La psicóloga Lara Ferreiro explica por qué el color rojo está asociado al liderazgo, la seguridad y la autoestima, y qué rasgos de personalidad suelen compartir quienes lo eligen con frecuencia para vestir

Anabel Blázquez / VozPópuli
Vestir de rojo no es sólo una cuestión de moda. Para la psicología, este color envía un poderoso mensaje sobre cómo queremos que nos perciban los demás, e incluso puede influir en cómo nos sentimos.
La psicóloga Lara Ferreiro explica qué rasgos suelen compartir las personas que eligen este tono con frecuencia y por qué el rojo está tan ligado a la seguridad, el liderazgo y la atracción.
Porque hay colores que pasan desapercibidos. Y otros que acaparan todas las miradas. El rojo pertenece, sin duda, al segundo grupo. Y es que basta con que alguien entre una habitación vestido de este color para que su presencia resulte más llamativa.
Esto no es casualidad. La psicología lleva décadas estudiando cómo los colores afectan a nuestras emociones, a nuestro comportamiento y a la percepción que los demás tienen de nosotros.
En este contexto, la psicóloga Lara Ferreiro ha explicado que el rojo transmite mucho más que fuerza estética. Según señala, “lo suelen usar personas independientes, decididas e incluso un poco narcisistas”, una afirmación que resume el fuerte componente psicológico que esconde este color.
Qué dice la psicología sobre vestir de rojo
Aunque muchas veces creemos que elegimos la ropa por pura comodidad o por una cuestión estética, la psicología sostiene que esa decisión también está muy relacionada con nuestras emociones.
Para Lara Ferreiro, “cómo nos vestimos influye en cómo nos sentimos”. Una idea respaldada por el fenómeno del enclothed cognition (cognición vestida), que explica que la ropa puede modificar nuestra manera de pensar, de actuar e incluso el nivel de confianza con el que afrontamos determinadas situaciones.

Y es por ello que el rojo es uno de los colores más estudiados dentro de la psicología. Desde hace siglos se relaciona con el poder, la energía, la pasión, el liderazgo y la determinación.
Por ende, no es extraño que muchas personas recurran a este color cuando tienen una entrevista de trabajo, una reunión importante o una cita especial. En esos momentos, vestir de rojo puede convertirse en una forma de reforzar la autoestima y proyectar una imagen de seguridad, incluso antes de pronunciar una sola palabra.
Y es que la ropa habla. A veces, mucho más de lo que imaginamos.
El rojo activa emociones y cambia la percepción de los demás
Que el rojo llame la atención no es una simple sensación. La ciencia lleva años demostrando que este color tiene un efecto directo sobre la percepción.
Diversos estudios han concluido que el cerebro lo asocia de forma casi automática con conceptos como la energía, el poder, la pasión o incluso el peligro, lo que hace que quien lo vista resulte mucho más visible y difícil de ignorar.
En este sentido, Ferreiro recuerda que “la ropa influye hasta en un 90 % de la primera impresión”, y que esa valoración se produce “en apenas 13 milisegundos”. Es decir, mucho antes de mantener una conversación, nuestro cerebro ya ha empezado a construir una imagen de la persona que tenemos delante.
Por eso no es casualidad que políticos, directivos, deportistas de élite o grandes estrellas del espectáculo recurran al rojo en comparecencias públicas, discursos, campañas o eventos de gran repercusión. Más allá de una elección estética, buscan proyectar liderazgo, seguridad y confianza, además de captar la atención desde el primer instante.
De Jessica Rabbit a Betty Boop: por que los iconos más seductores visten de rojo
Que el rojo se asocie con la seguridad, el magnetismo o la atracción no es una teoría exclusiva de la psicología. El cine, la publicidad y la cultura popular llevan décadas utilizando este color para construir personajes capaces de captar todas las miradas desde el primer instante.
Uno de los ejemplos más conocidos es Jessica Rabbit. Su icónico vestido rojo no fue una elección al azar. Los creadores del personaje recurrieron a este color para reforzar una imagen de confianza, sensualidad y poder de seducción que se convirtió en una de las señas de identidad de la película.

Algo parecido ocurrió con Betty Boop. Aunque nació en una época en la que la animación era en blanco y negro, las ilustraciones y representaciones posteriores consolidaron el rojo como uno de los colores más asociados a su imagen. El resultado fue el mismo: un personaje atrevido, carismático y con una personalidad imposible de ignorar.
El fenómeno del dopamine dressing: cuando la ropa también mejora el estado de ánimo
¿Puede un simple cambio de ropa hacer que afrontemos el día con más seguridad? Para la psicología, la respuesta es que sí, al menos en parte.
De esta idea nace el llamado dopamine dressing, una tendencia que defiende que determinados colores y prendas pueden influir de forma positiva en nuestro estado de ánimo y en la confianza con la que nos enfrentamos a distintas situaciones.
En este sentido, Lara Ferreiro asegura que “la ropa conecta directamente con cómo nos sentimos”, de ahí que elegir conscientemente qué ponerse cada mañana vaya mucho más allá de una cuestión estética.
Por ello, vestirse con colores que nos transmiten energía o bienestar puede convertirse en un pequeño impulso emocional capaz de reforzar la autoestima o hacernos sentir más seguros.
Vestir de rojo: una forma de expresar quién eres
Aunque la psicología reconoce que la ropa puede influir en nuestro estado de ánimo y en la imagen que proyectamos, los expertos recuerdan que ningún color define por sí solo la personalidad de una persona. La forma de vestir también depende de la cultura, del contexto, de las tendencias o, simplemente, de las preferencias de cada uno.
Aun así, el rojo continúa siendo uno de los colores con mayor carga simbólica. Asociado desde hace siglos al poder, la pasión, la energía y el liderazgo, sigue ocupando un lugar privilegiado tanto en la moda como en el imaginario colectivo.
Como resume Lara Ferreiro, “la moda es una carta de presentación al mundo”. Una reflexión que explica por qué una decisión tan cotidiana como escoger una prenda roja puede comunicar seguridad, liderazgo o determinación mucho antes de mantener una conversación.
Al fin y al cabo, vestir de rojo puede ser mucho más que una cuestión de estilo. También es una forma de expresar emociones, reforzar la autoestima y proyectar la imagen que queremos ofrecer a los demás.