Considerada una de las personas más influentes en el mundo de la moda, sus decisiones marcan tendencias y ha impulsado las carreras de grandes diseñadores

Judith Vives / Historia National Geographic
Meryl Streep ha creado uno de los personajes cinematográficos más carismáticos del cine reciente, la temible Miranda Priestly, editora de una prestigiosa revista de moda. Conocimos a Miranda en El diablo se viste de Prada y la hemos reencontrado en su secuela, estrenada este 2026. Se trata de un personaje de ficción, que apareció inicialmente en la novela del mismo título escrita por Lauren Weisberger. Pero a pocos se les escapa que Miranda se inspira en un personaje muy real, la exeditora jefa de la revista Vogue Anna Wintour.
Lauren Weisberger, autora de El diablo viste de Prada, se basó en sus propias experiencias como asistente de Anna Wintour, para la que trabajó a partir del año 2000. En aquel momento, Wintour ya era un personaje muy relevante en el mundo de la moda. Esta periodista británico-estadounidense revolucionó el sector desde su posición como editora jefa de la revista Vogue, posición que ocupó entre 1988 y 2025. Sus innovadoras decisiones cambiaron la forma de entender la moda.
¿Quién es Anna Wintour?
Nacida en Londres en 1949, Anna Wintour creció en una familia donde se vivía intensamente el periodismo. Su padre fue editor del Evening Standard, su madre crítica de cine y su hermano trabajó de periodista en The Guardian. La joven Anna empezó a interesarse pronto por la moda. A los 15 años ya trabajaba en la mítica boutique Biba y solía adaptarse la ropa a su propio estilo.

Tras unos años en Londres, en 1975 dio el saltó a Nueva York, donde lograría conquistaría el mundo de la moda desde la portada de una revista. Pero todavía faltaba un tiempo para llegar a Vogue. Primero pasó por Harper’s Bazaar, de donde fue despedida por realizar sesiones de fotos «demasiado complejas».
Vaqueros en la portada
Ese fracaso fue solo un impasse. En 1983 entró en Vogue para ejercer como su primera directora creativa. Se dice que, en su entrevista de trabajo, le dijo a la editora Grace Mirabella que quería ocupar su puesto, algo que finalmente consiguió en 1988. Como editora, su presentación no podía ser más sonada. Y es que solo necesitó una portada para cambiar la historia. En noviembre de 1988, colocó en portada la foto de una modelo en plena calle vestida con chaqueta de alta costura y unos vaqueros. Saltaba por los aires la tradicional rigidez de la revista de moda de referencia.
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Lo curioso del caso es que estos vaqueros no fueron planeados. La modelo había ganado algo de peso y no podía abrochar la falda original de Christian Lacroix. Los vaqueros fueron el plan B que se le ocurrió a Wintour. Así nacería su leyenda.
La influencia de Anna Wintour
Como editora de Vogue, Wintour también innovó al sustituir a las grandes supermodelos de los años 80 por otro tipo de celebridades, de manera que introdujo la cultura popular en el mundo del lujo, hasta el momento mucho más exclusivo e inaccesible. Su poder se nota también en el impulso que ha dado a las carreras de algunos diseñadores, como John Galliano o Marc Jacobs.

Su propia imagen es toda una declaración de intenciones. Su característico corte bob, que luce desde los 14 años es una característica que la identifica rápidamente, al igual que sus gafas de sol. Los estampados, los grandes collares y la ausencia de bolsos son otras decisiones de estilo que han marcado tendencia. Personalidades como la princesa de Gales, Kate Middleton, o algunas primeras damas de Estados Unidos se han inspirado también en ella.
La gala del Met
Otra de las iniciativas de Anna Wintour es la glamurosa Gala del Met, un evento solidario que cada primer lunes de mayo reúne a las celebridades del cine, la música, la moda y la sociedad en una cita que ya es referencia en el calendario de la moda. Esta gala tiene cada año un tema monográfico y es muy esperada por el desfile de modelos, a cuál más extravagante, en la alfombra roja del Met. Gracias a este evento y otras iniciativas, Wintour ha logrado un poder en el sector de la moda del que pocos pueden presumir. Se dice, por eso, que es la “alcadesa no oficial” de Nueva York, gracias a este gran poder.

Icono pop
No cabe duda de que el personaje de Miranda Priestley ha contribuido a dar a conocer todavía más a Anna Wintour y a confirmarla en todo un icono pop. Ella misma ha aparecido en algunas películas interpretándose a sí misma, como Zoolander 2 u Ocean’s Eight. Además, es también protagonista de algunos documentales interesantes, como The First Monday in May, que muestra todo lo que hay detrás de la mítica gala del Met; o The September Issue, que la sigue en su trabajo diario como editora de Vogue.