Los Periodistas

‘Mis cambios de opinión’, de Julian Barnes: la promiscuidad de las ideologías | ABC

Ensayo

En esta suerte de autobiografía política, el autor británico nos ofrece sagaces reflexiones. Piensa que no hay ni un solo político que no acabe decepcionándonos

Otros textos del autor

Julian Barnes (Leicester, 1946)

Julian Barnes (Leicester, 1946) ABC

Julian Barnes se presentó ante el lector español con un libro ingenioso y sabio titulado, ‘El loro de Flaubert’. Desde entonces, hace ya bastantes décadas, se ha convertido en uno de los grandes narradores británicos y europeos también, dado que él estuvo en contra de la desvinculación de su país de la UE.

En ‘Mis cambios de opinión’ se pone como ejemplo de lo que, por lo general, le sucede al ser humano a lo largo de su vida. Me refiero a los cambios de opciones ideológicas, gustos culturales o de sensibilidad hacia otras muchas cosas antes queridas y ahora despreciadas. Si el cuerpo no permanece invariable a lo largo de los años, ¿por qué no lo iba a hacer la opinión individual o pública? En este breve pero enjundioso ensayo, Barnes habla de la maleabilidad de los recuerdos, de las palabras, de las ideas sobre todo las políticas, de las querencias culturales, y finaliza con un canto melancólico a los tiempos pasados y al rigor del presente.

ENSAYO

‘Mis cambios de opinión’

Imagen - 'Mis cambios de opinión'
  • Autor Julian Barnes 
  • Editorial Anagrama 
  • Año 2025 
  • Páginas 73 
  • Precio 12,90 euros

No hay que confundir el cambio de opinión con el mentir. Nada más alejado lo uno de lo otro. En el cambio de opinión influye el tiempo transcurrido, el conocimiento, la experiencia y la libertad única cuando no se tiene que plegar a responsabilidades y condicionamientos sociales. Incumplir de arriba abajo todo un programa político que ha sido consensuado con millones de votantes no es cambiar de opinión sino mentira, engaño y agresión violenta a las leyes.

Una persona a lo largo de su vida tiene derecho a cambiar siempre que no sea por capricho. Las circunstancias de su vida seguro que la han influenciado, de la misma manera que los desengaños y las decepciones. A lo largo de la existencia, y más en estos tiempos en que la vida se ha prolongado, nuestras pasiones se alteran, nuestros deseos naufragan, nuestra memoria borra parte de su archivo. Y lo que resta muchas veces, es un vacío de desilusiones, ingratitudes, fracasos o infelicidades. Pero también la fuerza de las convicciones que pueden enfrentarse a los grandes errores, sobre todo, de la política.

Barnes, un maestro de la ironía, o en este caso del humor inglés, cuenta que su abuela materna fue metodista, socialista, comunista y defensora de China frente a Rusia. Toda una promiscuidad ideológica viniendo de una buena madre de familia. Su abuelo era tory. Ambos nunca compartieron sus ideas pero tampoco jamás discutieron sobre sus dispares puntos de vista. Vivían en tregua permanente. Con respecto a sus padres, Barnes se refiere a su madre como tory y a su padre como liberal. Por el contrario su hermano era anarquista y desde el año 1970 jamás volvió a pasar por las urnas. Él mismo confiesa que su interés por la política fue muy tardío. Siempre consideró la Cultura como lo único y verdaderamente interesante. La política invadía la privacidad del ser humano, mientras que la cultura la protegía.

Nunca estuvo afiliado a ningún partido político, pero si votó siempre por cumplir con un deber ciudadano

Nunca estuvo afiliado a ningún partido político, solo dos veces se manifestó en la calle, pero si votó siempre por cumplir con un deber ciudadano. A lo largo de su vida, nació en el año 1946, apostó por seis partidos diferentes: laboristas, conservadores, liberales, demócrata liberales, los verdes y el partido por la igualdad de las mujeres. Nunca se decantó por los social demócratas. Barnes no considera que haya cambiado de opinión. Son los partidos políticos quienes lo han hecho dando ‘bandazos’ a la caza de votos.

El novelista y ensayista se considera un hombre de principios, un hombre de convicciones políticas casi permanentemente violadas por los políticos desvergonzados, traidores, corruptos y mentirosos. Es cierto que al envejecer mucha gente se hace conservadora porque la realidad de la vida ha ido moldeando los principios idealistas de la juventud. Barnes no se explica cómo en el caso del Brexit, los ciudadanos de mayor edad votaron la salida de Europa, mientras que los jóvenes querían seguir unidos al continente. Esto significó un giro a la derecha. «¡Nunca más!» grita Barnes cuando un partido político lo decepciona.

Confiesa que la única vez que votó a los conservadores fue cuando lo hizo por Heath. «Por desgracia mi voto no pudo impedir la victoria de Wilson. Luego, años después, voté a Blair. Lo entrevisté y no me pareció de izquierdas. Pensé entonces que sería un tory decente. Después de él voté a los demócratas liberales, a la izquierda del partido laborista», concluye.

Su autobiografía política daría para una novela divertida. En resumen, él piensa que no hay ni un solo político que no acabe decepcionándonos. Los liberales como él tienen opiniones moderadas pero manifestadas con convicción.

Barnes defiende: transportes y energía públicas; reformar la Cámara de los Lores; referéndum sobre la monarquía; reingresar en la UE; referéndum en Escocia; promover la unión de las dos Irlanda; sanidad y educación públicas; desarme nuclear y armamentístico; defensa del medio ambiente; muerte asistida; reimplantación de las humanidades en la educación laica; y un mejor reparto de las riquezas. Como gran escritor que es, ganador del Premio Booker (2011), Julian Barnes, nacido en Leicester, es un buen utopista con el que es fácil coincidir, no en todas, pero si en muchas de sus propuestas.

Fuente: https://www.abc.es/cultura/cultural/cambios-opinion-julian-barnes-promiscuidad-ideologias-20251020120856-nt.html

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio