Vicens Lozano el único vaticanista que antes de cerrarse las puertas de la Capilla Sixtina acertó con el nombre del futuro papa. En su nuevo libro cuenta las guerras intestinas entre conservadores y renovadores durante el último cónclave

Esther Mucientes / El MUndo
Madrid
Dos días y cuatro votaciones fueron las que los 133 cardenales menores de 80 años necesitaron para elegir al cardenal Robert Francis Prevost como el nuevo papa, León XIV. Fue una sorpresa la rapidez con la que se alcanzó un candidato de consenso y fue una sorpresa el elegido, pues no era ninguno de los papables -aquellos que tenían más papeletas para ser papa-. Entre la prensa especializada Prevost ni sonaba. Solo hubo un periodista, el que horas antes de que se cerrasen las puertas de la Capilla Sixtina, dio al cardenal estadounidense como el gran favorito. Fue Vicens Lozano, periodista e historiador, especialista en Italia y en el Vaticano, el farolillo rojo. Dos días después, su teoría se confirmó. ¿Cómo era posible que solo él lo supiese? Porque detrás de aquel titular había una larga investigación que no solo desmontó las quinielas del resto, sino que desmonta todas las ideas de que fue una elección fácil.
Detrás de la elección de Robert Francis Prevost se esconde una de las operaciones más secretas vividas dentro de los muros del Vaticano y que Vicens Lozano cuenta ahora en su libro León XIV. Sombras bajo la cúpula (Ed. Rocaeditorial). Un relato contado como un auténtico thriller en el que autor descubre no solo una operación secreta propia de los servicios de inteligencia de las mayores potencias mundiales o de los servicios de espionaje dignos del mismísimo James Bond sino también los peligros de un pontificado que, «como todos», ha arrancado en la cuerda floja.Reformistas Vaticano, Conservadores Vaticano,
Dos protagonistas, Il Dottore y Monseñor C., las dos versiones de la división que vive la Iglesia Católica actualmente: los reformistas y los conservadores. Cada uno de ellos representa en el relato de Lozano a las dos facciones que tras la operación secreta en cuestión consiguieron un papa de consenso. «Son ellos los protagonistas de este libro, ellos fueron los que me fueron llevando para escribir este libro«, nos asegura el periodista en una larga conversación en la que poco a poco va desgranando cómo fue posible que Prevost sea hoy el sucesor del papa Francisco. «Sufrí muchísimo», continúa, «porque tuve un boicot muy potente de los dos sectores y para mí realmente fue una batalla, una batalla día a día. Lozano estuvo a punto de tirar la toalla en varios momentos, pero para él era necesario «sacar a la luz lo bueno y lo malo de la institución». Como bien dice él, «la realidad del Vaticano supera en mucho la ficción».
Un año después de la elección de León XIV -la fumata blanca fue el 8 de mayo pasadas las seis de la tarde-, los secretos mejor guardados del cónclave de 2025 salen a la luz. Vicens Lozano reconstruye, a partir de fuentes directas e información inédita, la operación interna que condujo a la elección de Robert Francis Prevost, un papa casi desconocido llamado a dar continuidad al legado de Francisco.
Intrigas, alianzas y equilibrios de poder marcaron cada movimiento: una estrategia calculada al detalle por el sector reformista para forjar un papado en la sombra. Una trama que trasciende los muros de la Ciudad Santa y muestra cómo se tejen las redes de poder en el Vaticano.
«Si se quiere reformar la Iglesia hay que conocer la realidad por más dura y difícil que sea»
PREGUNTA: Comienza el libro con una frase de El Príncipe, de Maquiavelo: «Todos ven aquello que pareces; pocos perciben aquello que eres». ¿Qué parece León XIV y qué es?
RESPUESTA: Su imagen tiene muchos elementos tradicionales, pero en el fondo es un auténtico reformista de la Iglesia y un continuista del legado del papa Francisco. Es un hombre que ama la Iglesia, no como un museo, sino como el legado histórico. Tiene una estrategia, pero sin duda su carácter, su forma de ser imprime un carácter muy especial a este pontificado.
P: La misma pregunta, pero para el Vaticano.
R: El Vaticano es un juego de laberintos. Es fundamentalmente humano. A pesar de su obra, de su carácter, de su misión divina, religiosa y doctrinal, está gobernado por humanos con todas sus virtudes y sus defectos. Es una institución que lleva 2.000 años de historia y que es muy desconocida para el gran público en muchos aspectos. Hay muchas leyendas, manipulaciones y mentiras que se han contado sobre el Vaticano. Y hay mucha gente que me dice, «tú parece que quieras destruir la Iglesia Católica», mi objetivo en absoluto es ese. Si se quiere reformar la Iglesia hay que conocer la realidad por más dura y difícil que sea.
En su libro, de hecho, relata un encuentro que el periodista mantuvo en otoño de 2025 con el cardenal J. L. R -al leerlo entenderán por qué da solo sus iniciales-. Tras insistir años antes, fue el propio cardenal el que le convocó en un hotel X de Madrid. En aquel encuentro, más propio de una conspiración que de un primer cara cara entre periodista y protagonista, el mensaje a Lozano fue claro: «Me han advertido sobre usted. Sé que quiere destruir la Iglesia (…) Que Dios le perdone la vanidad. Y que Roma le cierre todas las puertas».
«Soy una persona muy respetuosa hacia la gente de fe», nos dice Lozano. «Considero que la fe es una cosa personal e íntima de cada una de las personas; otra cosa son los representantes de esa fe que, repito, son humanos», añade.
Y así, el libro explica la elección Robert Francis Prevost, un papa capaz de unir las dos almas de la Iglesia: la tradicionalista y la reformista; y permite comprender un pontificado silencioso, con la discreción como bandera, pero condicionado por un contexto geopolítico especialmente complejo y el auge de los populismos autoritarios.
P: ¿Por qué tanto empeño en acabar con el legado del papa Francisco?
R: Porque lo han intentado durante 12 años. La irrupción de Francisco en el Vaticano supuso un antes y un después en la historia de la Iglesia. Fue un papa que intentó cambios radicales. Quiso acabar con ese clericalismo que él siempre criticó que, al fin y al cabo, es un abuso de poder que a veces se convierte en abusos sexuales. Todas estas cosas, estas inercias, estas dinámicas que llevan siglos en el corazón de la Iglesia Católica quiso modificarlas. Era una piedra en el zapato del proyecto neoliberal y neofascista en el cual estamos inmersos en el mundo. Tuvo enfrentamientos muy serios con la ultraderecha y también con los cardenales ultraconservadores que se conjuraron para intentar manipular el cónclave de su sucesor. Esta guerra muchas veces sucia cargada de manipulaciones, fake news, descalificaciones como hereje o anticristo… Todo eso hizo mella en una parte importante del mundo católico, y creyeron que podían ganar la batalla del cónclave para buscar a un personaje en las antípodas de Francisco.
P: ¿Y qué pasó para que no pasara?
R: Hicieron todo tipo de maniobras, pero fue un pequeño núcleo más bien progresista (liderados por Il Dottore) el que se movilizó prácticamente unos meses antes de la muerte del papa Francisco para enfrentarse y aguar la campaña de los ultraconservadores.
P: ¿Conocía Prevost la operación?
R: En absoluto. León XIV se enteró unos días después de su elección. Se enteró de que hubo un grupo de gente que había estado trabajando para conseguir que este cardenal fuese un cardenal de consenso. Todo el mundo piensa que su elección fácil y consensuada. Ni mucho menos. Fue una guerra muy soterrada; el enfrentamiento fue muy bestia.
P: ¿Cómo se le explica a un católico todo esto que va en contra de lo que predica la propia Iglesia?
R: Repito, la Iglesia es humana y como humana tiene una forma de actuar, no ahora, sino desde hace siglos. Ha habido papas muy trascendentales en la historia de la humanidad como lo fue Juan Pablo II, destruyendo el comunismo, primero en Polonia y después haciendo que cayeran todas las cargas en el resto de Europa del Este. El papa Juan XXIII fue un papa histórico a nivel interno con la convocatoria del Concilio Vaticano II para transformar la Iglesia para convertirla en más sinodal. Y el papa Francisco jugó su papel en las relaciones entre EEUU y Cuba o su papel en Colombia para que cayeran las armas de las guerrillas o en el Acuerdo de París. Un papa que abogaba por la justicia social, por los derechos de la gente, poniendo en el centro de la Iglesia a los más desfavorecidos. El papa de ahora sigue la misma línea en un mundo muy convulso. El reto más importante en este momento para León XIV es la IA, sin duda.
«No es un papa que vaya anunciar sus reformas a bombo y platillo porque sabe anunciarlas puede llevar a que no se hagan y esto causa frustración y sospechas»
P: En el libro dice que el papa es un estratega del alma y un jugador de ajedrez en el que mientras todos miran a la reina, él ya ha movido el péon al otro lado del tablero. ¿Cuáles son esos peones?
R: Sin duda, es un maestro del ajedrez. Cuando un peón se mueve, él ya tiene calculadas tres jugadas por delante, tiene calculado hasta el jaque mate. Estos peones son implementar las reformas que el papa Francisco apuntó y que por esta guerra sucia de 12 años no pudo hacer; y otras que estaban en marcha como seguir transformando la Iglesia con tres objetivos: seguir los principios del Evangelio, recuperar lo que ya se aprobó en el Concilio Vaticano II, una Iglesia más sinodal, más abierta, más democrática, e intentar situar una institución anacrónica en el siglo XXI.
P: De hecho, habla del Gobierno colegiado. ¿Qué es eso?
R: El Gobierno no hace sino seguir la estela del papa Francisco que creó con el proceso sinodal que está viviendo la Iglesia. El proceso sinodal no es otra cosa que la escucha que hace la institución del mundo católico, del mundo global, de la Iglesia universal. León XIV quiere un gobierno colegiado que le ayude a gobernar el barco de San Pedro. Un papa que apuesta por mujeres en puestos de responsabilidad, también laicos, hombres y mujeres. Él mantendrá siempre la última palabra, pero desea que sus reformas sean reformas que tengan un mínimo de consenso y puestas en común. Pero, ojo, no es un papa que vaya anunciar sus reformas a bombo y platillo porque sabe anunciarlas puede llevar a que no se hagan y esto causa frustración y sospechas. Él intenta seguir luchando contra el gran cáncer, los abusos sexuales y los gravísimos temas económicos de la banca vaticana. Es decir, tender puentes.
P: ¿Y cómo va a tender puentes con Donald Trump?
R: Es realmente difícil. Un año después de subir al trono de San Pedro ha optado por una estrategia muy clara: ha condenado el genocidio contra el pueblo palestino, los ataques a Gaza, el atentado de Hamás que dio pie a esta represión y a esta salvajada. Él ha criticado el asalto a la soberanía de Venezuela o la falta de diálogo en la guerra de Ucrania. Ahora bien, nunca ha hablado de Netanyahu, ni de Putin, ni de Donald Trump porque sabe que cuando se ataca o se pone en contra de un personaje se produce una violencia verbal y una tensión que hace imposible hablar de los hechos. Ahora, el último tuit de Trump con una imagen de él como si fuera Jesucristo ha sido un punto de inflexión. Sé que probablemente anulará cualquier perspectiva de viaje a EEUU mientras se mantenga la Administración Trump.

P: «La elección del Prevost ha sido guiada por el Espíritu, pero también por la necesidad de coser heridas», dijo el cardenal Omella. ¿Sangran mucho esas heridas?
R: Sangran y seguirán sangrando. Ten en cuenta que, aunque Prevos superó el centenar de votos a favor en el cónclave, quedó una treintena de cardenales, del grupo más radical, que fueron derrotados. Es un grupo pequeño, sí, pero con un poder extraordinario. Esta gente domina absolutamente el relato que existe hoy sobre la Iglesia Católica en el mundo. ¿Cómo lo hace? A través de las grandes tecnológicas que están en sus manos, a través de los grandes holdings de comunicación que controlan a través de sus redes sociales, a través de la IA. El papa es consciente de que este grupo ya está en marcha de nuevo para grandes campañas y montajes contra él. Pero el pequeño grupo que logró situar a Prevost como papa está trabajando en estos momentos para desenmascarar estas campañas.
P: ¿Cuáles son los mayores peligros que tiene León XIV a su alrededor?
R: Internamente, la burocracia vaticana que impide que se puedan acelerar las cosas. Externamente, los líderes de opinión a nivel internacional que a través de las redes sociales van difundiendo fake news y mensajes absolutamente ultraconservadores en contra de la mujer, de los inmigrantes, de la homosexualidad. Y a nivel de geopolítica, la batalla de León XIV es imponer cordura en un mundo que ha perdido las referencias de lo que ha sido hasta ahora.
P: ¿Es León XI el papa más desconocido?
R: Venimos de un papa locuaz, de un papa argentino, obviamente, con todo lo que ello significaba. Con una personalidad, digamos, muy mediática. Un papa que abría la boca y daba 12 titulares a los medios de comunicación. Este papa es más reflexivo, dice exactamente lo mismo que decía Francisco, pero lo hace de otra manera. Él considera que la discreción es un elemento clave para poder trabajar en silencio. Es el papa del silencio y por tanto es el gran desconocido. Hay gente que me dice «perdona, ¿cómo se llama el Papa?». Hay gente que ignora cómo se llama el papa. Esto quiere decir algo, algo importante, que es un personaje que no figura. No solo es estrategia, también es carácter, es su manera de ser.
Fuente: https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2026/04/27/69ef43b7fdddff39298b458d.html