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Lovaina, la Atenas flamenca, celebra seis siglos de universidad con arte y memoria | Magazine

Un gran proyecto de arte público, rutas patrimoniales y espacios científicos abiertos al visitante marcan el 600 aniversario de esta ciudad belga con alma joven

El casco antiguo de Lovaina está siempre lleno de vida  Getty Images

La Universidad de Lovaina cumple este año nada menos que 600 años. Para celebrarlo ha organizado una serie de actividades entre las que destaca el proyecto: And So, Change Comes in Waves, que reúne a artistas y científicos para reflexionar sobre una serie de desafíos presentes y futuros. La gracia del proyecto es la insólita interacción entre artistas de diferentes disciplinas, poetas y científicos de todas las facultades de la ciudad. El resultado es una serie de obras de arte, que pasarán a ser patrimonio artístico destacado de la ciudad. 

El descubrimiento de este nuevo catálogo de arte urbano bien vale una visita a esta joya urbanística de Flandes con entramado medieval, que cuenta con vestigios arquitectónicos únicos como el Ayuntamiento, la iglesia de San Pedro, o la abadía del Parque. 

La Universidad de Lovaina cumple 600 años y lo celebra con el proyecto: ‘And So, Change Comes in Waves’

Os descubrimos las innumerables maravillas de una de las ciudades más cómodas para visitar solo, en familia o con amigos–el casco antiguo se recorre de norte a sur en apenas una hora-, de precios asequibles – el trasfondo universitario se hace notar-, y muy fácil para llegar – el trayecto en tren desde Bruselas es de apenas 13 minutos.

La capital mundial del arte y la ciencia

La Universidad de Lovaina fue fundada en 1425, y no solo es la más antigua de los Países Bajos, sino de toda Europa. Cuenta con 65.000 estudiantes y más de 22.000 empleados. La conforman 15 facultades que se extienden a lo largo de 10 poblaciones distintas de la región. En sus programas participan más de 8.000 científicos, y es cofundadora de la Liga de Universidades Europeas de Investigación (LERU). 

La plaza Mayor de Lovaina es famosa por su impresionante conjunto de edificios históricos  Flavio Vallenari

Este año, será el momento ideal para una gran celebración. Para ello, y como evento principal está And So, Change Comes in Waves, un proyecto que ha contado con artistas internacionales de primera fila, como Berlinde De Bruyckere, con obras suyas diseminadas por todo el mundo y con presencia fija en ferias como Art Basel y Arco, así como también la polaca, afincada en Berlín, Alicja Kwade, el congolés Sammy Baloji o Gis Van Vaerenbergh, el binomio conformado por los arquitectos-artistas belgas Pieterjan Gijs y Arnout Van Vaerenbergh. 

En total son 16 obras, todas creadas a medias entre artistas y poetas, con la ayuda de científicos. Para verlas se puede seguir una ruta que también sirve para conocer la ciudad de Lovaina, desde una perspectiva menos obvia, a través de diversos de sus campus -hasta ahora espacios restringidos para los estudiantes-, y otras ubicaciones alternativas del patrimonio cultural de Lovaina. De este modo, las instalaciones se pueden encontrar en lugares conocidos como el Gran Beguinaje y el Colegio del Papa, pero la ruta también conduce a lugares menos presentes en las guías, como el Colegio Van Dale y la capilla de San Lamberto de Heverlee. La comisaría Hedi Ballet nos comentó que es ciertamente inaudito que se produzca una colaboración tan fructífera entre arte público y ciencia.

El paseo discurre a lo largo de cinco kilómetros y medio, es de acceso libre y adecuado para hacerlo también en bicicleta, como no. De entre todas las obras te destacamos El Jardín Errante, una creación a cargo de Gijs Van Vaerenbergh. A partir de una composición laberíntica de rejilla de acero curva, se han plantado una serie de hierbas trepadoras que cubrirán gradualmente la construcción. Con el tiempo surgirá un bosque que se extenderá de forma vertical creciendo y floreciendo a ritmo de las estaciones. 

Durante todo el año la celebración se complementará con dos exposiciones, entre el 10 de octubre y el 22 de febrero de 2026, en la biblioteca de la Universidad y en el Museo M Leuven, respectivamente. Mientras que la primera se centrará en la historia de la Universidad de Lovaina, la que tendrá lugar en el M Leuven, lo hará más en objetos pertenecientes al longevo legado universitario, entre los que destacan piezas del Museo de Zoología, así como de las colecciones etnográficas.

La fachada de la vieja biblioteca en Lovaina  Getty Images

Además, también se accede a algunas de las joyas del patrimonio arquitectónico universitario, con visitas guiadas -también en español- los fines de semana a: el castillo de Arenberg, la biblioteca del campus de 2Bergen, el Gran Beguinaje, el Museo de Zoología, entre otros espacios. Y por último, el Museo Vesalius a lo largo del mes de diciembre organizará actividades en los dos edificios donde se ubica, los históricos: Instituto Patológico y el Teatro Anatómico, el cual es un auditorio poco conocido del XVIII, donde los estudiantes de medicina asistían a disecciones públicas, en una época en que el estudio del cuerpo humano era casi un espectáculo científico.

La perla del gótico flamígero

Vista de la iglesia de San Pedro, cuya fachada es una bonita muestra de la arquitectura gótica flamenca  Vladislav Zolotov / Getty Images

Pero Lovaina presenta una herencia cultural única que te fascinará de primeras. La ciudad es conocida, sobre todo por su Ayuntamiento gótico, famoso por las escenas bíblica esculpidas, pero sobre todo por su Salón de la Fama de 235 estatuas de personajes históricos que adornan toda la fachada exterior del edificio. Justo en frente, atravesando la plaza Mayor, está la imponente iglesia de San Pedro; una magnífica muestra de la arquitectura gótica flamenca. Su estilo es elegante, vertical, con bóvedas de crucería, columnas muy esbeltas y grandes ventanas. Destaca como contrasta su exterior sobrio con un interior luminoso y muy vertical. 

Al pasear por el deambulatorio puedes disfrutar de obras de destacados maestros flamencos como la primera copia del Retablo del Descendimiento de Cristo atribuido al taller de Roger Van der Weyden -el original se encuentra en El Prado-. La iglesia, además alberga importantes esculturas policromadas de la edad media y el Renacimiento, como El Cristo del Calvario x. XV -en la zona del presbiterio, o La Piedad (finales del s. XV o principios del XVI), la cual llama la atención por su gran expresividad. Pero la joya de la corona es sin duda, el retablo de La última cena (1464-1468) -dentro de la capilla del Santísimo Sacramento-, a cargo del maestro primitivo Dirck Bouts. Esta obra fue revolucionaria en su época por mostrar una escena bíblica en un contexto cotidiano burgués del siglo XV en Flandes. https://stories.lavanguardia.com/especial/htmlbox/varios/alta-newsletter-viajes.html

La iglesia sufrió grandes desperfectos durante la I Guerra Mundial. Recientemente ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Otro de los edificios insignia de la ciudad es la biblioteca Central de la Universidad ubicada a tan solo 600 metros, en la monumental plaza Monseigneur Ladeuzeplein, en la que encontrarás un bonito mercado cada viernes de 7 a 13 horas. Durante la subida a la torre, a través de un total de 289 peldaños, puedes hacer parada en cada planta, donde hay dispuestos una serie de paneles informativos sobre la historia del edificio, haciéndose hincapié en los episodios más destacados, como la destrucción casi total durante la I Guerra Mundial (agosto 1914), en la que ardieron 300.000 libros. 

Los Estados Unidos estuvieron muy involucrados en la reconstrucción y reabastecimiento de obras manuscritas. Se optó por neorenacimiento flamenco con influencias neobarrocas y neoclásicas. Pero, durante la II Guerra Mundial (mayo 1940) se volvió a repetir el desastre. Esta vez fueron, nada menos que 900.000 ejemplares, los que se perdieron. Tras el esfuerzo de la escalada a la torre, tendrás un gratificante regalo: unas vistas panorámicas únicas de toda la ciudad. Si vienes durante el curso académico presta atención al carrión de la torre. 

Una pareja camina por el el Gran Bateario. de alles empedradas y con una muralla bien conservada Getty Images

En el mismo centro histórico está el Gran Beaterio, un pequeño pueblo amurallado muy bien conservado. Se trata de una maraña de calles empedradas, jardines en el patio, conventos y casas de ladrillo rojo, construido, nada menos que en el siglo XIII y conformado por unas 30 casas tradicionales. En su momento perteneció a una comunidad en la que convivían beatas -en su máximo esplendor llegaron a ser 360 mujeres- de diferentes procedencias sociales.

 La Abadía del parque es otro complejo singular. Esta fantástica abadía es uno de los monasterios mejor conservados de Bélgica. Nuestro guía, Stefan Van Lanin, responsable del archivo del monasterio nos explicó que la historia les ha tratado con mucha fortuna, ya que, por aquí no pasaron grupos antirreligiosos ni durante la Revolución Francesa, ni otros conflictos bélicos como las guerras napoleónicas o las contiendas mundiales. Lee también

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Tanto los edificios principales, que sirven como estancias para los monjes – hoy todavía en uso -, como las portaladas, la iglesia, el molino de agua, el granero y el huerto amurallado se han mantenido prácticamente igual que cuando se construyeron en el siglo XII. La visita es del todo obligada. Puedes venir a pie desde el centro dando un precioso paseo de 35 minutos caminando, o en la mitad de tiempo si lo haces en bici. Si lo haces en primavera podrás disfrutar del festival Voices of Passion de música polifónica del siglo XV. Y como contrapunto a tanta arquitectura antigua, te proponemos una visita al moderno M Leuven. 

Este museo alberga una colección de arte contemporáneo flamenco interesantísima, así como incontables obras de maestros antiguos. Su gran atractivo reside en el hecho que ambos estilos se presentan mezclados en las diferentes salas siguiendo, eso sí, un discurso temático o iconográfico. Si vienes en verano y coincides con el festival de música M-Idzomer (entre las 11 y las 22 h del 28 al 31 de julio), podrás asistir a conciertos y performances y pequeñas exposiciones mientras degustas una cerveza fría. Atención, porque este año, algunos de los grupos confirmados son Tindersticks y Buffalo Tom, dos clásicos de la música alternativa de los noventa.

Al salir de clase

El interior de la biblioteca de la Universidad de Lovaina  Ioan Florin Cnejevici

Al igual que los universitarios, el viajero también necesita momentos de descanso. Lovaina, al igual que el resto de Flandes ofrece una vasta oferta de cervecerías. Si quieres disfrutar de este espumoso elixir en la ciudad hay innumerables establecimientos para hacer, incluso, una tesis sobre el tema. Pero, si lo que quieres es dejarte ver, tienes que acercarte a Oude Markt, una plaza única en Europa en el que encontrarás un gran número de bares, dispuestos a lo largo del perímetro de la plaza. Puesto que sus terrazas flanquean unas con otras, se dice que aquí se encuentra la más larga de todo el continente. Podrás probar, sin problemas, una cerveza local diferente en cada bar. ¿te atreves? 

Si le coges el gusanillo al tema, también te puedes acercar hasta Malz, a tan solo 5 minutos caminando por la Brusselstraat. Y escoger de entre la docena de surtidores -siempre en rotación – y los más de 300 tipos de cerveza embotellada. Con tanta oferta, seguro que te entran dudas; así que déjate aconsejar por Glenn Hendrickx, sumiller cervecero, opor cualquiera de los camareros que te atenderán con tesón todos los días de la semana desde las 16 h. Pero mejor será acompañar esas cervezas con algo de comida. Os recomendamos el restaurante Zarza en el 92 de la calle Bondgenoteniaan (el rodaballo con espárragos verdes y salsa de soja se sale); también De Hoorn (Sluisstraat 79), el cual se sitúa en el epicentro del renovado Vaartkom, o lo que es lo mismo, el ahora barrio más moderno de la ciudad. 

Abdijpark o la abadía del Parquea  es el complejo monástico mejor conservado de Bélgic   Getty Images

Vale la pena visitar esta zona que están reformando por completo como contrapunto a la ciudad antigua. El restaurante recuerda a la Moritz de Barcelona por su concepto de multiespacio ubicado en una antigua destilería cervecera, en este caso la cervecería pertenece a Stella Artois, inaugurada a principios del siglo XVIII y, actualmente, una de las mayores exportadoras del mundo; y De Abdijmolen, ubicado en medio de la campiña de Lovaina, a pocos metros de la abadía del Parque. Esta brasería se construyó en un histórico molino de agua, a poca distancia de los estanques, lo cual proporciona frescor y una panorámica idílica. Pero no te esperes una estética vetusta. El interiorismo es moderno con toques clásicos, igual que su carta que combina cocina clásica y contemporánea, complementada con especialidades culinarias de temporada.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/magazine/viajes/20250704/10846964/lovaina-atenas-flamenca-celebra-seis-siglos-universidad-arte-memoria.html

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