Su hija trans no quiere saber nada del hombre más rico del mundo. Se cambió el apellido. Es muy popular en las redes sociales. Y está abriendo camino como ‘celebrity’. Su última rajada en ‘Vogue’ ‘condena’ a Musk. «Hizo el saludo nazi»

Pablo Scarpellini / Los Ángeles / LOC
No debe ser fácil ser la hija del hombre más rico del mundo, y más cuando este rechaza tu identidad. Vivian Jenna Wilson (20), la hija transexual del fundador de Space X y CEO de Tesla, se ha pasado una parte de su existencia tratando de desvincularse por completo de la alargada estela de su poderoso padre, Elon Musk (53). Cristalino lo dejó en un documento legal en 2022 solicitando un cambio de nombre y el deseo de no tener relación con él «de cualquier manera, forma o modo». Y, sin embargo, es ese intento de distanciarse el que le ha otorgado más notoriedad que nunca, objeto de deseo de los medios en Estados Unidos.
Dos entrevistas ha concedido en su vida, la primera a la cadena NBC y la última a Teen Vogue hace unos días, donde entra de lleno en el asunto que le ha dado visibilidad. No en vano admite que tiene «una lengua afilada». Para empezar, sostiene que el ya célebre gesto de su padre durante un mitin electoral tras la victoria de Donald Trump es lo que mucha gente piensa que fue. «Cariño, a un higo lo llamaremos un higo y al saludo nazi lo llamaremos por su nombre», analiza. Personalidad derrocha a raudales en cada disertación.
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Nacida en Los Ángeles en abril de 2004, Vivian (cuyo nombre de pila al nacer era Xavier) reside ahora en Tokio y tiene una fuerte presencia en redes sociales. Más de un millón de personas siguen sus comentarios en Threads -competencia de X, la red social de Musk-, Instagram y Bluesky, además de las millones de visitas que ha generado en TikTok. Fue en Threads donde se despachó a gusto con Musk, alegando que la forma en que la describió es «completamente falsa» y sosteniendo que está «desesperado por atención y validación».
En la entrevista reconoce que recibió el apoyo de su madre al comunicarle su decisión de cambiar de sexo en 2020, pero no el de su padre. «No me apoyó como mi madre», dice. «No había hablado con él en meses, así que tuve que conseguir el puto consentimiento de mis padres para recibir bloqueadores de testosterona». Fue una época donde «sufría constantes crisis nerviosas en medio de clase. No podía soportar los días. No quería despertarme, no quería hacer nada. Solo quería pudrirme».
Musk culpa al wokismo
Es una disputa que de alguna forma arrancó Musk en una entrevista con el influencer machista Jordan Peterson, al afirmar que el wokismo le había matado a su hija. En esa charla la describió como una adolescente furiosa, rebelde y cegada por una ideología anticapitalista radical diseñada para herir sus sentimientos.
Vivian, por su parte, alega que Musk tuvo poca presencia en su infancia y que podía llegar a ser «cruel» cuando la joven desplegaba sus rasgos más femeninos. Su padre le pedía con frecuencia que fuera más masculina en su apariencia, sin entender que iba en contra de su naturaleza. De hecho, en su charla con Teen Vogue lo deja claro: «Siento que la gente no entiende que ser trans no es una elección».

Sabe que la lucha será enconada para preservar los derechos de los suyos con la nueva Administración en Washington, a la que se ha sumado su padre como estrecho colaborador del presidente. «Obviamente, no son solo las personas trans las que se ven afectadas por la actual Administración», citando a «grupos marginados como los inmigrantes indocumentados y las personas de color. Realmente estoy intentando tener más incidencia en ese frente, ya que la actual Administración ha sido como una bola de demolición en ese sentido».
De sus hermanos dice que tiene cuatro, y hasta ahí. Del resto de la camada, es decir, sus hermanastros —14 hijos tiene Musk con cuatro madres diferentes—, no quiere saber nada. «Diré que no sé cuántos hermanos tengo, si incluyo a mis hermanastros. Es solo un dato curioso».
Su objetivo pasa ahora por seguir creciendo como persona independiente, sin recibir un centavo del hombre más rico del mundo y estudiando idiomas en Japón. Domina el francés, el español y el japonés, abierta a explotar su popularidad en Twitch con streaming. De momento admite que no ha ganado «nada de dinero siendo famosa, ni un céntimo. Aunque sí vivo en la cabeza de mucha gente sin pagar alquiler —señala en broma—. Creo que hacer streaming en Twitch sería divertidísimo… No creo que el mundo necesite otro streamer de Twitch, pero me encantaría hacerlo».

Fuente: https://www.elmundo.es/loc/famosos/2025/04/05/67efbf09fdddff07398b459e.html
