Hace más de siete décadas, Octavio Paz reflexionó sobre la experiencia de sentirse solo en El laberinto de la soledad y su mirada encuentra hoy puntos de contacto con lo que explican la psicología y la Organización Mundial de la Salud.

Andrea Reyes / VozPópuli
Sentirse solo no siempre significa estar solo. Hay personas que comparten su vida con familiares, amigos o compañeros de trabajo y, aun así, sienten que les falta algo. Esa contradicción fue una de las preguntas que acompañó al poeta y ensayista mexicano Octavio Paz, quien escribió: «La soledad es el fondo último de la condición humana. El hombre es el único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro».
La reflexión aparece en La dialéctica de la soledad, ensayo incluido como apéndice de El laberinto de la soledad (1950), una de las obras más importantes del pensamiento hispanoamericano. Allí, el Premio Nobel de Literatura se aleja por un momento del análisis sobre la identidad mexicana para detenerse en una experiencia que considera universal: la soledad y el deseo permanente de encontrar al otro.
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El significado de la reflexión de Octavio Paz sobre la soledad y la condición humana
Octavio Paz no entendía la soledad como un problema que afectara solo a algunas personas ni como un rasgo propio de una cultura. En La dialéctica de la soledad sostiene que forma parte de la experiencia humana y lo expresa con una afirmación contundente: “La soledad, el sentirse y el saberse solo, desprendido del mundo y ajeno a sí mismo, separado de sí, no es característica exclusiva del mexicano. Todos los hombres, en algún momento de su vida, se sienten solos; y más: todos los hombres están solos”.
Unas líneas más adelante desarrolla una de las ideas centrales del ensayo: «Vivir es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, futuro extraño siempre. La soledad es el fondo último de la condición humana». Para Paz, sentirse solo no es una anomalía, sino una consecuencia de la propia existencia y del constante cambio que atraviesa toda persona.
Sin embargo, el escritor no convierte esa experiencia en una condena. Al contrario, sostiene que esa conciencia del aislamiento impulsa el deseo de acercarse a los demás. Por eso escribe que «el hombre es el único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro» y añade que su naturaleza «consiste en un aspirar a realizarse en otro». Más adelante resume esa idea con otra frase que atraviesa todo el ensayo: «El hombre es nostalgia y búsqueda de comunión».
Esa combinación entre vulnerabilidad y esperanza explica, en parte, por qué El laberinto de la soledad continúa siendo una obra de referencia más de siete décadas después de su publicación. Como señala el investigador Kamal El Hachimi, el ensayo logra combinar la reflexión filosófica con un lenguaje profundamente poético para abordar una inquietud que sigue siendo universal: la búsqueda de un vínculo capaz de romper el aislamiento.

Por qué la psicología considera que necesitamos sentirnos conectados con los demás
Aunque Octavio Paz escribió desde la filosofía y la literatura, muchas de sus reflexiones dialogan con lo que hoy estudia la psicología. No porque intenten responder exactamente las mismas preguntas, sino porque ambas coinciden en reconocer la importancia de los vínculos para la vida humana.
El Diccionario de Psicología de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) define la soledad como un «malestar afectivo y cognitivo» que aparece cuando una persona percibe que sus relaciones sociales no satisfacen sus necesidades de intimidad o compañía. También explica que esa sensación puede surgir cuando existe una diferencia entre las relaciones que alguien desea y las que realmente tiene, tanto por su cantidad como por su calidad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) coincide con esta idea. En tanto, el informe de la Comisión sobre Conexión Social, publicado en 2025, establece que la soledad es un «un sentimiento subjetivo y angustiante que surge cuando existe una brecha entre las conexiones sociales que una persona tiene y las que desea o necesita». Además, recuerda que «la conexión social es importante en todas las etapas de la vida» y advierte que la experiencia de sentirse solo afecta a personas de todas las edades y regiones del mundo.
En este sentido, la frase de Octavio Paz conserva una vigencia sorprendente. Tanto la investigación científica como organismos internacionales siguen señalando que construir relaciones significativas y sentirse parte de una comunidad continúa siendo uno de los pilares del bienestar.