Experta en inteligencia emocional, Elsa Punset asegura que las red flag no siempre gritan; a veces, susurran. Pero siempre se reconocen antes en el cuerpo que en la mente. Y estos son sus síntomas.

MARISA DEL BOSQUE / Yo Dona
uando algo no encaja, la vida nos da señales, el problema es que no siempre sabemos reconocerlas. Especialmente si hablamos de relaciones de pareja, donde entran en juego las trampas del enamoramiento, los patrones de apego heredados de la infancia, la confusión entre amor y proyección y la narrativa idealizada del amor romántico. «Pero el cuerpo nos hablan todo el tiempo, sólo hay que detenerse y observar, para aprender a leer esos pequeños avisos que nos da la vida cuando una relación nos apaga, un entorno nos agota o no estamos en el lugar adecuado», asegura Elsa Punset, una de las voces más reconocidas en el ámbito de la inteligencia emocional y el crecimento personal. Y lo hace a través de su último libro, ‘Alas para volar’ (Ed. Destino), una guía para volver a empezar cuando se ha perdido el rumbo que nace de su propia experiencia y que hoy mismo llega a todas las librerías. «Nos volvemos expertos en fabricar excusas para no tener que aceptar lo que esas señales nos están diciendo», asegura la experta, «porque verlas de verdad implica tomar decisiones» que no nos gustan. La primera de ellas, «reconocer que eso que queríamos tanto no es como soñábamos», añade.
Es la base de todo el lío emocional: queríamos algo porque lo imaginábamos de una manera que quizá nunca fue. Y para no apearnos de la relación, nos volvemos expertos en fabricar excusas, todo con tal de «no aceptar lo que las señales nos dicen». Entre las más habituales: tuvo una infancia difícil; no sabe querer, pero en el fondo me quiere; su entorno nunca le ayudó a ser mejor… No obstante, necesitar excusas ya es en sí mismo una red flag enorme. Por eso resulta decisivo detectar lo que no funciona, y para eso hay que centrarse en lo que sentimos, no en lo que pensamos, recomienda Elsa Punset: «Céntrate en las sensaciones y señales físicas y emocionales que albergas dentro de ti. Las red flags no siempre se ven a simple vista, pero cuando aprendes a sentirlas, ya no puedes ignorarlas». Y cuanto antes veas una señal, «antes podrás tomar una decisión que te proteja y te cuide», sostiene.
10 señales de alerta
Las banderas rojas que nos alertan de que algo falla «no siempre gritan, a veces sólo susurran», dice Punset. Primero se sienten en el cuerpo, y luego aterrizan en la mente, por eso, es mejor prestar atención a la parte física: «Cuando el cuerpo dice NO, fíjate en esa señal«, recomienda Elsa Punset. En su libro, enseña cómo reconocer alguna de las más habituales y, a veces, menos evidentes. Estas son algunas pinceladas de las 10 red flags que indican las grietas de una relación, que Elsa Punset desarrolla detalladamente en un capítulo específico de su libro.
- La comunicación falla. Hay silencio donde debería haber claridad, confusión donde debería haber escucha y se evitan conversaciones importantes: «Después de discutir, se fue sin decir nada», «le conté mis planes y levantó los ojos al cielo sin decir una palabra».
- Si la responsabilidad desaparece. Las promesas no se cumplen, las tareas no se asumen y la confianza se erosiona porque no sabes si puedes contar con la otra persona. «Dijo que me ayudaría, pero se le ‘complicó el día’ otra vez».
- Hay manipulación emocional. Culpa, chantaje, victimismo, luz de gas… El otro te hace dudar de ti, de tu criterio. Siempre eres tú quien exagera, quién está equivoado y debe ceder. «Me dijo que, si no iba con ella, significaba que no la quería».
- Cuando piensas ‘Me gusta esta persona, pero no sus amigos’. Las personalidades de los demás se nos contagina como un virus: rodéate de gente que admires y te haga sentir bien. «Sus amigos pasaron la noche haciendo chistes crueles sobre la camarera y él también se reía. ¡No lo reconocía!
- Hay control, invasión o aislamiento. Que alguien intente aislarte de relaciones que son importantes para ti es un banderín rojo importante. «Critica a mi familia, a mis amigos… Dice que me hacen daño».
- No hay empatía ni interés. No te escucha, no pregunta, no recuerda. Sólo habla de sí mismo. «Le conté que tenía una cita médica importante y ni se acordó».
- Actitud tóxica hacia el mundo. ¿Critica a todos, habla mal de los demás, impone reglas arbitrarias, desprecia a quienes lo ayudan…? «Siempre tiene algo negativo que decir de alguien que no está presente».
- Nunca tiene la culpa y a pesar de la terapia o las discusiones, nada cambia. Si no aprende de sus errores, volverá a cometerlos. «Yo siempre he sido el mismo, has sido tú quien ha cambiado».
- Te sientes en peligro o reducida a la mínima expresión. Una bandera roja muy preocupantes es la sensación paralizante de tener que vigilar cualquier cosa que digas o hagas para no enfadar al otro. «Dudo en hacer planes porque, si no le gustan, se enfada».
- Todo es negativo porque ‘ser negativo es ser realista’. Pesimismo constante, rechazo a la esperanza, desconfianza hacia los demás… «No te fíes, nadie hace nada por nada».
Todas esas dinámicas «nos apagan, nos hieren o nos desvían del camino», asegura Elsa Punset. Son alarmas que avisan de que «hay algo escondido que debes escuchar», concluye.

Alas para volar
Elsa Punset
¿Qué nos ayuda a empezar de nuevo cuando la vida se desordena? ¿Cómo tomamos decisiones difíciles sin traicionarnos? ¿Dónde encontrar señales fiables cuando la vida se desordena? La autora que ha inspirado a más de 2.000.000 de lectores ha escrito una guía transformadora para volver ha empezar. Ed. Destino. 253 págs.
Fuente: https://www.elmundo.es/yodona/lifestyle/2025/09/17/68c7cf5421efa0db028b4597.html