El legislador sinaloense, señalado de nexos con el crimen organizado por Estados Unidos junto con Rubén Rocha Moya, se declara inocente en su regreso al Congreso tras separarse de Morena
Elia Castillo Jiménez / El País
Enrique Inzunza ha vuelto al Senado este lunes. Lo ha hecho 124 días después de desaparecer de la escena pública, con Rubén Rocha Moya fuera de la gubernatura de Sinaloa, sin sitio en la bancada de Morena y bajo una investigación de la Fiscalía General de la República de Ernestina Godoy. La carpeta indagatoria sigue abierta cuatro meses después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitara su detención con fines de extradición junto con nueve exfuncionarios y funcionarios de la Administración del Estado norteño, incluido el gobernador del Estado, por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa.
Su regreso no ha sido mesurado. Inzunza llegó con la espada desenvainada, a la defensiva, dispuesto a responder a las acusaciones que lo han perseguido desde el 29 de abril. “Soy constitucional y verídicamente inocente […] A cuatro meses, queda claro que estamos en presencia de un asunto político, no jurídico, ni judicial […] He sido objeto de una embestida mediática”, lanzó ante los primeros cuestionamientos de los medios de comunicación arremolinados en la explanada central del Senado mexicano.
Inzunza, entre tanto, ha puesto el foco en la actuación de las autoridades para avanzar en su caso . “¿La Fiscalía debería concluir su investigación? Yo considero que sí. Más de cuatro meses ha sido un plazo más que suficiente para que se concluya y se deslinden las responsabilidades”, respondió.
El senador ha insistido en que no existen pruebas en su contra y ha rechazado cualquier relación con el narcotráfico. Cuando fue cuestionado sobre si es un “narcolegislador”, respondió tajante: “No lo soy, nunca he sido un narconada. Ni narconibliotecario, ni narcotaquero, ni narcomagistrado, ni narcolegislador”. Durante su primer contacto con los medios después de más de 100 días de ausencia, el senador no se mostró dispuesto a aceptar el papel de acusado que le han asignado las autoridades estadounidenses. Respondió con dureza a los cuestionamientos y convirtió buena parte de su comparecencia en una defensa de su inocencia.
Su regreso ocurre, además, después de haber tomado la decisión de separarse de la bancada de Morena. Un deslinde que ha dejado claro, no necesariamente equivale a una ruptura. “La decisión fue estrictamente personal, lo decidí yo”, ha dicho sobre el abandono de su grupo parlamentario que incluso lo ha conminado a pedir licencia.
Hace apenas unos días el senador sinaloense anunció su salida de la bancada de Morena para continuar como legislador sin partido. La decisión tuvo un rechazo unánime. La presidenta Claudia Sheinbaum, la dirigencia del partido a cargo de Ariadna Montiel y sus correligionarios consideraron que, antes que dejar el grupo parlamentario, debió pedir licencia para enfrentar las investigaciones sin la protección del fuero constitucional.
Inzunza no anunció su salida de Morena. Al contrario, dejó implícito que no pretende hacerlo. Su argumento es que separarse de la bancada es una decisión política y parlamentaria, mientras que su permanencia en las filas del partido corresponde a Morena. La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia será la que determine, en su caso, si procede alguna medida sobre sus derechos partidistas ha dicho Montiel sobre el tema.
El legislador concluyó la conferencia de prensa para incorporase a los trabajos previos al inicio del periodo de sesiones, que arranca este martes. Morena ha marcado distancia. El coordinador de la bancada guinda, Ignacio Mier, le ha pedido hacerse responsable de su situación. Inzunza, sin embargo, ha hecho oídos sordos. Hasta hoy sostiene que permanecerá en el Senado.
Fuente: El País