Los Periodistas

La peligrosa moda de sustituir a tu psicólogo por una IA: «Mucha gente no puede pagarse la terapia convencional» | PAPEL

La conversión de la tecnología en una herramienta terapéutica es una tendencia masiva. «La gente quiere soluciones, pero no preguntas incómodas». Expertos denuncian que esta dinámica provocará que la gente se acostumbre a conexiones de menor calidad, incluso a eludir las relaciones reales

En la película Her (Spike Jonze, 2013), el protagonista comienza una relación romántica con un sistema operativo con voz de mujer, Samantha. Por aquel entonces, más de 10 años atrás, no se le ponía aún la etiqueta de inteligencia artificial, pero lo cierto es que se trataba de una entidad tan intuitiva y sensible que acaba enamorando al personaje interpretado por Joaquim Phoenix . Hoy en día lo tendríamos claro: la Samantha de entonces es nuestro ChatGPT, Grok o Gemini de hoy. «Se lo voy a preguntar a mi IA», decimos ante cualquier dilema, como quien pide consejo a su madre.

Un reciente informe de la revista Harvard Business Review ha constado que la conversión de la tecnología en una herramienta terapéutica ya es una tendencia masiva. En 2025, la terapia y el acompañamiento ya se han encaramado al primer puesto del uso de la inteligencia artificial (IA), según la investigación liderada por Marc Zao-Sanders, cofundador de la start-up Filtered.com. El año anterior, este uso ya se situaba en segundo puesto, por debajo de «generar ideas», que ahora queda relegado al sexto lugar.

Además, aparece también un uso nuevo -también relevante- que se sitúa en tercer lugar: encontrar un propósito. «Determinar y definir los propios valores, superar los obstáculos y tomar medidas para el autodesarrollo (por ejemplo, asesorar sobre lo que se debe hacer a continuación, replantear un problema, ayudar a mantener la concentración) aparecen ahora con frecuencia bajo este epígrafe», dice Zao-Sanders sobre este objetivo.

Hay otras entradas más abajo en la lista en las que vemos que la IA nos ayuda con el lado más emotivo del ser humano. Así, utilizamos la IA para aumentar nuestra confianza (uso nº 18), para mantener conversaciones profundas y significativas (nº 29) e incluso para intentar relacionarnos con los difuntos (nº 33).

Aunque no sabemos los motivos por los que el protagonista de Her recurrió a su sistema operativo en lugar de acudir al psicólogo, sí podemos formular hipótesis sobre por qué la terapia y el acompañamiento son ahora el principal uso de la IA. De hecho, no hace falta recurrir a la ficción: Alicia Framis, una artista contemporánea catalana, fue la primera en contraer matrimonio con un holograma como parte de un proyecto artístico –The Hybrid Couple (2023)- con el que reflexionaba sobre el futuro de las relaciones.

Para saber más

Líderes. Yuval Noah Harari: «Los dictadores deben temer a la inteligencia artificial porque puede convertirlos en marionetas»

  • Redacción:JORGE BENÍTEZ Madrid

El matemático que mide los peligros de la IA desde Torrejón. «El rol de los humanos va a quedar muy disminuido»

  • Redacción:ISRAEL ZABALLA Madrid

Las mejores historias, crónicas y reportajes en profundidad. Para entender la realidad sin límite de espacio y tiempo.Correo electrónico introducido:losperiodistas.com.mx@gmail.comCambiarApuntarme

Buenaventura del Charco, psicólogo online en la plataforma Estar Contigo Terapia, considera que la cuestión se explica fácilmente. «Este fenómeno no habla tanto de los avances de ChatGPT ni de una fascinación por la tecnología, sino de algo de mucha menor presencia en las noticias de actualidad: la gente no puede pagarse una terapia psicológica. Los problemas de acceso que tenemos son enormes, y por eso la gente busca sustitutivos. Por eso también la autoayuda es el género literario más vendido de España».

Los datos del más reciente Informe del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (soledadES), de 2024, señalan que «una de cada cinco personas en España se siente sola», como recuerda la socióloga experta en tecnología Silvia Leal. A este dato se añade que el 25,5% de los jóvenes de entre 16 y 29 años se encuentran en situación de soledad. Y, por supuesto, el informe añade también que el 50,1% de la población piensa que la tecnología ayuda a las personas a sentirse más acompañadas.

Para Mark Coeckelbergh, profesor de Filosofía de la Tecnología en la Universidad de Viena, miembro del grupo de expertos que asesora sobre IA a la Comisión Europea y autor de Ética de la inteligencia artificial (Cátedra), esto ya es una realidad. «Me temo que nos acostumbraremos a conexiones humanas de menor calidad», dice. «A veces, la tecnología también puede utilizarse para eludir las relaciones reales, que siempre son arriesgadas y pueden implicar todo tipo de desafíos. Hablar con la IA como pareja perfecta parece entonces una solución. Pero la relación real está ausente».

Es también por esto que incluso se han creado asistentes dirigidos por inteligencias artificiales y que funcionan específicamente como terapeutas: Terapeuta IA, TerapIA, Brain, Panda (Earkik), FeelBetterBot, Abby, La IA Psicóloga… Son muchos los ejemplos al alcance de un solo clic, además de, por supuesto, las IA más «generalistas», no diseñadas con estos fines en particular aunque los puedan llevar a cabo. De entre estas, Leal recomienda Grok, integrada en X (la antigua Twitter).

Y como no hay mejor forma que viviéndolo, le cuento a esta IA: «Hola, Grok. Me han despedido del trabajo y estoy muy tristenecesito tu ayuda». ¿Su respuesta? Primero me recomienda algunos pasos: «Permítete sentir, cuida de ti, reflexiona sobre lo sucedido, explora opciones apóyate en tu red». Luego ofrece ayuda con recursos prácticos como mi currículum y me aconseja no intentar resolverlo todo hoy, sino ir paso a paso. Más allá de las herramientas, me pone la mano sobre el hombro: «También, si necesitas un poco de ánimo, puedo contarte algo ligero o divertido para levantarte el ánimo».

Ante la soledad que detona estos usos, nadie pone el grito en el cielo si la ayuda viene de un perro que hace compañía o incluso de un robot que visita a ancianos en una residencia. Según comenta Leal, la tendencia es siempre la de culpar a la tecnología, «porque ella solita no se puede defender». Leal asemeja esto al famoso enamoramiento del inventor Nikola Tesla de una paloma: «¿Era culpa de la paloma? ¿O es que Tesla no dormía y estaba fatal de la cabeza? ¿La culpa es de la IA?».

Aparte de la inaccesibilidad, el otro hecho que saca a relucir este uso de la IA es «la falta de fe que muchas personas tienen en la psicología», en palabras del psicólogo Buenaventura del Charco. «Se debe, en gran medida, al tipo de divulgación que estamos haciendo», cuenta. «Se ha popularizado un enfoque de la terapia basado en hábitos y técnicas, en el que parece que la labor del terapeuta es la de prescribir dichas fórmulas. Desde este enfoque puede parecer que la IA es una respuesta eficaz, ya que puede prescribir estas cosas, pero la terapia tiene mucho más que ver con lo que pasa en consulta: las reacciones del paciente a lo que dice el terapeuta, plantear nuevos enfoques…».

Vuelvo entonces a mi chat con esta IA sobre mi fingida pérdida laboral. Le indico que sí, por favor, que me anime. «Mira, imagina esto: eres como un superhéroe en una película, y este es solo el momento en que parece que todo está perdido antes de que des el gran giro y salves el día». Curioso punto de vista. La realidad es que la IA fundamentalmente proporciona ejercicios prácticos o cumplidos genéricos: «No te conozco en persona, pero el simple hecho de que estés aquí, siendo honesto con cómo te sientes y pidiendo ayuda, muestra que tienes un montón de valentía y corazón. Eso no lo tiene cualquiera, ¡y es algo de lo que estar orgulloso!».

«Me temo que nos acostumbraremos a conexiones humanas de menor calidad»Mark Coeckelbergh, profesor de la Universidad de Viena

Según apunta Del Charco, la gran diferencia con la IA se basa precisamente en esto: «En un contexto de terapia la técnica psicológica es sólo el 15% del cambio de un paciente, la relación modula hasta el 45%«. Además, dice, las respuestas de la IA a nuestros problemas «parten del problema de origen, así que nunca añadirán algo nuevo. La gente busca también la sensación de verse reafirmada y validada en sus posturas más que una transformación real».

Leal discrepa: «La IA aprende de cada interacción, de todo el mundo. Y cuando vayas 10 días después, se acuerda perfectamente de todo lo que le has dicho. Ahora: ¿viene a sustituir al terapeuta? No, porque la atención humana es, será y debe ser vista como un artículo de lujo. Que tengas un señor ahí mirándote, que te puede en un momento dado tocar la mano, darte un abrazo… Una IA no te ve las lágrimas, no va a ver si mientes, si hay algo que no quieres decir, si tienes un gesto concreto…».

Lo complicado del proceso terapéutico, dice Del Charco, es la implementación real de lo expuesto en las sesiones. «Si el psicólogo asume ese rol de mero prescriptor de pautas e información al paciente, es más fácil que se confunda con la IA porque no está haciendo bien su trabajo. Por eso desde la profesión debemos explicar mejor lo que hacemos y hacer hincapié en el carácter humano de la psicoterapia, más allá de la tecnificación actual: la escucha, la empatía, el vínculo relacional…».

Pero actualmente, como dice, la psicoterapia se ha convertido en una serie de sesiones «superfluas y miopes». «Sólo se recomiendan las famosas herramientas, que son genéricas para todas las personas y que no nacen del análisis real de lo que ocurre en la vida del paciente y de qué temas sensibles suyos toca», dice Del Charco. «La psicología se está sintiendo muy amenazada pero sin hacer la necesaria autocrítica».

Lo explica la socióloga Leal: «El terapeuta se lo va a tener que currar para diferenciarse de la tecnología. Yo creo que todo esto nos va a llevar a un mundo de terapeutas mejores, porque si tú haces tu trabajo igual que un robot, tienes los días contados. ¿Qué le vas a aportar a ese señor?».

La psicoterapia se ha convertido en un producto de consumo y se somete a las mismas reglas. Lo observamos en el bombardeo constante en redes sociales de publicaciones con contenido terapéutico (o pseudo terapéutico) que resulta en una nueva generación que ya introduce términos como «poner límites» o «tener apego evitativo» en sus conversaciones, aunque no queda claro si en todos los casos los usan de manera correcta o sencillamente están «de moda» y sirven para casi todo.

«La gente quiere soluciones, no preguntas incómodas para entenderse a sí mismos», asegura Del Charco. «Todo eso va en contra de lo que una terapia debe ser realmente, aunque se adorne con palabrería y tecnicismos psicológicos, de fondo, de esencia, es su antítesis».

«Yo digo que la IA funciona como los amigos», compara Leal. «Tú puedes tener un amigo triste, uno que lo sabe todo, el amigo que sabe poco pero que te anima… Tú cuentas un problema a un amigo y dejas de contarle a otro. O contrastas versiones». Es decir, la concepción de la socióloga en torno a la IA es de ser «un añadido, un complemento» a la terapia: «Para mí el riesgo es no encontrar ese punto de equilibrio».

Para Coeckelbergh, entre las contraindicaciones se encuentra también la de dar nuestros datos a la empresa que fabrica la tecnología. «Puede manipular las emociones de las personas para sus fines. El intento de hacer IA emocional o IA relacional también se basa en la típica reducción del ser humano a algo que se puede cuantificar y controlar».

Para Leal, este uso de la IA puede llegar a ser beneficioso en el sentido -cuestionable- de que puede que gente que no contaría los problemas a nadie por prejuicio, que no se atreve frente al psicólogo, empieza a contárselo a la IA. «Podría acabar en el psicólogo si ve que, efectivamente, el hecho de que le escuchen y le asesoren un poquito va bien».

«Hemos demolido todas las estructuras tradicionales que daban ese soporte humano y nos han ofrecido respuestas individualistas»Buenaventura del Charco

Ante la cuestión de si cree que esta evolución se podría dar, Leal compara que «es como el que ve un destino de viaje en fotos por internet y luego va a verlo físicamente también y a disfrutar de los olores y de los sabores. ¿Por qué no?». Además, coinciden Leal y Coeckelbergh, la IA es mucho más adictiva que otras tecnologías: por la conexión emocional que puede generar y porque podemos cambiarle la voz a nuestro gusto, entre otros factores.

Por supuesto, el gran problema es si esto no sucede y se basan las decisiones en lo que nos cuenta la IA. ¿De quién es la responsabilidad en ese caso si el asesoramiento aboca a un empeoramiento de la situación? «La IA puede proponerte que hagas cosas ilegales o poco éticas. Estas personas son especialmente vulnerables, por lo que un mal consejo puede tener enormes consecuencias».

Según comenta Leal, la solución -o adaptación, en todo caso- «no es tanto un tema de regulación sino de formación de la gente y educación. Por supuesto de los niños, pero también de adultos». Para Coeckelbergh, «si no hay un ser humano implicado, está claro que hay un empobrecimiento. Los humanos necesitan a los humanos. Para curarse, para amar, para comunicarse de verdad y conectar a un nivel más profundo. Sólo la presencia humana, encarnada, puede abrir un espacio en el que esto sea posible».

Como indica el informe de soledadES en el apartado de factores que influyen en esta situación, «las causas de la soledad vienen determinadas por diversos factores individuales, culturales y sociales». A la tesis de Coeckelbergh se suma también la del psicólogo Buenaventura Del Charco. «Vivimos un momento de enorme individualismo, de profundo desarraigo social y existencial. Quienes cumplían esas labores: familia, amigos, vecinos… ya no están. Hemos demolido todas las estructuras tradicionales que daban ese soporte humano y nos han ofrecido respuestas individualistas: tú sólo con un libro de autoayuda, una IA, o lo que sea, pero todo auto, todo solo. Rehumanizar es profundamente urgente».

Fuente: https://www.elmundo.es/papel/lideres/2025/07/01/6863d402fc6c8384238b45af.html

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio