Un día como hoy, 17 de mayo, pero en 1949, Luis Miguel Dominguín, en un gesto tan arrogante como sincero, se proclamó como el mejor de toros los toreros

- Paco Delgado / La Razón
Luis Miguel Dominguín fue, en 1949, el gran protagonista de la feria, logrando que sólo se hablase de su persona y eclipsando a Manolo González, por entonces uno de los diestros predilectos de los aficionados madrileños tras su gran triunfo en la corrida de su confirmación.
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Pero aquella tarde del día 17 de mayo se recordará por el gesto del menor de los Dominguín , cuando en un desplante se echó de rodillas, y de espaldas al toro, levantó con arrogancia el índice de su mano derecha, dando a entender que él era el número uno. El escándalo en los tendidos fue tremendo pero ya había conseguido su propósito: anular el triunfo de su rival y ser él el protagonista de un festejo en el que salió a hombros y rechazó una de las orejas que se le habían concedido. Genio y figura.
Y de genio y figura hay que hablar al hacerlo de otro diestro tenido como el último torero que de verdad ha mandado en la fiesta: Manuel Benítez “El Cordobés”, que logró pasar de ser un pobre desesperado -la primera vez que este torero pisó Las Ventas fue el 28 de abril de 1957, cuando siendo todavía peón de albañil se lanzó como espontáneo en el quinto toro de la tarde, un astado de Escudero Calvo (ganadería que pasaría más tarde a ser propiedad de Victorino Martín) cuya lidia y muerte correspondía a Antonio del Olivar, segundo espada de una terna que completaban Pablo Lozano y Juan Antonio Romero- a uno de los toreros que más toreó en San Isidro: diecisiete tardes, en las que consiguió hasta veintidós orejas. Una proporción que pocos han logrado.
Tampoco su primera actuación en esta feria fue feliz, pues, en el día de su confirmación, el 20 de mayo de 1964, el primer toro de su lote, “Impulsivo”, de Benítez Cubero, le hirió de extrema gravedad, síéndole concedida una oreja aún sin llegar a entrar a matar y suspendida finalmente la corrida ante las alarmantes noticias que llegaban de la enfermería. Su última aparición en este serial tuvo efecto el día el 21 de mayo de 1971. Se lidió aquella tarde un encierro de Juan Mari Pérez Tabernero y le acompañaron Diego Puerta y Rafael Torres. Al finalizar esa misma temporada se retiró, y cuando regresó, en 1979, ya no volvió a anunciarse en el coso venteño, toreando por última vez en la Monumental madrileña en el festival celebrado en 1986 a beneficio de las víctimas de la erupción del volcán colombiano Nevado del Ruiz y en el que también actuó Luis Miguel González Lucas “Dominguín».
Fuente: https://www.larazon.es/cultura/toros/numero-uno_202605176a094b65716e9c5714725322.html