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México desentierra un tesoro rupestre de 16 figuras precolombinas de hasta 4.000 años | Historia NG

El hallazgo de El Venado (Hidalgo), descubierto durante un proyecto ferroviario, ha destapado dioses, guerreros y animales en un paisaje ritual ligado a la antigua Tula.

Los paisajes han sido lienzos vivientes por las culturas durante miles de años. 
Gerardo Pena – INAH

Sarah Romero / Historia National Geographic

En el estado mexicano de Hidalgo, un conjunto de 16 elementos de arte rupestre acaba de ser documentado en el yacimiento de El Venado, una zona próxima al río Tula y a la presa de La Requena. Lo extraordinario no es solo la cantidad de elementos descubiertos, es su profundidad temporal. Los especialistas creen que algunas imágenes podrían tener más de 4.000 años, mientras que otras pertenecerían a periodos mucho más recientes, hasta el Posclásico mesoamericano (900–1521 d.C.) e incluso fases tempranas del periodo colonial.

El hallazgo se produjo durante los trabajos de prospección asociados al proyecto del tren de pasajeros México–Querétaro, bajo la coordinación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Debido a esto, la ruta ferroviaria, originalmente prevista por esta misma zona, se ha reorientado para evitar cualquier tipo de efecto negativo y preservar el sitio.

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El Venado: un lienzo vivo escrito en piedra

Los arqueólogos han registrado los motivos en dos laderas rocosas donde el Venado funciona como un lienzo reutilizado por distintas comunidades a lo largo de milenios. No sería un sitio de paso sin más, sino un lugar al que los humanos han vuelto para marcar, pedir, celebrar o recordar.

La documentación vinculada al hallazgo ha permitido identificar 16 rasgos entre grabados y pinturas y el análisis preliminar sugiere una ejecución con pigmentos minerales o vegetales en el caso de las pinturas y una técnica de marcado repetido con herramienta puntiaguda para los grabados.

Hay guerreros, dioses y animales

Entre las figuras más llamativas que describen los expertos del INAH destacan personajes antropomorfos con ropa, ornamentos y tocados, un individuo en perfil que porta un chimalli, el escudo mesoamericano, y exhibe un motivo geométrico escalonado en el pecho, otro personaje con ojos circulares como si fueran gafas, rasgo asociado a Tláloc, dios de la lluvia, y un tocado elaborado; se menciona también la posible presencia de un arma… también hay una figura adicional con tocado de plumas y extremidades extendidas, junto a otros rostros o caras estilizadas.

Respecto a los animales, se distingue un cuadrúpedo que podría ser un venado (y que da nombre al lugar), además de otras formas zoomorfas y, en el abrigo rocoso, una figura roja y un trazo alargado que podría representar una serpiente o un rayo. En Mesoamérica, ambos símbolos suelen entrelazarse: la lluvia, la tormenta, la fertilidad, el poder del cielo.

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Arqueólogos que trabajan con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México registraron 16 elementos distintivos.Gerardo Pena – INAH

Un arte que atraviesa épocas: de la prehistoria al Posclásico…

La horquilla cronológica es enorme y, por eso mismo, este hallazgo es tan valioso. El estilo de algunas imágenes, hoy desvaídas por el paso del tiempo y los elementos, sugiere una antigüedad de más de 4.000 años, es decir, muy anterior a los grandes estados urbanos que solemos asociar con ‘lo mesoamericano’.

Otras figuras, en cambio, encajarían en el Posclásico (900–1521), época de intensa movilidad, reconfiguración política y riqueza simbólica. En esa franja temporal, la cercanía de El Venado a Tula, que fue capital tolteca entre los siglos X y XII, añade más contexto a las imágenes, ya que hablamos de una región con un peso cultural decisivo, admirada incluso por los mexicas (aztecas), que miraban a los toltecas como ancestros civilizadores.

Además, algunas imágenes podrían corresponder al contacto temprano con los españoles. Es la existencia de un híbrido antropomorfo con rasgos animales y capas iconográficas que insinuarían continuidad del lugar incluso tras el gran vuelco del siglo XVI.

¿Por qué elegir un lugar como este?

Cuando hablamos de arte rupestre, el lugar importa casi tanto como la figura. El Venado está cerca de agua sobre pendientes rocosas visibles y con zonas abrigadas que resguardan los pigmentos. Esa combinación suele repetirse en lugares de significado ceremonial donde el agua no solo es un recurso importante, sino que también conforma un símbolo. Y la altura, también es el escenario para ser visto.

Los especialistas apuntan a usos vinculados a rituales estacionales o incluso a observaciones relacionadas con ciclos naturales (lluvias, agricultura…), algo coherente con la aparición de Tláloc y con la centralidad mesoamericana de la fertilidad y el calendario.

Y el Venado no era completamente desconocido. Ya en la década de 1970, durante el proyecto arqueológico de Tula liderado por el famoso arqueólogo y antropólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma, se había registrado una imagen de venado que acabaría bautizando el lugar. La diferencia es que ahora la escala cambia; pasamos de un apunte aislado a un conjunto complejo y repleto de capas.

Fuente: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/mexico-desentierra-tesoro-rupestre-16-figuras-precolombinas-hasta-4000-anos_25869

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