Robbie Robertson, líder de The Band y amigo íntimo, lo cuenta todo en ‘Insomia’, unas cálidas y salvajes memorias póstumas

Víctor Lenore / VozPópuli
Hay épocas míticas en la historia del rock, como cuando nació en los cincuenta o cuando floreció en los setenta. El libro que reseñamos hoy trata sobre esta última década, en particular sobre la intensa amistad entre Martin Scorsese y Robbie Robertson, líder de los legendarios The Band, un grupo que estuvo en el Olimpo del rock americano, codeándose con Bob Dylan y Neil Young. El caso es que Robertson triunfó con un primer libro de memorias, Testimony (2016), falleció de cáncer en 2023 y ahora publica un tomo póstumo titulado Insomnia, que alude a lo poco que durmió y mucho que disfrutó en esos años gracias a la cocaína, muchas veces hombro con hombro con su amigo Marty. El texto, todavía no traducido al español, ha recibido reseñas elogiosas en las grandes cabeceras de Estados Unidos.
Hay momentos de gran intensidad fraternal. Por ejemplo, cuando Scorsese acoge a Robertson cuando éste fue expulsado de su propia casa por su entonces esposa, Dominique Bourgeois. El director también estaba soltero tras una aventura con la superestrella Liza Minelli, que había puesto fin a su matrimonio con la guionista Julia Cameron. Los dos amigos se convirtieron en “una especie de versión alocada de La extraña pareja”, adictos a la cocaína, a la atmósfera de “Tupelo honey” de Van Morrison y al cine clásico. Robertson recuerda que con fascinación la noche en que vieron juntos Sed de mal, la obra maestra de Orson Welles . “Marty dejaba escapar un pequeño ‘sí’ o una risita de aprobación en ciertas escenas, lo que me sumergía aún más en la experiencia cinematográfica, casi como si la viera a través de sus ojos”, escribe. “Marty se tomaba el tiempo de señalar la técnica empleada en estas películas”, recuerda.
Coppola se acercó a preparales un plato pasta para que comieran bien, pero un camello les distrajo
Robertson también hace la crónica del tórrido romance entre Minnelli y Scorsese, también alimentado por la cocaína, que surgió durante el rodaje de New York, New York , el fracasado musical del director. “Se entendía por qué Marty se sentía atraído por el magnetismo de ella”, recuerda Robertson. Al visitar a la pareja en Nueva York, encontró su habitación de hotel “algo desordenada”, con el asistente de Scorsese limpiando una mancha en la alfombra”.Según Insomnia , hubo una “discusión” que terminó con una copa de vino “volando por los aires y haciéndose añicos al impactar contra la enorme lámpara de araña de cristal, la sangre de la uva goteando lentamente de los cristales, como un cisne herido”. La pareja lo superó enseguida, “riendo sin poder evitarlo de la ópera italiana que habían creado”. “Llamé al servicio de habitaciones y pedí una selección de pastas y más vino tinto”, recuerda Robertson. Era solamente otro día en la oficina.
Desfases setenteros
El libro también incluye una escena tronchante, en la que Francis Ford Coppola les ve tan desmejorados que se acerca a la mansión para cocinarles un plato de pasta. Encarga a Robertson que ocupe de la salsa de cocción lenta, pero este se aburre y llama a su camello, con el que se distrae hasta el punto de que la salsa se estropea. Coppola se pilla un cabreo tremendo, “toma muy en serio cocinar”, y les echa la bronca mientras les sirve grandes porciones, que ellos ingieren obedientes aunque esnifar les ha matado por completo el apetito.
¿Qué hacía tan fuerte el vínculo entre estos dos hombres? Sobre todo la inclinación de Robertson a buscar figuras paternas de referencia, ya que su padre murió antes de que él cumpliera un año. Esta carencia y los intereses culturales comunes les hizo inseparables. Robertson le grababa largas listas de Spotify para sus proyectos, en las que él seleccionaba himnos para cada escena. Juntos crearon The Last Waltz , la innovadora película del último concierto de The Band con su formación original, la noche de Acción de Gracias de 1976. Sobre este concierto corre la leyenda urbana de que se rodó una escena musical épica de Neil Young, que su mánager obligó a borrar porque era muy visible una enorme roca de cocaína en su fosa nasal.
Robertson y Scorsese colaboraron en muchas películas clásicas, entre ellas Casino, Gangs of New York , The Irishman y Killers of the Flower Moon, y siguieron siendo los mejores amigos hasta la muerte del rockero.
Fuente: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/scorsese.html