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Josep Maria Fericgla, antropólogo: “La depresión es hija de la soledad y de la presión social, y Occidente ha perdido la comunidad” | CLIC

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El antropólogo y estudioso de los estados de conciencia defiende que hemos sustituido la comunidad por conexiones digitales y propone recuperar el vínculo con los demás y con uno mismo

Josep Maria Fericgla es antropólogo y escritor | Vidas Contadas Podcast / YouTube

Marc Mestres / CLIC

Estamos permanentemente conectados y, al mismo tiempo, cada vez hablamos más de soledad. El último Barómetro Juventud, Salud y Bienestar de Fad Juventud, publicado en 2025, apunta que el 87,5% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años había sentido soledad no deseada durante el último año y un 26,5% la experimentaba con frecuencia.

En este contexto, las palabras de Josep Maria Fericgla resultan especialmente relevantes. Doctor en Antropología Social y Cultural, escritor y uno de los investigadores españoles más conocidos, ha pasado años estudiando culturas amazónicas y sus formas de entender la vida comunitaria.

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En una conversación en Vidas Contadas, resume su particular visión del primer mundo moderno: “La depresión es hija de la soledad y de la presión social”.

Mucha comunicación, poca comunidad

Fericgla distingue entre estar solo y sentirse solo. Para él, el problema aparece cuando desaparece lo que denomina “grupo de pertenencia”. Es decir, personas con las que existe confianza, apoyo mutuo, valores compartidos y una vida vivida en común.

Josep Maria Fericgla, antropólogo
Josep Maria Fericgla, antropólogoCedida

“Hay mucha comunicación, pero no hay comunidad”, apunta. Y sitúa una parte de la explicación en el modelo de vida occidental y en la relación permanente con las pantallas y el consumo.

Una diagnóstico que encaja con el de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estableció en 2025 una comisión específica sobre conexión social y señaló que una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad. El organismo advierte además de su impacto sobre la salud física y mental y señala que las personas que se sienten solas presentan aproximadamente el doble de probabilidades de sufrir depresión.

Una persona escribe un mensaje en WhatsApp
Una persona escribe un mensaje en WhatsAppHenrique Matos / iStock

Pero Fericgla va un paso más allá: “Lo importante es el nosotros, no el yo”.

La felicidad no se persigue

“Todo esto son estupideces”, afirma al hablar de muchas de las modas de transformación personal. Según él, el objetivo no es construir una versión perfecta de uno mismo, es saber quién se es y qué lugar ocupa cada persona en cada momento de su vida.

No habla de un único lugar. Somos padres, parejas, amigos, hijos o profesionales, y cada papel exige comportamientos distintos. El problema, explica, aparece cuando dejamos que el papel termine sustituyendo a la persona.

En base a esa teoría construye su definición de felicidad: no como un estado permanente de alegría, sino como la sensación de estar haciendo lo que corresponde en cada momento. “No hay que perseguir la felicidad”, afirma. “Cuando ocupo mi lugar, me siento feliz”.

Josep Maria Fericgla, antropólogo
Josep Maria Fericgla, antropólogoCedida

El miedo más profundo 

La conversación acaba entrando en uno de los temas que más han marcado su trayectoria: la muerte. Fericgla asegura que no ha conseguido eliminar completamente su propio miedo a morir, pero considera que muchas de nuestras inseguridades pueden entenderse como distintas expresiones de un temor más profundo.

“Para mí, el único miedo que realmente atenaza a un ser humano es morir sin haber sido nunca el mismo”, explica. Su interés por esta cuestión está relacionado con los rituales y la antropología.

En base a este pensamiento, Fericgla defiende que las sociedades occidentales han perdido buena parte de los ritos que tradicionalmente ayudaban a atravesar etapas vitales y reforzaban el sentimiento de pertenencia.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/clic/20260907/11629267/josep-maria-fericgla-antropologo-depresion-hija-soledad-presion-social-occidente-perdido-comunidad-gvm.html

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