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Los malditos en el libro de Julio Scherer Ibarra: Gertz, Adán Augusto, Olga, Jesús Ramírez… | La Silla Rota

La Silla Rota presenta extractos y adelantos del texto publicado por Editorial Planeta que comienza a circular este miércoles

AMLO y Julio Scherer Créditos: Cuartoscuro/Archivo

Por LA SILLA ROTA

Durante tres años, Julio Scherer Ibarra fue uno de los personajes más cercanos al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Cuando el abogado se despidió de la consejería jurídica, el mandatario no dudó en calificarlo como su “hermano”, pero le advirtió: “Se van a ir sobre ti…”. 

Con su renuncia al cargo, Scherer se distanció del político al que acompañó a lo largo de 20 años, si bien no rompió su relación con él. Tras años de silencio público y controversias con algunos de quienes fueran sus compañeros de gabinete, presenta un libro en coautoría con el periodista Jorge Fernández Menéndez en el que revela intrigas en el gabinete, enconos de muchos actores que se transformaron en políticas públicas,  y no pocos actos de corrupción, ambición o de simple incompetencia que desplegaron personajes como Adán Augusto López, exscreretario de Gobernación; Alejandro Gertz Manero, exfiscal general, o Jesús Ramírez, exvocero presidencial.

La renuncia de personajes como Carlos Urzúa, a causa de sus diferencias con Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad; la manera en que se operó la llegada de Arturo Zaldívar a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o los motivos para encumbrar a Hugo López-Gatell en el manejo de la pandemia forman parte del relato.

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Elaborado a manera de conversación entre los autores, el libro narra algunos de los asuntos más polémicos del sexenio anterior.

Scherer no enjuicia ni critica al expresidente, pero sí hace señalamientos negativos de integrantes del gabinete, como Adán Augusto López, secretario de Gobernación, a quien responsabiliza por el rompimiento con el Poder Judicial, pero también de apurar la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco, sin contar con los permisos ambientales.

Sobre Jesús Ramírez, lo acusa de manejar una red que se enriqueció mediante alianzas con empresarios, un decreto para liquidar a trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza que ya habían recibido indemnización, y de establecer una alianza con Sergio Carmona, ligado al crimen organizado, el llamado «rey del huachicol», a quien incluso, asegura, abrió las puertas de Palacio Nacional para una reunión con el entonces presidente López Obrador.

A continuación, extractos centrales del texto publicado por editorial Planeta que comienza a circular este miémiércoles

Los subtítulos son de La Silla Rota.

Adán Augusto: autoritario y opaco

Scherer responsabiliza a Adán Augusto López, gobernador de Tabasco, segundo secretario de Gobernación de la administración López Obrador, y cercano al presidente desde su juventud, de la falta de diálogo con el Poder Judicial que derivó en una reforma que, en sus palabras «no ha sido benéfica para nadie».

“Cuando nosotros salimos del Gobierno, Adán Augusto se quedó al frente del alegato con la Suprema Corte. El presidente le pidió a Adán Augusto que la Consejería Jurídica dependiera de la Secretaría de Gobernación; si no formalmente, sí como una manera de operar. Así sucedió.

“Durante esos tres años, la relación del gobierno —del Ejecutivo federal— con la Corte y con el Poder Judicial fue complicada; tuvo sus altas y bajas, pero siguió funcionando bien: salieron la mayoría de los casos. Pero, por falta de interlocución, los tres años posteriores fueron un desastre, terminando con la reciente reforma al Poder Judicial, que desaparece, en los hechos, al Poder Judicial que conocíamos.

“Todo eso se podría haber evitado con interlocución con los jueces y magistrados. E, incluso, los ministros que votaron en contra de las resoluciones del presidente de la República no fueron todos: aquí se está acabando con un poder completo. Muchos de esos jueces, incluso, validaron los planteamientos que hizo el Gobierno de la República en mi época. Yo no sé por qué la Secretaría de Gobernación —que contenía, como ya dijimos, a la Consejería— no hizo lo suficiente para que hubiera habido todavía una opinión favorable. Yo creo que se pudo haber prescindido de esta reforma, porque no había razón para hacer una reforma tan profunda al Poder Judicial como la que se hizo”.

De acuerdo con el exconsejero, López Hernández trató de aprovechar la construcción de la refinería para que contratos multimillonarios se asignaran en absoluta opacidad.

“Desde el inicio del gobierno se sabía de la relación de Adán Augusto con de la República, cinco meses antes de tomar posesión del cargo. Y lo primero que ordenó fueron dos proyectos fundamentales: el primero, iniciar todo el proceso de las consultas para lo del aeropuerto, y el segundo, lo relacionado con la refinería. Sobre esta última, después de darle muchas vueltas, decidió que se hiciera en ParaísoTabasco. El terreno que se eligió estaba plagado de vegetación, de manglares inmensos. Entiendo que fue una propuesta de don Augusto al presidente, toda vez que ese terreno podía utilizarse sin necesidad de erogar inmediatamente recursos públicos. Estaba lleno de manglares.

“Entre la futura secretaria Nahle y el próximo gobernador de Tabasco, Adán Augusto, decidieron meter a una constructora para tirar todo el manglar sin obtener la MIA, el permiso de impacto ambiental que concede la Secretaría de Medio Ambiente. Era un problema grave porque, obviamente, es muy difícil que te dejen construir donde hay manglar, ya que rompe el equilibrio de la naturaleza. Pues metieron a una constructora sin los permisos, destruyeron todo el manglar y fue ahí donde determinaron instalar la refinería.

“Iniciado el gobierno y ya con Adán Augusto instalado en la gubernatura, se mandó una iniciativa al Congreso del Estado que era una barbaridad: decía que todos aquellos proyectos que se construyeran con recursos federales no tenían que pasar por licitación pública en el estado de Tabasco. Esto es, Adán quería que todos los proyectos que vinieran del gobierno federal se asignaran sin necesidad de una licitación pública.

“Todo lo que estuviera en Tabasco se podía asignar directamente, en lugar de licitar. Yo pedí autorización al presidente para abrir una controversia que eliminara esa ley, que de hecho ya había sido aprobada por el Congreso de Tabasco.

Ese era Adán Augusto. Creo que gobernó el estado a su antojo durante los tres años que estuvo en el cargo y luego vino a ser secretario de Gobernación”.

Gertz, el vengativo

Scherer acusó a Alejandro Gertz Manero, hasta enero fiscal general y ya nombrado embajador de México en Gran Bretaña, de usar la institución para perseguir a sus enemigos y se dice avergonzado de haber impulsado su designación.

“Lo de la Fiscalía fue siniestro. Yo hice los nombramientos de cada uno de los servidores públicos. Me tocaba la función de elaborar el pergamino del nombramiento, documento indispensable para que el funcionario pueda actuar con poder del presidente de la República.

Recuerda haberle dicho a López Obrador: “Presidente, con todo respeto, te hablo para decirte que se nos olvidó o se te olvidó más bien, nombrar al fiscal”. “Caray, ¿cómo que se me olvidó nombrar al fiscal?. Sí, tienes que nombrar un subprocurador para que opere como fiscal hasta que lo ratifique el Senado. Bueno, ¿y a quién nombramos? Tú dime. Me dijo: ‘háblale a Durazo y dile que necesitamos un sustituto temporal, que a quién ponemos. Me hablan ustedes y me proponen a alguien y con mucho gusto lo planteamos».

“Le hablé a Durazo, platicamos un rato y le propusimos al presidente que fuera Alejandro Gertz Manero. La verdad, un nombramiento del que la sola propuesta de verdad me avergüenza. Pero el presidente aceptó. Y entonces me dijo que le comunicara a Gertz que iba a ser fiscal. Busqué a Gertz, no contestaba, lo busqué en su casa, tampoco. Finalmente, ya tarde me habló por teléfono y recuerdo bien que le dije: ‘doctor, le hablo de parte del señor presidente para ofrecerle ser el subprocurador de Asuntos Internacionales, y de hecho operaría usted la Fiscalía. Me dijo que no. ‘¿Le digo al presidente que usted no aceptó?” ‘No —me respondió-, no puedo creer lo que me está diciendo. Toda mi vida he querido ser fiscal y ahora el presidente me lo ofrece cuando yo iba a ser subsecretario de Seguridad con Durazo. Claro que sí, acepto. ¿Qué tengo que hacer?’.

“Pues ahorita váyase usted a la Fiscalía General para tomar posesión de la Subprocuraduría. Y luego ya veremos, nos vemos mañana en la toma de posición del presidente”.

Jesús Ramírez, manipulador

“Jesús Ramírez posee una gran facilidad para ganarse enemigos. Entonces, claro, decía: ‘tal funcionario está haciendo esto, mírelo, señor presidente, está platicando con fulano y perengano, a los que usted ya les dijo esto y esto otro’. Eran horrorosos sus chismes y sus enredos. Las únicas personas con las que Jesús terminó por no meterse fueron con las de la Defensa, porque hubo quejas, sobre todo del general secretario, acerca de las opiniones que daba Jesús sobre el actuar del Ejército.

“Con el presidente tenemos ejemplos clarísimos de muchas cosas que sucedieron, se hicieron públicas y de las acciones que tomó el general secretario desconociendo a Jesús Ramírez. En la Secretaría de la Defensa y en la de Marina había un responsable de Comunicación Social nombrado por los secretarios, que sí emitía información —muchas veces indispensable— que la Defensa y la Marina querían dar a conocer. El presidente la conocía, pero no pasaba por el tamiz de Jesús Ramírez, así que en esos tópicos se dio un trato directo del secretario de la Defensa y del de Marina con el presidente.

“Por otra parte, Jesús representaba la expresión de un grupito que manipulaba sus operaciones particulares, las que tenían relación con él, y era a través suyo que se filtraban los temas de interés de ese grupo.

“Un caso donde hubo una injerencia directa y que tiene consecuencias vigentes fue la relación de Jesús Ramírez y otros funcionarios con Sergio Carmona, el llamado ‘rey del huachicol’.

“Documentos de inteligencia y testimonios señalan que Ramírez Cuevas mantuvo reuniones con Carmona, ligado al contrabando de combustible y al financiamiento ilícito de campañas, con presuntos nexos con el narcotráfico.

“Carmona fue un empresario tamaulipeco asesinado en 2021 que no solo construyó un imperio gracias al contrabando de combustibles, sino que también tejió una red de influencias y favores políticos que, según documentos de inteligencia, llegaron hasta las puertas de Palacio Nacional”.

Informes reservados del Estado mexicano ubican a Jesús Ramírez Cuevas en varios encuentros con Carmona antes de su asesinato. De acuerdo con fuentes consultadas, Ramírez Cuevas abrió las puertas del círculo presidencial a uno de los financistas más polémicos de los últimos años.

“Así, Carmona fue presentado a figuras como Mario Delgado y, según versiones, al propio presidente Andrés Manuel López Obrador. Fue a través de Jesús Ramírez que se habrían facilitado reuniones estratégicas para asegurar apoyos económicos en campañas clave, entre ellas, la de su amigo personal Américo Villarreal, hoy gobernador de Tamaulipas. La cercanía entre Ramírez Cuevas Villarreal está documentada: fotos en redes, actos de campaña y mensajes públicos la respaldan. Carmona no solo financiaba a Morena, sino que formaba parte fundamental del engranaje electoral del partido en el norte del país”.

Sánchez Cordero, por cuota de género

En el capítulo dedicado a la integración del gabinete, el exconsejero explica por qué Andrés Manuel nombró a la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero como secretaria de Gobernación.

“Andrés decidió que tenía que ser una mujer. Creía que valía la pena que una mujer estuviera al frente de Gobernación para cambiarle completamente el perfil a esa dependencia. Quería que Gobernación fuera diferente a lo que había venido siendo. Olga Sánchez cumplía con el perfil de una mujer supuestamente de avanzada, buena abogada y de una mujer que ya había servido en la Suprema Corte durante muchos años”.

“La conformación del equipo tenía un poco de todo; era un equipo paritario. Era la primera vez que un presidente decidía que debía ser así: mitad mujeres, mitad hombres.

“Andrés nombró a tantas mujeres porque un día, cuando estaba en el gobierno de la ciudad, le pidieron que ayudara a mejorar los edificios construidos por el propio gobierno, que se encontraban en muy malas condiciones. Andrés contaba que había ido a ver los edificios y dijo que había que formar un comité integrado solo por mujeres de cada edificio.

“A ese comité —decía— le voy a dar el dinero. Cada edificio tendrá la misma cantidad, de acuerdo con el número de pisos que tenga, y con ese dinero deberán arreglarlo’.

“Alguien le preguntó: ‘licenciado, ¿en el comité por qué va a haber puras mujeres? Hay hombres que son ingenieros, que son arquitectos y eso puede funcionar’. ‘Eso no importa —les dijo en broma—, lo importante es que sean mujeres porque las mujeres no se ponen de acuerdo ni para robar’”.

López-Gatell y la pandemia

“A nadie le gusta que, a pesar de que haya una pandemia y de que sea un mal difícil de remediar, se los culpe de eso, porque si no se resuelven perfectamente bien los problemas, los culpan. Primero, llegamos con un sistema de salud mal preparado para enfrentar una catástrofe de esta naturaleza. Y segundo, Andrés Manuel seguía siendo ese predicador cristiano que lo llevó a decir cosas como ese detente, que francamente nada tenía que ver ni con la política, ni con la salud, ni con la religión, ni con nada.

“No tomó a veces las decisiones más adecuadas, pero también se evidenciaron las fallas y contradicciones desde la Secretaría de Salud. Hay que establecer algo que es muy importante: Andrés Manuel le cedió la política de comunicación en la pandemia a Hugo López-Gatell, a la Secretaría de Salud. Fue la única persona que tuvo manera de comunicar todas las tardes, haciendo una especie de tardeada de la salud. Al principio tuvo mucha visibilidad, pero más tarde llevó a la gente a una irritación enorme en su contra.

López-Gatell, perdón que lo diga así, era una persona con una condición política y médica —es epidemiólogo— que lo llevaba a autodeterminarse; y, segunda, un comunicador errático frente a un problema de tal magnitud. López-Gatell ya había manejado la anterior pandemia con CalderónCalderón lo corrió y nosotros lo protegimos porque lo había corrido Calderón; entonces pensamos que era bueno. Otra vez estamos en eso de 10% de eficiencia y 90% de lealtad. Así hubiera sido corrido por Calderón, la decisión que tomamos fue pésima. Y López-Gatell, como comunicador y operador, resultó funesto.

“Eso nos enseñó lo difícil que resulta operar una sola forma de comunicación para todo un sistema. Solo un hombre con la capacidad y las características de López Obrador lo pudo hacer. Ahora Claudia (Sheinbaum), empeñada también en hacer de las mañaneras un instrumento de comunicación, ojalá que permita construir un espacio propicio, pensando que la mayoría de los comunicadores que asisten a las mañaneras no siempre son aquellos que llevan la noticia al lugar que la tienen que llevar ni de la manera que deben hacerlo”.

Álvarez-Buylla, un desastre

María Elena Álvarez-Buylla fue ganadora del premio nacional de Ciencias y Artes y eso fue determinante para que se le nombrara directora del Conacyt, pero su gestión fue un recuento de conflictos.

“Fue un desastre desde el principio. Había ganado un premio nacional, y Andrés Manuel dijo que iba a nombrar en el Conacyt a una persona muy importante porque acababa de recibir un reconocimiento relevante. El primero a quien escuché después del nombramiento fue a Víctor Villalobos, quien iba a ser secretario de Agricultura. Me pidió que le dijera al presidente que nombrara a cualquier otra persona, pero no a Álvarez-Buylla porque era un desastre:

“Esa señora no sabe lo que va a hacer con la ciencia, no sabe absolutamente nada”. ‘Le digo: Víctor, pero si acaba de ganar un premio’. ‘Puede haber ganado los premios que sea —me dijo—, pero no sabe y además no tiene trabajo con la gente de la investigación, va a ser un problemón para todos’.

Álvarez-Buylla fue tremenda desde el inicio, con errores de todo tipo, confrontada con la comunidad científica. Le entabló un juicio al consejo del Conacyt con el tema del maíz originario, del glifosato y una cantidad de cosas aterradoras. Imagínate: quiso meter a la cárcel a los investigadores, por Gertz Manero, porque a Gertz nunca le habían querido dar grado de investigador nivel III —y con razón, porque no lo merece. Entonces les abrieron una carpeta e intentaron judicializar tres veces, y tres veces no pasó nada, porque no había delito alguno, perdón que lo diga así, las necedades de la señora combinadas con las de Gertz las que nos llevaron a un conflicto enorme con todo el sistema de investigadores”.

Nahle, manipulada por Bartlett

Manuel Bartlett, quien fue secretario de Gobernación con Miguel de la Madrid y funcionarios priista durante dos décadas causó un daño enorme al gobierno, de acuerdo con el exconsejero jurídico. Al obstaculizar la participación privada provocó el atraso del sector, además de numerosos conflictos legales.

“La política energética del Gobierno tuvo un costo altísimo; quizás es uno de los temas donde mayor déficit tuvo la administración pasada, incluyendo la refinería de Dos Bocas, donde se terminaron invirtiendo casi 25 mil 000 millones de dólares.

“Dos Bocas la construyó Rocío Nahle; Octavio Romero no tuvo nada que ver con la refinería. Incluso el presupuesto que se le otorgaba a Dos Bocas venía separado del de Pemex y, en general, del energético. Ahí venía un presupuesto directamente para Dos Bocas, aunque se lo tenían que asignar a Pemex, porque la refinería finalmente iba a ser de Petróleos Mexicanos. Era enorme. Miles de millones de dólares se erogaron en Dos Bocas. Así que todo el mérito, o el demérito del Gobierno en la construcción de la refinería, se lo llevó Rocío completito, y hay que exculpar a Octavio Romero de ese tema.

“Manuel Bartlett operaba a Rocío Nahle en muchas de las cosas que ella planteaba, porque realmente la Secretaría de Energía no contaba: daba algunos permisos, como los de las gasolineras, de las almacenadoras, de las transportadoras, etcétera. Pero el grueso de la Secretaría de Energía era, por un lado, Pemex, que no controlaba Rocío, y por otro, la CFE, que controlaba directamente Manuel. Se hizo una refinería para que Rocío pudiera tener ese empleo.

“Había una relación muy cercana entre Bartlett y Rocío Nahle. De hecho, creo que en muchas cosas Bartlett manipulaba a Nahle, hacían equipo y para todo estaban juntos. Así se trabajó el tema de energía del país.

Por el otro lado estaban Octavio Romero y su gente en la parte petrolera. Octavio es muy cercano a López Obrador y tenía independencia necesitaba a Rocío para trabajar con la Secretaría de Energía.

Un día le dijo el presidente a Rocío que le parecía que la Secretaría de Energía no servía para nada, que lo que debía hacer era nombrarla secretaría de las refinerías”.

(Con colaboración de Jorge Cisneros, Elizabeth Santiago, Marco Antonio Martínez, Otilia Carvajal, Erik López).

Fuente: https://lasillarota.com/nacion/2026/2/10/los-malditos-en-el-libro-de-julio-scherer-ibarra-gertz-adan-augusto-olga-jesus-ramirez-585148.html

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