Los Periodistas

Los grandes enemigos de Prevost en Perú: detrás de la campaña contra el nuevo Papa | El Confidencial

Cuando la opción del cardenal Prevost comenzó a despuntar para el cónclave, se puso en marcha una campaña mediática donde se le acusaba de haber encubierto a curas abusadores

Foto: El papa Leon XIV. (EFE/EPA)
El papa Leon XIV. (EFE/EPA)

Pedro Salinas se encontraba en la plaza de San Pedro el pasado jueves con otros miles de personas cuando a las 18:08 horas la chimenea de la Capilla Sixtina expulsó una inequívoca fumata blanca. No se sumó a la algarabía que recibió la noticia de un nuevo papa porque se temió lo peor. Era la cuarta votación. Todavía demasiado rápida para desechar la candidatura de Pietro Parolin, el secretario de Estado del Vaticano, el teórico número dos del difunto Francisco. Se encaminó junto con su colega Paola Ugaz hacia la Sala Stampa, a unos ciento y poco metros, para escuchar desde allí el nombre. Según el marcado protocolo vaticano, faltaba una hora todavía hasta que el nuevo pontífice se asomase a la logia central de la basílica de San Pedro. Cuando por fin salió el cardenal encargado de decir el nombre en latín y pronunció el ya histórico ‘Robertus Franciscus’… no esperaron a oír el apellido y ambos periodistas se abrazaron y gritaron ante la pantalla un estruendoso ‘¡¡Prevooost!!». 

Robert Francis Prevost, ahora León XIV, no era un simple papabili para ellos. Junto con el papa Francisco, había sido su tabla de salvación cuando hace más de una década comenzaron una investigación periodística que acabó con la disolución, poco antes de fallecer el papa Bergoglio, de la organización Sodalicio de Vida Cristina por abusos de todo tipo por parte de su fundador, el peruano Luis Figari, por comportamiento sectario y un oscuro entramado empresarial con terminales en paraísos fiscales, según sus denuncias, investigadas luego por el Vaticano. El Vaticano de Francisco, cabe precisar. Porque hay ‘otro’ Vaticano que puso piedras en el camino y sigue muy activo después de Francisco. 

Pero ni Pedro Salinas ni Paola Ugaz salieron indemnes de aquella investigación, plasmada en el libro Mitad monjes, mitad soldados (Planeta). Han sufrido campañas de desprestigio, allanaron sus casas y comunicaciones y han sufrido un calvario judicial en un país donde el Sodalicio tenía línea directa con la presidencia. Pero no solo ellos han pagado las consecuencias de aquella investigación. También quienes, desde dentro de la Iglesia, les dieron crédito, empezando por el difunto Francisco y su ahora sucesor, Prevost, quien conoció de primera mano la actuación del Sodalicio en sus tiempos en que estuvo en Perú como obispo, y luego como cardenal responsable de todos los obispos del mundo.

Foto: Información publicada en Infovaticana.

TE PUEDE INTERESARUna web española ultraconservadora, la mano negra detrás de la campaña de desprestigio contra el nuevo papa

Irene Hdez. Velasco. Roma

Del Informe Birrete al Informe Prevost

Y, aunque formalmente disuelto, sus terminales siguen operativas e insuflando dinero para campañas que son repicadas por otros grupos ultracatólicos. Primero contra Francisco. Ahora contra Prevost, que en las vísperas del cónclave ha vuelto a ser objeto de un montaje acusándole de haber encubierto abusos sexuales cuando era obispo de Perú. No es nada nuevo. En 2018, una fundación norteamericana inyectó fondos con los que poner a investigar a un centenar de personas, entre ellas una decena de exagentes del FBI, para elaborar informes con los trapos sucios de sus eminencias e influir en un cónclave. Era la operación Red Hat Repor (Informe Birrete, podríamos traducir, en alusión al gorro rojo que portan los cardenales). Aquello no acabó cuajando. 

Este año hemos asistido a un doble intento de presión a las puertas del mismísimo cónclave. Por un lado, la entrega en mano a cada cardenal del «Informe del Colegio Cardenalicio», elaborado por dos periodistas estadounidenses vinculados con medios tradicionalistas e instituciones que también manejan grandes sumas de dinero, con las fichas de unos 40 papabiliNo era información muy ecuánime y hacía meses que habían puesto en marcha una web con el mismo objetivo.

Foto: El papa León XIV junto a su predecesor, el Papa Francisco. (Getty)

TE PUEDE INTERESARLeón XIV no será un calco de Francisco: una ‘china en la bota del cowboy’ y una señal del camino de la Iglesia

José Lorenzo

El otro intento partió de España. El portal Infovaticana publicó un informe titulado ‘El caso Prevost’, 40 páginas para acusar al cardenal de haber encubierto casos de abusos sexuales en Estados Unidos y en Perú. Las denuncias ya habían sido investigadas y no arrojaban nada contra él. El propio Francisco revisó el caso sobre quien iba a nombrar jefe de la ‘fábrica’ de obispos y ordenó seguir adelante con su nombramiento. Ya en el Vaticano, ambos se veían cada sábado, en una relación fluida y de confianza. Pero el informe contra Prevost volvió a publicarse cuando su candidatura empezaba a despuntar hace apenas una semana. 

«Esas denuncias contra Prevost están armadas y empaquetadas hasta con lazo por el Sodalicio y vienen siendo ahora también utilizadas por la gente que lo detesta simplemente por ser de la misma línea que el papa Francisco, por lo que se deduce que esta campaña difamatoria va a continuar, no se detendrá», señala Salinas en Roma a El Confidencial.

«Conozco a Robert Prevost por su actuación en el caso Sodalicio, que fue impecable, crucial, fundamental», añade el periodista, que acaba de publicar La verdad nos hizo libres (Debate), donde recuerda todo este capítulo de su vida que le marcó desde que, siendo un adolescente, entró a formar parte de esa organización que le convirtió durante siete años «en un talibán católico». «El ahora papa León XIV fue quien nos gestionó el encuentro con Francisco en diciembre del año pasado, cuando nos reunimos con él la periodista norteamericana Elise Ann Allen, Paola Ugaz y yo«, añade, en referencia a un momento crucial, de gran presión por parte del Sodalicio para evitar que Bergoglio firmara el documento con la supresión de la organización que ya tenía sobre la mesa. Arreciaron las acusaciones, los bulos recorrieron las redes e incluso se interpuso una denuncia en Lima contra el investigador que había enviado el Papa, Jordi Bertomeu.

Foto: Antiguos miembros del Sodalicio de Vida Cristiana denuncian al fundador del grupo, Luis Fernando Figari. (EFE/Ernesto Arias)

TE PUEDE INTERESAREl último golpe de mano de Francisco contra los ultras antes de morir

José Lorenzo

«Campaña alacranesca»

El trabajo de este sacerdote catalán que, con el arzobispo Charles Scicluna, se entrevistó con las víctimas del Sodalicio en Lima, fue determinante para que, de la mano de Prevost desde el Dicasterio para los Obispos, la organización fuese desmantelada por fases. «Luego de la dimisión, entre comillas, del arzobispo de Piura, José Antonio Eguren, porque lo botaron, y era el obispo más connotado que tenía el Sodalicio, comenzó esta campaña difamatoria y alacranesca contra Prevost», rememora el periodista. 

La primera vez que aparecen estas denuncias fue en el año 2023, recuerda Salinas, en un programa de una periodista peruana que se centró en la denuncia principal, los abusos de dos sacerdotes a tres niñas, ahora mujeres, y donde se menciona de refilón a Prevost, que era el obispo de Chiclayo, donde se habían desarrollado los hechos. El propio Prevost animó a las víctimas a presentar denuncia también por la vía civil, tras atenderlas personalmente, a la vez que tramitaba el asunto en el Vaticano. «Y es luego, a partir de un reportaje en un canal de propiedad de personas vinculadas a la derecha peruana, cuando reactivan el tema y a partir de ahí el Sodalicio le da un formato empaquetado que ha ido apareciendo cada poco tiempo y que, viendo la posible elección de Prevost como papa, lo han vuelto a utilizar».

«Prevost no fue un encubridor»

Pero, ¿hay algo de cierto en esas denuncias? «Para variar, dentro de la metodología del Sodalicio, lo que se afirma en el fondo ocurrió. Es decir, hay tres víctimas, son reales, tres niñas ahora mujeres que fueron abusadas por dos sacerdotes. Es decir, sí, existen esas víctimas. ¿Cuál es la mentira? Que Robert Prevost hizo lo que tenía que hacer y no fue un encubridor», afirma tajante Salinas.

Foto: El recién elegido papa León XIV en el balcón de la Basílica de San Pedro. (Reuters/Guglielmo Mangiapane)

TE PUEDE INTERESARLa Iglesia queda en manos de León XIV, un papa de todas las Américas para un mundo nuevo

Irene Hdez. Velasco. Roma Gráficos: Unidad de Datos

«Francisco llegó a conocer esta metodología del Sodalicio por la campaña que se hizo contra Paola Ugaz y contra mí en el Perú. Luego la vio también montada contra Prevost y contra Jordi Bertomeu. Francisco conocía perfectamente la estrategia de este grupo de propagar fake news para desacreditar al crítico, al denunciante», asevera. Una de las últimas campañas –todavía con una denuncia penal en Perú– fue contra Jordi Bertomeu, alegando que había violado la privacidad de las víctimas del Sodalicio al filtrar sus identidades y su testimonio a la prensa, así como de extralimitarse en sus funciones al no haber ido en «misión diplomática» de la Santa Sede, lo que le daba una inmunidad para no ser juzgado ni condenado. Era otra mentira. El conocido como ‘el 007 de Francisco’ iba con el respaldo del Papa, pero desde Secretaría de Estado, la que ejecuta las directrices diplomáticas de la Santa Sede, bajo dirección de Pietro Parolin, el principal candidato de los conservadores, y oponente a Prevost, se resistían a mostrar un respaldo explícito para evitar –se aducía– un conflicto entre estados. En el fondo, se desacreditaba al enviado del Papa y también a Prevost, que seguía desde primera línea el desmantelamiento de la secta ultracatólica. 

«En el caso Sodalicio, siempre he mencionado a cinco obispos que, durante los 25 años en los que el que esta organización campó a sus anchas con absoluta impunidad en la Iglesia, sí se compraron el pleito a favor de las víctimas, es decir, las creyeron», señala Salinas. «Carlos Castillo, arzobispo de Lima y cardenal que participó en el cónclave; el cardenal Pedro Barreto, jesuita; el segundo obispo que tuvo Sodalicio, Kay Schmalhausen, que acompañó a varias víctimas a partir del año 2011; Reinaldo Nann; y Robert Prevost. Este, junto a Carlos Castillo, han sido los dos prelados que en Perú contribuyeron a que el caso Sodalicio siga caminado, no se detenga. Y han sido los más empáticos con las víctimas», subraya. 

Ahora, tras el nuevo ataque contra Prevost, Salinas confía en que quien es ya el Papa de la Iglesia católica actúe. «Debería tomar medidas e identificar mejor a los que están detrás y sancionarlos». Y es probable que lo acabe haciendo. Algunos de estos medios ya están recogiendo velas.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/mundo/2025-05-12/prevost-sodalicio-abusos-vaticano-1hms_4126570/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio