Los Periodistas

«La democracia no desaparece de golpe; primero se vacía por dentro» | ethic

Fotografías World Economic Forum / Ciaran McCrickard

Pablo Blázquez / ethic

Hoy en día, hacer una entrevista sobre geopolítica para una revista en papel conlleva un indudable riesgo editorial. Cualquier intervención medio improvisada (o no) de Donald Trump puede dar, de la noche a la mañana, un vuelco total al tablero internacional. Y eso fue lo que pasó con esta conversación con Moisés Naím (Libia, 1952), uno de los analistas más sagaces de nuestro tiempo que, además, conoce muy bien los entresijos del poder por dentro, ya que fue ministro de Industria en Venezuela (antes de que Hugo Chávez secuestrara al país) y director del Banco Mundial. «Moisés, han bombardeado Irán y todo ha cambiado de nuevo. ¿Podemos volver a hablar?», le escribo por WhatsApp mientras aumenta la escalada bélica. «Pablo, querido, dispara una pregunta», me concede. Su respuesta, como veréis a continuación, ilustra bien la sagacidad de este venezolano nacido en Trípoli y con residencia en Washington.


¿Cómo valoras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán? ¿Cuáles serán las principales consecuencias?

Oriente Próximo y quizás el resto del mundo serán transformados por la guerra en Irán. ¿Cuáles son las principales y más permanentes consecuencias del conflicto armado en Irán? Una vez le preguntaron al premier chino Zhou Enlai [primero en ser primer ministro de la República Popular China y uno de los principales arquitectos del Estado comunista] cuáles habían sido las consecuencias de la Revolución francesa. Era el año 1972. El premier se quedó pensando y después dijo: «Es aún demasiado temprano para saberlo».

Dices que «es sorprendente cuánto se parece Trump a Hugo Chávez».

En su audacia, su crueldad y su carisma. También en su uso instintivo de los medios para conquistar y ejercer el poder. Pero quizá donde más se parecen es en su narcisismo desbordado. Todos los políticos tienen una dosis de narcisismo; es casi un requisito del oficio. Pero en el caso de estos dos líderes esa característica alcanza una intensidad poco común. Su narcisismo no es solo un rasgo de personalidad: es un motor de sus decisiones y de su manera de relacionarse con los demás. En ambos casos, el poder no es simplemente un instrumento para gobernar; es también un espejo.

«Trump y Chávez se parecen en su audacia, su crueldad y su carisma»

¿Confías en que en Venezuela se produzca una verdadera transición hacia la democracia?

Ya está en marcha una transición sorprendente bajo la tutela del presidente Donald Trump y del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Pero, aquí también, todavía es demasiado temprano para juzgar cómo evolucionará este proceso. La extraña cohabitación entre la Casa Blanca en Washington y el Palacio de Miraflores en Caracas está produciendo situaciones políticas y económicas inéditas. Algunas son muy bienvenidas, como el intento de rescatar la industria petrolera venezolana. Otras son profundamente preocupantes, como la lentitud con la que se está devolviendo la libertad a los presos políticos. Las transiciones democráticas no fracasan solo por los enemigos que enfrentan, sino por las ambigüedades que toleran. Y en Venezuela todavía hay demasiadas.

Ruptura del multilateralismo, debilitamiento de las instituciones, polarización, fake news… ¿Estamos a tiempo de salvar la democracia liberal?

En algunos países sí; en otros probablemente no. Tomemos el caso de Hungría, bajo Viktor Orbán, donde la democracia se ha convertido en una charada electoral. En cambio, en Ucrania hemos visto la gesta heroica de toda una nación decidida a defender su libertad frente a la agresión externa. La democracia no desaparece de golpe; primero se vacía por dentro.

«Oriente Próximo y el resto del mundo serán transformados por la guerra en Irán»

Hace poco más de un año se produjo la humillación de Trump a Zelensky. ¿Cuáles son las grandes claves geopolíticas del momento?

Lo resumiría con una frase: el fin del poder, con disculpas por citar mi propio libro. Lo que estamos viendo confirma esa idea: el poder se ha vuelto más fácil de obtener, más difícil de usar y más fácil de perder. Esto no significa que no existan grandes concentraciones de poder. Las hay, y muy formidables: Estados Unidos, China, Rusia, los gigantes tecnológicos, los grandes conglomerados financieros. Pero incluso esos actores están descubriendo que gobernar el mundo actual es cada vez más complicado. El primer ministro canadiense, Mark Carney, lo expresó bien al hablar de la «fractura del orden mundial». Las superpotencias siguen siendo poderosas, pero ya no son omnipotentes.

La barbarie perpetrada por Netanyahu en Gaza dejó a la ONU en un estado de parálisis. ¿Es la brutalidad el nuevo lenguaje de la geopolítica?

Tristemente, la brutalidad siempre ha sido uno de los lenguajes de la geopolítica. Lo preocupante es que hoy parece imponerse con menos contrapesos. La incapacidad de la ONU para prevenir conflictos o contribuir decisivamente a terminarlos no es nueva. Es una realidad que nos acompaña desde hace décadas. Por eso es urgente fortalecer el sistema internacional. Sé que puede sonar ingenuo pensar que una organización formada por 193 países pueda funcionar mejor. Pero es aún más ingenuo resignarse a que no funcione.

Los sucesos en Mineápolis encendieron las alarmas. ¿Cómo valoras la ola nacionalista y xenófoba que recorre el mundo?

Llegó para quedarse, al menos durante un tiempo. Pero eso no significa que sea invencible. El nacionalismo excluyente prospera cuando la democracia se debilita y cuando la educación fracasa. Por eso, paradójicamente, la mejor defensa frente a estas corrientes sigue siendo más democracia y mejor educación. La xenofobia es una emoción poderosa, pero la historia demuestra que no es un destino inevitable.

«La xenofobia es una emoción poderosa, pero la historia demuestra que no es un destino inevitable»

Moisés Naím

Estos shocks políticos se producen en medio de una revolución tecnológica que está concentrando riqueza y poder. ¿A dónde nos lleva la disrupción de la inteligencia artificial?

Nadie lo sabe realmente. Y eso es lo inquietante. Estamos ante una tecnología que encierra simultáneamente uno de los mayores triunfos tecnológicos de la humanidad y una de sus amenazas más profundas. Incluso algunos de los líderes del sector tecnológico reconocen que no estamos del todo preparados para gestionar sus consecuencias. La inteligencia artificial amplifica nuestras capacidades. La gran pregunta es si también amplificará nuestras irresponsabilidades.

«La IA amplifica nuestras capacidades; la gran pregunta es si también amplificará nuestras irresponsabilidades»

El espíritu de nuestra época parece tender hacia el autoritarismo. ¿Qué líderes mundiales le inspiran más confianza?

Uno es Mark Carney, a quien ya mencioné. Representa un tipo de liderazgo basado en la competencia técnica, el respeto institucional y la prudencia política, tres cualidades que hoy escasean.

Siempre has mostrado preocupación por el cambio climático. Las últimas noticias no son alentadoras. ¿Qué opinas?

Que, efectivamente, no son alentadoras. La naturaleza nos está enviando señales cada vez más claras de que debemos reducir las emisiones de CO2 y cambiar nuestro modelo energético. Pero seguimos reaccionando con una mezcla de lentitud, negación y cálculo político. El planeta ya nos está enviando la factura. La pregunta es cuánto más queremos tardar en pagarla.

Fuente: https://ethic.es/moises-naim-2026

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