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El retrato de George Washington plagado de símbolos masónicos muestra la huella estadounidense en España | Rtve

  • Una exposición en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando exhibe el cuadro de Perovani
Detalle del retrato de Washington de Perovani. RABASF

Cristina Pérez / Rtve

El Museo de la Real Academia de Bellas Artes conserva uno de los pocos retratos de George Washington fuera de Estados Unidos, pintado por Josef Perovani en 1796. Con motivo del 250 aniversario de la fundación de los Estados Unidos de América, la embajada estadounidense en España y la RABASF han inaugurado La huella estadounidense en Madrid, exposición de la que es la pieza central.

La agregada diplomática de la embajada, Catherine Muller, ha señalado que la iniciativa auna «arte, historia y memoria compartida» entre ambos países y el cuadro representa los ideales de «liderazgo, libertad y cooperación». Por su parte, la delegada de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, ha indicado que se trata de un gesto «sencillo y muy hondo» que refleja los vínculos «profundos e imborrables» entre España y Estados Unidos.

Junto al lienzo de George Washington, también se exhiben el retrato de Godoy, encargado a Francisco de Goya en 1801, y la efigie de Carlos IV como príncipe de Asturias, realizada por Mariano Salvador Maella. La representación de Godoy entronca con la de los Austrias con un paisaje de fondo de la sierra de Guadarrama y como «generalísimo», una dignidad que, por primera vez, ostenta alguien ajeno a la monarquía.

En la historia del cuadro se mezclan el poder y la ambición. El diplomático español Josef de Jáudenes participó en la negociación del Tratado de San Lorenzo (1795), que se firmó en El Escorial entre Thomas Pinckney, enviado del presidente estadounidense, y Manuel Godoy, secretario de Estado de Carlos IV y responsable de la política española. Godoy firma como «El príncipe de la Paz«, su título recién estrenado por la paz de Basilea, como puede verse en un facsímil del documento.

Retrato de Godoy de Goya
Retrato de Manuel Godoy, 1801, Francisco de Goya. RABASF

Este acuerdo comercial estableció las fronteras entre Estados Unidos y los territorios españoles en América del Norte. Al finalizar su misión, Jáudenes quiso obsequiar a Godoy un retrato de Washington, firmado por el más renombrado pintor norteamericano de la época, Gilbert Stuart, quien no pudo aceptar el encargo.

El diplomático quería adular al válido y conseguir un nombramiento de ministro, que no llegó a materializarse. Se dirigió a Perovani, un pintor veneciano radicado en Filadelfia, quien aceptó la tarea. El lienzo, que pertenecía a Godoy, se integró en las colecciones de la Academia en 1816, tras la confiscación de sus bienes por Fernando VII.

Tratado de San Lorenzo

El Tratado de San Lorenzo de 1795 (también llamado tratado de amistad, límites y navegación) fue firmado entre España y los Estados Unidos con el objetivo de fijar las fronteras entre los Estados Unidos y los territorios españoles en América del Norte, así como regular los derechos de navegación en el río Mississippi. Los estadounidenses podían establecerse, comercial y usar el puerto fluvial de Nueva Orleans.

El acuerdo fue un logro diplomático que la joven nación aprovechó para obtener grandes concesiones, ante el temor de España a Francia e Inglaterra por la posible pérdida de sus territorios ultramarinos. Manuel Godoy, actuando como mediador real, negoció los términos del tratado con Thomas Pinckney, un abogado educado en Oxford y exgobernador de Carolina del Sur. De hecho, en EE.UU. el acuerdo se conoce como Pinckney Treaty.

España no obtuvo ningún beneficio de las disposiciones del tratado: ni una alianza sólida ni una garantía territorial mutua. Por el contrario, los Estados Unidos lograron el reconocimiento de su derecho a la libre navegación por el río Misisipi “en toda su extensión desde sus fuentes hasta el océano” a través del extenso territorio de Luisiana, que entonces pertenecía a España. El acuerdo se convirtió en papel mojado ocho años después. España cedió a Francia la Luisiana, que a su vez la vendió a EE.UU en 1803.

Luisiana por Etruria

El tesorero de la Academia, Alfredo Pérez de Armiñán, recuerda a RTVE Noticias que los dominios españoles se extendían al sur del paralelo 31 con las dos Floridas y al oeste del Misisipi con «la entonces enorme provincia española de Luisiana, que comprendía prácticamente 14 estados actuales, desde el Golfo de México hasta la frontera con el Canadá». Ese territorio, España lo había adquirido de Francia en 1763 y lo vuelve a ceder en 1800.

Pérez de Armiñán puntualiza que fue un mal negocio porque «España obtuvo de una manera muy efímera la concesión del llamado reino de Etruria, que era el Gran Ducado de Toscana, a favor del infante don Luis, casado con una hija de Carlos IV, que había sido duque de Parma. Eso fue una efímera concesión francesa a cambio de un territorio inmenso».

Añade que la venta de la Luisana en1803 fue «un hecho absolutamente decisivo en la historia de los Estados Unidos, porque dobla en ese momento el territorio norteamericano con una expansión enorme hacia el oeste y consolida a EE.UU. como la gran potencia continental».

Símbolos del cuadro

Cuadro de George Washington
Retrato de George Washington de Josef Perovani, 1796. RABASF

Precisamente, en el fondo del cuadro de George Washington aparece un barco que evoca esa navegación por el Misisipi, además la mano del presidente señala un escrito con el tratado (se aprecian los dos sellos de lacre rojo) y un plano de la capital estadounidense con el trazado urbano de Pierre Charles L’Enfant.

En el torneado de una mesa auxiliar se aprecia una estrella de cinco puntas, símbolo masónico del intelecto y la luz. No es la única iconografía reflejada de la hermandad secreta a la que pertenecía Washington, en la parte superior derecha del lienzo se pueden observar dos figuras femeninas que encarnan a la Justicia y a la Prudencia como valores de la masonería.

Además, el académico Víctor Nieto Alcaide ha destacado que en la mano derecha de Washington los dedos anular y corazón permanecen unidos, otro signo masónico.

En el ángulo inferior derecho de la pintura, unos libros con encuadernaciones doradas representan la constitución estadounidense y los diarios del Congreso (Constitution and Laws of the United States y Journals of Congress), un poco más arriba se ve el blasón del primer presidente de EE.UU. en el que vuelven a aparecer elementos masónicos: el laurel y el agua, además de la paloma de la paz, emblema personal de Washington.

Para realizar la composición general y la figura, Perovani recurrió al retrato Lansdowne, que Stuart había realizado ese mismo año y que custodia el Museo de Filadelfia. Sin embargo, para pintar la cabeza, se inspiró probablemente en el busto de 1795 de Charles W. Peale de la Sociedad Histórica de Nueva York. Washington aparece vestido de civil, aunque asoma la empuñadura de la espada que lo define como caballero y debajo de la mesa los atributos de los generales romanos: espada, escudo y coraza.

Monografía reeditada

Como curiosidad, Stuart corrigió el tiro y, en su tercera versión del retrato de cuerpo entero de Washington, el brazo de orador romano desciende y la mano se posa en un documento enrollado, un gesto más sobrio, similar al plasmado por Perovani, según recoge Isadora Rose-de Viejo en la monografía El retrato de George Washington, que acaba de reeditar la RABASF.

La experta neoyorquina puntualiza a RTVE Noticias que entre 1818 y 1951 había otro retrato de Washington, una versión Lansdowne en Madrid, pero estaba en la embajada estadounidense por lo que «nadie más lo veía». No se conocen dibujos preparatorios ni grabados del cuadro de Perovani, lo que se explica porque «se lo llevaron de Filadelfia casi inmediatamente después de pintarlo. Allí, no había oportunidad de hacer un grabado y aquí, entró en la colección de Godoy» que lamentablemente no encargó grabados de las obras que poseía.

Una vez en la Academia, el retrato estuvo arrumbado en un almacén porque «no les interesaba nada a los académicos de entonces», detalla Rose-De Viejo, pero se conservó en relativo buen estado, sin pérdida de la capa pictórica, hasta limpiarse para otra exposición en fechas recientes.

La huella estadounidense en Madrid puede verse hasta el 30 de diciembre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, salvo en el mes de agosto que el museo permanecerá cerrado.

Fuente: https://www.rtve.es/noticias/20260715/retrato-george-washington-simbolos-masonicos-huella-estadounidense-espana/17156824.shtml

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