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La Pascua

#ElRinconDeZalacain | ¿Realmente en la “Última Cena” solo hubo pan y vino? Zalacaín lo argumenta.

Vaya charla aquella tarde mientras se organizaban las fechas para las comidas de la Semana de Pascua. Alguna de las convidadas había metido el tema bajo un carácter aparentemente “ingenuo”, pero salpicado de ironía para someter a los presentes a debatir, especular y provocar risas, evidentemente, en torno a la comida.

Y preguntó la amiga ¿Cuáles fueron los alimentos de la llamada “última cena”?

Tres alimentos fueron citados prácticamente por todos: el pan, el vino y el cordero. Alguno de los amigos atribuyó la aseveración a las costumbres de un vecino judío quien era muy respetuoso de su religión.

Y ciertamente la respuesta no era del todo alejada de la realidad. Todos se imaginaron la escena hecha realidad en las pinturas del Renacimiento donde se ve a 13 hombres sentados en una mesa larga, en el centro Jesús y a su derecha 6 apóstoles y a la izquierda otros tantos.

La concepción de la “Última Cena”, por tanto, es derivada de la interpretación pictórica de los artistas reconocidos por el Vaticano.

Zalacaín había preguntado lo mismo décadas atrás a algún exégeta famoso, el padre Vargas, un conocido sacerdote en la década de los 80 en Puebla.

Y algo recordaba. La cena tenía como origen la celebración de la Pascua Judía, es decir, dijo el aventurero, la conmemoración de la salida del pueblo hebreo de Egipto, conocido ese momento como el “Pésaj”, el salto de la esclavitud a la liberación, descrita en el Antiguo Testamento, en el libro “Éxodo”, específicamente en el “Pentateuco”.

Según la religión judía el Pésaj dura siete días y se prohíbe la ingesta de varios alimentos, entre otros los cereales y sus derivados fermentados, dando espacio así al “Matzá” conocido como pan ácimo, sin levadura, según consta en el Éxodo: «Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiere algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, aquella alma será cortada del pueblo de Israel.»

Al Matzá también se le conocía como el “Pan de la Aflicción”, y consistía en una galleta hecha con harina y agua bajo ciertas normas, explicaba Zalacaín, quienes lo preparan “solo disponen de 18 minutos desde que se añade el agua a la harina hasta que se cuece, de lo contrario la mezcla ‘subirá’ de volumen”, es decir, se fermentará.

Según el investigador Michael Wex, autor de “Rapsodia en Schmaltz” al momento de liberar los egipcios al pueblo judío, los hebreos se marcharon apresuradamente, por tanto, no tuvieron tiempo de “levantar” el pan, y recibieron la sentencia de Dios de no probar nada fermentado, “leudado”, los siguientes siete días so pena de separarse de él.

Jesús era judío y la tradición del pueblo hebreo era la celebración de la Pascua, por tanto, se respetaban las normas inscritas en el Éxodo.

El Evangelio de Juan, a diferencia de los otros, cita una circunstancia para despejar más la duda sobre los alimentos de esa tarde-noche. La reunión habría tenido lugar un día antes del inicio de la Pascua.

Era obvio, si la tradición era comer pan y vino y quizá cordero, pues entonces esos ingredientes serían la base de la llamada Última Cena.

De lo contrario no habría relación con la sentencia de Jesús al dar el pan y el vino bendecidos “Tomad y comed este es mi cuerpo y esta es mi sangre”.

Y Zalacaín citó otra charla sobre este mismo tema, con el padre Vargas, consistía en la discusión, el desacuerdo, el debate de la exégesis bíblica moderna sobre la fecha de la Última Cena.

Pero esa, esa es otra historia.

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YouTube El Rincón de Zalacaín

* Autor de “Orígenes de la Cocina Poblana” Editorial Planeta.

elrincondezalacain@gmail.com

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