La socialité lleva décadas siguiendo el mismo ritual para cuidar su rostro y hay un paso que sorprende incluso a los expertos en belleza: sustituye el agua del grifo por un tónico facial desde primera hora de la mañana

Anabel Blázquez / VozPópuli
A sus 75 años, Isabel Preysler sigue despertando la misma curiosidad que hace décadas. Su estilo, su elegancia y, sobre todo, esa piel luminosa y uniforme que parece resistirse al paso del tiempo han convertido su rutina de belleza en una de las más buscadas.
No es casualidad. Mientras las redes sociales se llenan de rutinas imposibles de diez pasos y cosméticos virales que prometen resultados milagrosos, ella lleva años defendiendo una filosofía mucho más sencilla: cuidar la piel todos los días y ser extremadamente constante.
Entre todos los hábitos que ha compartido a lo largo de los años, hay uno que siempre llama la atención porque rompe con lo que hace la mayoría de la gente. Isabel Preysler asegura que nunca se lava la cara con agua del grifo.
En su lugar utiliza un tónico facial para limpiar y preparar la piel antes de aplicar el resto de tratamientos. Un gesto que se ha convertido en el auténtico sello de identidad de su rutina de belleza.
El paso que Isabel Preysler nunca se salta por las mañanas
Puede parecer un detalle sin importancia, pero para Isabel Preysler marca la diferencia. En varias entrevistas ha explicado que evita el agua del grifo porque considera que la cal y otros minerales pueden resecar la piel o hacer que pierda confort, especialmente con el paso de los años.

Por eso, nada más levantarse, prescinde del clásico lavado con agua y recurre directamente a un tónico facial, un producto que limpia suavemente la piel y la deja preparada para recibir el resto de cosméticos.
Después llegan el sérum, la crema hidratante, el contorno de ojos y, por supuesto, la protección solar, uno de los productos que nunca faltan en su neceser.
No se trata de un ritual complicado ni especialmente largo. De hecho, uno de los aspectos que más llama la atención de la rutina de Isabel Preysler es que apuesta por pocos productos, pero muy bien elegidos y utilizados con una enorme constancia
La limpieza facial, el paso que más cuida
Si hay un momento al que Isabel Preysler dedica tiempo es a la limpieza del rostro. La socialité ha contado en varias ocasiones que jamás se acuesta maquillada y que desmaquillarse correctamente le parece casi más importante que maquillarse.
Los expertos coinciden en que este hábito ayuda a eliminar restos de maquillaje, contaminación, protector solar y exceso de grasa, evitando que la piel permanezca horas expuesta a impurezas que pueden acelerar el envejecimiento cutáneo.
A partir de ahí, apuesta por activos hidratantes y antioxidantes, especialmente aquellos que ayudan a mantener la elasticidad y la luminosidad del rostro, dos de las principales preocupaciones cuando la piel madura pierde colágeno de forma natural.
Su mejor truco no está en un cosmético
Aunque su rutina facial ha despertado mucho interés, Isabel Preysler siempre ha insistido en que una piel bonita empieza mucho antes de abrir el neceser.

Dormir bien, beber suficiente agua, seguir una alimentación equilibrada y practicar ejercicio forman parte de sus hábitos desde hace décadas. También procura controlar el estrés y proteger la piel del sol durante todo el año, uno de los consejos que más repiten los dermatólogos cuando hablan de envejecimiento saludable.
Lejos de perseguir cada nueva tendencia viral, la madre de Tamara Falcó ha demostrado que los mejores resultados suelen llegar con pequeños gestos repetidos día tras día.
¿Es mejor evitar el agua del grifo para cuidar la piel?
La confesión de Isabel Preysler ha hecho que muchas personas se pregunten si lavarse la cara con agua del grifo es realmente perjudicial. La respuesta, según los dermatólogos, no es tan sencilla.
En términos generales, el agua corriente es perfectamente segura para la higiene facial, pero su composición puede variar de una zona a otra y, en algunos casos, contener una mayor concentración de cal o minerales que pueden resultar algo más agresivos para las pieles secas, sensibles o con tendencia a la deshidratación.
Por eso, quienes presentan este tipo de pieles pueden beneficiarse de rutinas más suaves, utilizando limpiadores sin jabón, tónicos hidratantes o aguas termales que ayuden a preservar la barrera cutánea.
No significa que haya que desterrar el agua del grifo de forma radical, sino adaptar los cuidados a las necesidades de cada rostro.
En el caso de Isabel Preysler, sustituir el lavado matutino por un tónico es un hábito que lleva repitiendo desde hace años y que forma parte de una filosofía de belleza basada en la prevención y la constancia.
Porque, más allá de ese gesto concreto, su rutina recuerda una idea que los expertos repiten con frecuencia: una piel bonita no depende de un producto milagroso, sino de pequeños cuidados diarios mantenidos en el tiempo; como una buena limpieza, la hidratación y el uso del protector solar durante todo el año.