas de búsqueda e investigación para las que no tendrían por qué estar preparadas.

El diagnóstico internacional se repite: construimos instituciones, pero los problemas de fondo permanecen.

Primero, la búsqueda. Tenemos instituciones especializadas, pero una búsqueda efectiva exige coordinación real. La información de las comisiones debe servir a la investigación, la de las fiscalías debe vincularse con los registros de desaparecidos y todo con lo forense. Si cada quien trabaja por separado, se pierde tiempo, y en una desaparición las primeras horas son determinantes.

Segundo, la impunidad. Buscar no es solo localizar, es investigar qué pasó. No toda desaparición es jurídicamente una desaparición forzada. Muchas son atribuidas al crimen organizado, aunque la CIDH también ha documentado posibles vínculos entre criminales y autoridades que deben investigarse. La judicialización sigue siendo muy baja. Hay una distancia enorme entre la denuncia y la justicia.

La urgencia de contar con prevención desde el municipio

Tercero, la crisis forense. Miles de restos siguen sin identificar y las capacidades no crecieron al ritmo del problema. Localizar restos no cierra una desaparición. Hay que identificar científicamente a la persona, comunicarlo dignamente y esclarecer cómo murió.

Hasta ahora nuestra respuesta ha sido reactiva. Desaparece una persona y se moviliza el Estado. Pero tras casi dos décadas de violencia acumulada, ya tenemos información suficiente para preguntarnos qué condiciones permiten que sigan ocurriendo. La CIDH identifica la prevención como uno de los principales desafíos.

México necesita un Programa Nacional de Prevención de las Desapariciones que no sea un documento administrativo, sino una política pública real. Que convierta la información disponible en inteligencia preventiva, que identifique riesgos antes del daño y establezca responsabilidades concretas en los tres órdenes de gobierno.

Romper el ciclo mediante la prevención

Eso nos lleva al territorio. No se puede prevenir solo desde la Ciudad de México. La prevención debe llegar al municipio, donde el Estado toca primero a la población. Necesitamos una municipalización de los derechos humanos que permita detectar riesgos, atender conflictos y prevenir violencias antes de que se conviertan en violaciones graves.

No es trasladar responsabilidades sin recursos, es construir capacidades en territorio, pero también es necesaria la coordinación local, estatal y federal, solo se lograra con la creación de un verdadero Sistema Nacional de Derechos Humanos que sea efectivo y auténticamente coordinado que busque resolver la desaparición desde cuatro puntos fundamentales, la prevención, la reacción inmediata, el seguimiento de la investigación y la reincorporación a la vida activa o la deconstrucción rumbo a la profesionalización de quienes buscan por la dignidad de sus seres queridos.

México ha avanzado, pero frente a lo que dejó la guerra contra el narcotráfico, frente a las familias que siguen buscando y frente a la impunidad y la crisis forense, la deuda sigue siendo enorme. El siguiente paso es cambiar la lógica: que la búsqueda siga siendo inmediata y las familias estén en el centro, pero que al mismo tiempo podamos intervenir antes para evitar que nuevas familias pasen por esta tragedia.

Si queremos romper el ciclo de las desapariciones, debemos dejar de pensar solo en cómo reaccionamos frente al daño y empezar a construir condiciones para que ese daño no ocurra. La respuesta es PREVENCIÓN. En nuestras redes sociales podrás ver nuestra colaboración en radio, búscanos como LuisSorianoVC y síguenos, reacciona, comenta y comparte.


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