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Las mujeres de Irán, atrapadas en un ‘triángulo hostil’: el futuro que espera a las 1,6 millones de desplazadas tras el conflicto | Magas

ONU denuncia que, desde el 28 de febrero, la población femenina enfrenta riesgos críticos en condiciones de hacinamiento e inseguridad.

Una mujer camina frente a un edificio en ruinas debido al conflicto. Reuters

Elena Pérez / Magas

A cinco días de que expire el alto el fuego acordado con Estados Unidos, las ciudadanas de la República Islámica de Irán salen a la calle con una mezcla de cansancio e incertidumbre. Mientras ambos países, con Pakistán como mediador, siguen intercambiando mensajes en el marco de su ronda de negociaciones, en el ambiente se nota una mezcla de alivio y tensión.

Pese a ello, los datos de los organismos sobre el terreno revelan el impacto del conflicto en la población: según el último informe de situación de ACNUR, la escalada ha afectado a una región que ya albergaba a 24,3 millones de desplazados forzosos y que desde su inicio el 28 de febrero ha entrado en una espiral de deterioro humanitario.

En este contexto, la situación de las mujeres ha pasado a ser una prioridad de monitoreo para las agencias internacionales. Y es que, como un día advirtió la activista iraquí Yanar Mohammed, quien se dedicó a gestionar refugios femeninos antes de ser asesinada el 2 de marzo en Bagdad, en cualquier guerra, «las primeras perdedoras son ellas«.

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Según el reporte oficial de UN Women, se estima que hasta 1,6 millones de adultas y niñas han sido desplazadas dentro de Irán desde la fecha mencionada. Estos movimientos, más allá de lo que implica perder un hogar, las exponen a «a mayores riesgos, especialmente en condiciones de hacinamiento e inseguridad», advierte la organización.

Colapso del capital intelectual

Uno de los datos más reveladores y trágicos de esta crisis es el perfil de las víctimas en Irán. En este sentido, hay que saber que las mujeres son de las más formadas de la región; antes de que el conflicto actual degradara las instituciones, ellas representaban el 60% de los universitarios, según el Banco Mundial.

Más aún, de acuerdo con una presentación ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que indican que representan a siete de cada diez matrículas STEM en universidades del país. Esta cifra no es aislada: se sostiene con años de política de educación superior subsidiada por el Estado.

Los jóvenes —ellas incluidas— jugaron un rol clave en las manifestaciones de hace unos meses, motivadas por el deterioro económico y el desplome de la moneda nacional. Aunque en un principio se centraron en reclamar mejoras, estas se acabaron convirtiendo en un movimiento de oposición a la élite gobernante que tuvo graves represalias.

Mujeres iraníes caminan por una calle en medio del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, en Teherán, a 15 de abril.

Mujeres iraníes caminan por una calle en medio del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, en Teherán, a 15 de abril. Thaier Al-Sudani Reuters

Las universidades fueron los escenarios donde se concentraron muchas de las protestas y en los que las autoridades actuaron con mayor impasividad. Miles de participantes fueron sometidos a detenciones arbitrarias e incluso condenas de muerte, precisamente en un país que en 2025 alcanzó su cifra más alta de mujeres ejecutadas, según datos de Iran Human Rights (IHR).

Por otro lado, en la primera semana de la ofensiva de EEUU e Israel, múltiples oenegés y medios alertaron de que un bombardeo alcanzó una escuela en Minab asesinando a 168 niñas. Reuters afirmó que las primeras investigaciones realizadas desde el país americano apuntan a su «probable» responsabilidad en el ataque, si bien no hay conclusión definitiva.

Lo que está claro es que, desde la escalada del conflicto, el acceso a la educación ha pasado de ser un derecho fundamental a convertirse en un riesgo para muchas de las menores. Pero incluso las afortunadas que logran huir no encuentran hoy un horizonte claro.

ACNUR detalla que la mayoría de los hogares iraníes están huyendo temporalmente de Teherán y otros centros urbanos hacia el norte y zonas rurales en busca de seguridad. Sin embargo, la destrucción de la infraestructura civil limita el acceso a un refugio seguro y agua potable.

Natasha Hall, de Refugees International, advertía recientemente en una publicación de la oenegé que el ataque a instalaciones vitales, como una planta desalinizadora que abastecía a 30 aldeas en el sur, agrava una crisis de supervivencia que afectará a la población mucho después de que callen las armas.

Además, el desplazamiento les impide acceder adecuadamente a la atención médica, la protección y los medios de subsistencia básicos, al tiempo que aumenta la carga de cuidados no remunerados. La vulnerabilidad en las zonas fronterizas es extrema y se manifiesta en un fenómeno cruel: el retorno forzado a otros países de la región.

Geografía del desamparo

En la cartografía de las tensiones de Oriente Medio, existe un punto que resume el destino de millones: la frontera cerca de Chah-e Divan, el vértice donde se tocan Irán, Afganistán y Pakistán. Nacer en este triángulo hoy marca el inicio de una vida en vilo, especialmente si quien lo hace lleva nombre femenino.

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En 2021, con el regreso al poder de los talibanes en Afganistán, las fronteras iraníes atestiguaron la llegada masiva de parte de una población que deseaba huir de las restricciones del régimen fundamentalista. Ya era conocida la crudeza con la que estos trataron a las mujeres en su primera dictadura (1996-2001) y no querían volver a sufrirlo.

Ahora, sin embargo, miles de afganas que años atrás buscaron refugio en Irán huyendo del horror también cruzan de vuelta, la mayoría en retornos forzados. Priyali Sur, investigadora principal de Refugees International, abordaba esta cuestión en el programa Humanitarian and Displacement Implications of the U.S./Israel-Iran War de la oenegé recientemente.

Imágenes de Teherán después de que el presidente estadounidense Donald Trump dijera que había acordado un alto el fuego de dos semanas con Irán, a 8 de abril.

Imágenes de Teherán después de que el presidente estadounidense Donald Trump dijera que había acordado un alto el fuego de dos semanas con Irán, a 8 de abril. Majid Asgaripour/WANA Reuters

«Hay una población afgana que vive en Irán, cerca de cuatro millones. Algunos se identifican como refugiados, otros como migrantes. Desde la Guerra de los Doce Días en 2025, vimos deportaciones masivas. Lo que nos llega desde el terreno ahora es que están intentando de nuevo expulsarlos de vuelta a Afganistán«, afirmaba.

Sur describe este dilema como una sentencia de muerte en vida para las mujeres: «Si la situación es difícil para las iraníes, es cien veces peor para las desplazadas. Algunas me dijeron que están dispuestas a morir bajo un bombardeo antes que regresar con los talibanes. Otra dijo que volverán y que no tienen otro lugar al que ir».

Mientras tanto, en las fronteras con Pakistán, la inestabilidad es la norma. El vencimiento de la tregua entre Islamabad y Kabul, tras el bombardeo de un hospital en la capital afgana que dejó cientos de muertos, ha limitado rutas de escape vitales y dejado a miles de personas en un limbo peligroso.

Un futuro de incertidumbre

La realidad que describen las oenegés es la de un sistema humanitario al límite de su capacidad, con fondos limitados y una presión creciente. En Pakistán, por ejemplo, la administración sólo ha podido establecer dos centros para desplazados internos. En estos, el 57% de la población son niños y el 28% son mujeres.

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En Irán la información fluye de forma esporádica debido a los bloqueos de internet y la naturaleza opresiva del régimen. El futuro de las 1,6 millones de desplazadas es hoy una moneda al aire. Mientras tanto, el Secretario General de la ONU, António Guterres, sigue exhortando a las partes a «poner fin a las hostilidades para aliviar el sufrimiento humano».

Por su parte, Hardin Lang, vicepresidente de Refugees International, alertaba recientemente en la publicación de la oenegé que si la campaña militar prosigue, el resultado podría no ser una transición ordenada, sino «una receta para una emergencia humanitaria mucho mayor» en un país donde, recordaba, viven 90 millones de personas.

Una mujer iraní recibe tratamiento en el Hospital Imam Ali en Karaj, a 3 de abril. Majid Asgaripour/WANA Reuters

Mientras, la relación entre los organismos de la ONU y la situación de las iraníes presenta paradojas. En abril se anunció la nominación de la República Islámica para formar parte en 2027 del Comité de Programa y Coordinación de la ONU, organismo al que ya pertenece y encargado de definir políticas sobre derechos humanos y, entre ellos, de las mujeres.

Hillel Neuer, director de UN Watch, calificó la decisión de «escandalosa» e «indefendible», argumentando que otorgar este poder a regímenes que son violadores en serie de estas garantías traiciona los principios de las democracias occidentales y pone en riesgo la vida de las activistas que luchan desde el interior.

Paralelamente, cada vez resuenan más las voces de una diáspora que no deja de crecer. Se estima que la población en el extranjero supera ya los 4 millones de personas, con comunidades significativas en EEUU, Europa y Turquía que se dividen entre el apoyo y el temor al efecto de la actual ofensiva, pero que comparten el deseo de libertad para su pueblo.

Una mujer sostiene un cartel con la imagen de Reza Pahlavi, hijo exiliado del último sha y figura de la oposición, en una protesta contra el gobierno en Londres, a 4 de abril.

Una mujer sostiene un cartel con la imagen de Reza Pahlavi, hijo exiliado del último sha y figura de la oposición, en una protesta contra el gobierno en Londres, a 4 de abril. Isabel Infantes Reuters

En España, la comunidad, aunque menor en número que en otros países de Europa como Alemania o el Reino Unido, también ha consolidado su presencia. Se estima que en el país residen aproximadamente 16.000 iraníes, de los cuales casi la mitad son mujeres que han encontrado aquí un lugar donde vivir con los derechos que hoy se limitan en su tierra de origen.

Fuente: https://www.elespanol.com/mujer/protagonistas/20260416/mujeres-iran-atrapadas-triangulo-hostil-futuro-espera-millones-desplazadas-conflicto/1003744207648_0.html

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