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Frailes mexicanos rescatan a la Virgen de Guadalupe para custodiar el mayor lignum crucis en España | ACI

Fray José de Jesús Rodríguez, fray Rafael Rizo y fray Felipe Álvarez, custodios del ‘lignum crucis’ de Santo Toribio de Liébana (España), junto a la Virgen de Guadalupe, en el claustro del santuario. | Crédito: Nicolás de Cárdenas.

Por Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa

En la cordillera de los Picos de Europa, en el norte de España, se custodia desde el siglo VIII en Santo Toribio de Liébana una de las más importantes reliquias de la cristiandad: el mayor trozo del lignum crucis que se conserva, proveniente del brazo izquierdo del madero del que colgó el Salvador.

En abril de 2024, al concluir el último año santo, se alzó una voz de alarma. La Provincia Franciscana de Aránzazu debía abandonar la custodia del lugar, encomendada desde 1961, debido a la tendencia menguante de su comunidad.

En la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre de 2025, fueron presentados los tres nuevos frailes custodios, procedentes de la Conferencia Franciscana Santa María de Guadalupe y del Caribe: dos hermanos sacerdotes, fray Rafael Rizo y fray Felipe Álvarez; y un hermano lego, fray José de Jesús Rodríguez.

Fray Rafael Rizo, el superior, detalla a ACI Prensa que fue el Obispo de Santander, Mons. Arturo Ros, quien contactó con la custodia franciscana de Tierra Santa en busca de una solución: «Le sugirieron que dialogara con el ministro general Máximo Funarelli, y el ministro general miró hacia México».

Fray Rafael se encarga sobre todo de permanecer en el Santuario como responsable de la custodia, aunque también desarrolla una labor pastoral en 30 parroquias de los alrededores, entra valles y montañas, de las que se ocupa de manera prioritaria fray Felipe: «Ciertamente es un tanto complicado, pero lo hacemos con amor y lo hacemos para servir. Lo hacemos con ese gusto de poder estar cercanos a la gente, con ese gusto de poder compartir nuestro sacerdocio con ellos».

Estar junto al lignum crucis cada día le produce a fray Felipe paz y energía: «Me da mucha tranquilidad. Me da mucho sosiego también y al mismo tiempo me motiva a seguir adelante en mi ministerio»

Junto a ellos, fray José, el sacristán, está encargado de que el santuario luzca acorde con la importancia de la reliquia y acerque a los peregrinos y visitantes hacia Dios. «Es un trabajo muy discreto. Todo debe estar en orden sin que se sepa», explica a ACI Prensa, recordando que el propio Santo Toribio fue sacristán mayor en Tierra Santa y el responsable de trasladar el brazo izquierdo de la Cruz de Cristo hasta Europa.

Al ser nombrado Obispo de Astorga, San León Magno le concedió un regalo y escogió el lignum crucis, que con los años fue disminuyendo de tamaño por los excesos de sus devotos. Escondida en la comarca de Liébana a causa de la invasión musulmana del siglo VIII, no fue hasta 800 años después que se realizó el actual relicario de plata dorada con forma de cruz que mide 63 centímetros en vertical y 39 en horizontal y deja al descubierto un segmento para veneración de los fieles.

En 1958 se elaboró un examen forestal que determinó que se trata de madera de un ciprés endémico de Palestina con 2000 años de antigüedad.

El lignum crucis de Santo Toribio de Liébana (España) es la reliquia de mayor tamaño de la Cruz de Cristo que se conserva. | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.
El lignum crucis de Santo Toribio de Liébana (España) es la reliquia de mayor tamaño de la Cruz de Cristo que se conserva. | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.

La Virgen de Guadalupe, de la oscuridad a estar entre flores

Como sacristán, fray José se propuso desde primera hora recorrer cada rincón del santuario para reconocer e inventariar todo lo que pueda servir para embellecer el culto en el lugar. Así, localizó candelabros, custodias, manteles de hilo y una gran sede que recuperó para quien preside la liturgia en el templo principal del santuario.

«El oficio implica tener orden, un gusto por la belleza, por las cosas divinas; piedad, amor por el servicio. Yo siempre he pensado que el servicio es el arte supremo, porque en ese nos encontramos todos los que servimos en torno a Jesús», detalla el religioso.

En el coro, un espacio un tanto oscuro, el sacristán descubrió una talla de la Virgen de Guadalupe, emperatriz de Hispanoamérica. «Era el tiempo de las rosas, el inicio de que están floreciendo y les comenté a los hermanos: sería bueno que pusiéramos a la Virgen en el jardín para que sea la mamá quien disfrute del jardín», rememora.

La colocaron en el jardín del claustro «para que fuera quien recibiera a los peregrinos. Y justo en ese momento empezó a florecer. Esa semana, todas las rosas reventaron de emoción», explica con una sonrisa.

Imagen de la Virgen de Guadalupe, entre rosas, en el claustro del santuario de Santo Toribio de Liébana (España) |Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.
Imagen de la Virgen de Guadalupe, entre rosas, en el claustro del santuario de Santo Toribio de Liébana (España) |Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.
Los frailes han recuperado el flujo de agua en la fuente del claustro de Santo Toribio de Liébana (España) | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.
Los frailes han recuperado el flujo de agua en la fuente del claustro de Santo Toribio de Liébana (España) | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.
La Virgen de Guadalupe, entre rosas en el monasterio de Santo toribio de Liébana, en elclaustro contiguo a la capilla del lignum crucis. | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.
La Virgen de Guadalupe, entre rosas en el monasterio de Santo toribio de Liébana, en elclaustro contiguo a la capilla del lignum crucis. | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.

«Una madre de todos»

Entre rosas y hortensias de diversos tonos y, con el sonido del agua de la fuente central, que también ha arreglado la nueva comunidad, la presencia de la Virgen no ha pasado desapercibida.

«Ha sido una conmoción para todos, sobre todo para los lugareños, porque saben que somos mexicanos», explica fray Jesús, quien subraya algo importante: «Suponen, que porque somos mexicanos, la ponemos. La ponemos porque es nuestra madre y porque es universal. No es de una sola patria, sino es una madre de todos, nos hermana».

Es raro el peregrino o visitante del lugar que no se toma una foto con ella.

Este impacto de belleza de la mano de la Madre de Dios, no se queda en el claustro. Conecta con la capilla donde se custodia, en un ostensorio barroco, el relicario del lignum crucis, que cada día tras la Misa pueden venerar los peregrinos.

Peregrinos veneran el lignum crucis custodiado en Santo Toribio de Liébana (España) | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.
Peregrinos veneran el lignum crucis custodiado en Santo Toribio de Liébana (España) | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.

Poco antes de la celebración de la Misa, un olor a rosas inunda la capilla del lignum crucis. Preguntado por ello, el sacristán responde con complicidad que se trata de «un secreto de la casa». No es desdeñable que en él esté implicada la Virgen de Guadalupe, que acoge a todos entre flores junto a un pedazo del madero donde el Hijo culminó su entrega por nuestros pecados.

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/127029/frailes-mexicanos-rescatan-a-la-virgen-de-guadalupe-para-custodiar-el-mayor-lignum-crucis-en

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