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Las sombras de Eduardo Cansino, el padre de Rita Hayworth que abusaba de ella: “Siempre se cuidó mucho de no dejarle marcas visibles para sus espectadores” | Vanity Fair


El bailarín sevillano encontró en su hija una oportunidad para salir de la ruina en la que se encontraba en medio de la Gran Depresión y se aprovechó de ella hasta su salto a la fama

Rita Hayworth con su padre, Eduardo Cansino, en una imagen de 1948. Hulton Archive/Getty Images

Por Estrella Albendea Ruiz / Vanity Fair

En la historia de Margarita Carmen Cansino hay escenas duras, horas de trabajo, una gran exigencia y un sinfín de caprichos del destino. En la de Rita Hayworth, sin embargo, se acumulan los reconocimientos, el calor del público, una sonrisa infinita y una belleza inconfundible. Pero la primera, la versión más íntima y compleja de la actriz y la segunda, la gran estrella, compartían un padre estricto y abusador que fue, en realidad, una de sus muchas desgracias, pues a pesar de su brillante filmografía, la intérprete de Gilda no fue del todo feliz, no encontró el amor verdadero y siempre sintió que terceros sacaban tajada de su trabajo a sus espaldas.

Eduardo Cansino
Eduardo Cansino.Bettmann

Para entender en qué se tradujo la infancia y juventud de este mito del cine, conviene trasladarse a finales del siglo XIX. En Paradas, un pueblo de Sevilla, nació el abuelo de la futura pin-up, llamado Juan Antonio Anselmo de los Dolores Cansino Avecilla, guitarrista y bailaor. Recoge el crítico flamenco Manuel Bohórquez en una columna de 2012, en El Correo de Andalucía, que de Antonio, nacido en 1965, partió la saga de artistas del baile que llegó hasta Hollywood a través de Rita. “Su padre fue un personaje en Paradas, célebre criador de caballos, descendiente de judíos sefardíes y emparentado con el padre del gran escritor sevillano Rafael Cansino Assens. Se llamó Joaquin Cansino Espinal, quien se casó con María del Rosario Avecilla Ojeda y tuvieron en Paradas no solo a Antonio, el bailaor y guitarrista, sino a unos cuantos más. Pero fue Antonio el que inició la saga de artistas al casarse con Carmen Reina, con quien tuvo no siete hijos, sino nueve”, señala.

De esta prole nació Eduardo Cansino, padre de Rita Hayworth, quien creció, tal y como conocen numerosos sevillanos y apuntan diferentes medios de comunicación, en Castilleja de la Cuesta, un municipio del Aljarafe, área metropolitana de la capital andaluza, a donde llegó con sus padres. En este enclave quedan algunos familiares lejanos de la actriz, que apenas recuerdan anécdotas sobre ella. La revista Vanitatis realizó una investigación en la zona: “Parentescos lejanos que nos cuentan que el abuelo de Rita Hayworth vivió en Castilleja de la Cuesta. Concretamente en una casa que luego se convertiría en la panadería de los hermanos Prieto”.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo. Vernon Cansino Eduardo Cansino Volga Hayworth y Rita Hayworth
De izquierda a derecha y de arriba a abajo. Vernon Cansino, Eduardo Cansino, Volga Hayworth y Rita Hayworth.De Carvalho Collection/Getty Images

Tras montar una academia en Sevilla y otra en Madrid y con motivo de la muerte de dos de sus hijas, Antonio y su mujer, Carmen (una de las cigarreras de Triana) se retiraron de los escenarios para hacer crecer sus escuelas. Fue entonces cuando sus hijos Eduardo y Elisa decidieron probar suerte al otro lado del Atlántico. Aterrizaron en Nueva York, a mediados de la primera década de 1900. Allí lograron algo de fama, guiados por la promesa de una vida mejor y parece que la encontraron. En 1917, Eduardo Cansino se casó con Volga Margaret Hayworth. Para entonces su esposa y él eran figuras populares en los circuitos de vodevil. Cansino había conseguido hacerse notable en el teatro con su hermana como aliada, pues juntos formaban el dúo artístico ‘Dancing Cansinos’, que había actuado por diferentes puntos de Estados Unidos.

Margarita y su madre Volga Hayworth
Margarita y su madre, Volga Hayworth. Bettmann / Getty Images

La pequeña Rita nació tan solo un año después, en 1918, en Brooklyn (tras ella lo hicieron dos hermanos más, Eduardo Jr y Vernon). Con tan solo tres años, la niña ya daba sus primeros pasos de baile, aunque no era esta una afición que le entusiasmara. Su tío y sus abuelos, llegados desde España también se habían implicado en su formación. Un reto que se había marcado el propio Eduardo que, lejos de darle cariño, le exigía para que se formara en una disciplina a la que él podía sacar provecho. “No me gustó mucho… pero no tuve el valor de decírselo a mi padre, entonces comencé a tomar lecciones. Ensayar, ensayar, ensayar, esa fue mi niñez”, diría tal y como cuenta el libro Rita: the life of Rita Hayworth, de Joe Morella, y Edward Z Epstein.

Viendo el potencial de la jovencita, cuando cumplió 12 años, su padre, asfixiado por la situación de la Gran Depresión, decidió convertirla en su pareja de baile. La llevaba a casinos y locales nocturnos, haciendo creer que tenían una relación. Nadie podía saber que era su hija. “Después de que Eduardo se emborrachase y apostara todo lo que habían ganado, la hacía salir a pescar algo de dinero para cenar. Si volvía con las manos vacías la castigaba a puñetazos — pero eso sí, siempre se cuidó mucho de no dejarle marcas visibles para sus espectadores”, relata Barbara Leaming en la biografía Si aquello fue felicidad.

La actriz a sus 15 años bailando con su padre
La actriz, a sus 15 años, bailando con su padre. Bettmann

La familia se trasladó poco después a Chula Vista, cerca de la frontera con México, una zona en la que se movían numerosos directivos de Hollywood. Por aquel entonces Cansino ya había teñido el pelo a aquella adolescente —que había tenido que renunciar a sus estudios—, le había obligado a utilizar un llamativo pintalabios rojo y la había vestido con ropa sexy. Cuando Leaming habló con quien había sido la vecina de la actriz, Loretta Parkin, esta le contó que, al asomarse a la ventana para ver a padre e hija ensayar, descubría cómo “él le gritaba y le decía cosas como ‘¡No hagas eso! ¡No seas tan estúpida!”. Sería Orson Welles, segundo marido de Hayworth (a quien ella calificaría como el gran amor de su vida), quien descubriría que Eduardo abusaba sexualmente de su pequeña. Volga, madre y Vernon, hermano de Rita estaban al tanto de esta situación. La progenitora solía intentar protegerla, con escaso éxito, porque se había dado a la bebida.

Rita Hayworth con su padre Eduardo Cansino en una imagen de 1948
Rita Hayworth con su padre, Eduardo Cansino, en una imagen de 1948. Hulton Archive/Getty Images

La primera incursión de Rita en el universo cinematográfico llegó a la edad de 16 años, con un discreto papel en una película mexicana llamada Cruz Diablo. Aquello la llevó a actuar en otra cinta junto a la brillante Dolores del Río y desde ahí alcanzó la industria a través de la Fox, para la que trabajó en Dante’s Inferno y con la que consiguió su primer contrato, de seis meses, bajo el nombre de Rita Cansino, apellido que más tarde sustituiría por el de su madre por mandato del presidente de Columbia Pictures, Harry Cohn.

Este cambio en el nombre fue la primera de las muchas rupturas posteriores que la intérprete de Mesas separadas llevó a cabo con respecto a su padre, a quien se desconoce que volviera a ver tras el despegue de su carrera en el séptimo arte. No obstante, no por ello dejó de toparse con la cara más amarga de la vida, en lo personal, con hombres que quisieron siempre aprovecharse de ella. Falleció de alzhéimer, a los 68 años, acompañada únicamente por Yasmin, la hija que tuvo junto al príncipe Alí Khan.

Rita Hayworth con su madre Volga Hayworth y su hermano Eduardo Cansino Jr sostiene un retrato de su hermano Vernon
Rita Hayworth con su madre, Volga Hayworth y su hermano, Eduardo Cansino Jr sostiene un retrato de su hermano Vernon.PhotoQuest/Getty Images

Fuente: https://www.revistavanityfair.es/articulos/rita-hayworth-padre-eduardo-cansino-explotaba-abuso-sexual

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