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Henry David Thoreau, filósofo sobre caminar: «En el momento en que mis piernas comienzan a moverse, mis pensamientos empiezan a fluir» | TELVA

Hay momentos en los que pensar más no sirve de nada. Sin embargo, basta con salir a caminar para que las ideas empiecen a ordenarse. Lejos de ser una sensación subjetiva, la ciencia explica por qué el movimiento tiene un efecto directo sobre la claridad mental.

Imaxtree/Spotlight

El filósofo y naturalista estadounidense Henry David Thoreau tenía una convicción muy clara: caminar no solo mueve el cuerpo, también pone en marcha la mente. «En el momento en que mis piernas comienzan a moverse, mis pensamientos empiezan a fluir«, escribió. No era una intuición poética ni una simple metáfora. Más de un siglo después, la ciencia confirma que el movimiento —especialmente el más sencillo y cotidiano, como caminar— tiene un efecto directo sobre cómo pensamos, sentimos y resolvemos problemas.

La mente y el cuerpo no funcionan como compartimentos estancos. Todo lo contrario: están profundamente conectados. El movimiento activa múltiples áreas cerebrales relacionadas con la atención, la creatividad y la regulación emocional. Por eso, cuando salimos a caminar, muchas veces aparecen ideas que parecían bloqueadas.

«El cerebro entra en un estado más flexible y menos rígido que cuando estamos sentados intentando forzar una idea», explica Elena Daprá, psicóloga sanitaria experta en bienestar psicológico y relaciones.

De ahí que resulte tan familiar la sensación de que, al empezar a caminar, los pensamientos se ordenan. «El movimiento ayuda a desbloquear la mente porque reduce la presión cognitiva y facilita que aparezcan asociaciones nuevas», añade la experta.

No se trata solo de psicología, también es fisiología. «Cuando caminamos o realizamos actividad física ligera aumenta el flujo sanguíneo cerebral, se liberan neurotransmisores como la dopamina y la serotonina y disminuye el cortisol, la hormona del estrés», confirma la psicóloga.

¿En qué se traducen estos efectos? Caminar reduce la ansiedad y el estrés, mejora el estado de ánimo, favorece la creatividad, ayuda a regular las emociones y mejora la calidad del sueño. «Además, es una actividad muy accesible: no requiere entrenamiento ni equipamiento especial, pero tiene un gran impacto en la salud mental».

CAMINAR PARA ORDENAR LA MENTE Y ENCONTRAR SOLUCIONES

Caminar favorece una mente más clara, más creativa y menos rumiativa, según Elena Daprá. De hecho, numerosas investigaciones muestran que andar mejora la capacidad para resolver problemas y generar ideas.

«Cuando tengo una consulta online o por teléfono, muchas veces recomiendo que la persona se ponga unos cascos y pasee mientras conversamos», explica.

Pero caminar no es la única forma de desbloquear la mente. Existen estrategias muy eficaces que ayudan a reorganizar los pensamientos. «A veces pensar mejor no consiste en pensar más, sino en crear las condiciones adecuadas para que la mente se ordene», apunta la experta.

Algunas herramientas sencillas son:

Escribir a mano lo que pensamos. Al escribir organizamos mentalmente la información.

Hablar en voz alta o explicar el problema a otra persona. El cerebro estructura mejor las ideas cuando las verbaliza.

Cambiar de contexto. No hace falta un gran cambio: a veces basta con salir al exterior o cambiar de habitación.

Respirar profundamente durante unos minutos, lo que ayuda a reducir la activación mental excesiva.

BLOQUEOS MENTALES: POR QUÉ APARECEN Y CÓMO SUPERARLOS

Los bloqueos mentales suelen aparecer por exceso de presión, miedo a equivocarse o saturación cognitiva, explica la psicóloga.

«Cuando el cerebro percibe demasiada exigencia —por ejemplo, ‘tengo que hacerlo perfecto’— se activa el sistema de estrés y las funciones ejecutivas, que son las responsables de pensar con claridad, empiezan a funcionar peor», cuenta Daprá.

Este tipo de bloqueos es frecuente en situaciones de evaluación o rendimiento: estudiantes que se quedan en blanco durante un examen, profesionales que se paralizan al tener que tomar decisiones importantes, personas muy perfeccionistas que sienten que no les salen las ideas o escritores que experimentan lo que se conoce como bloqueo creativo.

«En la mayoría de los casos el origen no es la falta de capacidad, sino el exceso de presión mental», afirma la experta en bienestar.

Aunque resulte paradójico, cuanto más intentamos forzar una idea, más fácil es que aparezca el bloqueo. Para evitarlo, Elena Daprá recomienda:

Alejarse momentáneamente del problema (caminar, descansar o hacer otra tarea).

Reducir la autoexigencia, porque el perfeccionismo bloquea la creatividad.

Dividir el problema en partes pequeñas, para que el cerebro lo perciba como algo manejable.

"La postura corporal influye en cómo pensamos y cómo nos sentimos. Nuestro cerebro interpreta continuamente las señales que recibe del cuerpo"
«La postura corporal influye en cómo pensamos y cómo nos sentimos. Nuestro cerebro interpreta continuamente las señales que recibe del cuerpo»Imaxtree/Spotlight

CÓMO FIJAR MEJOR LAS IDEAS Y ORGANIZAR LOS PENSAMIENTOS

Además de generar ideas, también es importante consolidarlas. Para ello, la psicóloga recomienda algunas herramientas simples pero eficaces:

Escribir resúmenes breves de lo que pensamos o aprendemos.

Hacer esquemas o mapas mentales, que ayudan al cerebro a organizar la información.

Explicar lo aprendido a otra persona, porque enseñar fija mucho el conocimiento.

Dormir bien, algo fundamental para la memoria y la consolidación mental.

«Pensar bien no consiste solo en tener ideas, sino también en saber organizarlas», resume.

CÓMO LA POSTURA CORPORAL INFLUYE EN LO QUE PENSAMOS Y SENTIMOS

Seguramente te hayas fijado en que las personas deprimidas o con el ánimo bajo suelen caminar cabizbajas, con el cuello adelantado y los hombros caídos. No es casualidad.

«La postura corporal influye en cómo pensamos y cómo nos sentimos. Nuestro cerebro interpreta continuamente las señales que recibe del cuerpo», explica la psicóloga Elena Daprá.

Por ejemplo:

Una postura encorvada suele asociarse con pensamientos más negativos o con menor energía.

Una postura erguida favorece la sensación de seguridad y claridad mental.

Levantar la mirada o abrir el pecho al caminar puede mejorar el estado emocional.

Este fenómeno se conoce como cognición corporal (embodied cognition). «El cuerpo no solo refleja cómo pensamos, también influye en ello», explica la experta.

En consulta, la experta suele proponer pequeños ajustes posturales: «Intentar caminar con los hombros rectos y activar ligeramente el abdomen para que las caderas se alineen. Al final, el cuerpo influye en la mente y la mente influye en el cuerpo».

Fuente: https://www.telva.com/bienestar/2026/03/08/69aab0d702136ec5688b4594.html

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