Alberto y Charlene de Mónaco, los reyes de Suecia, Mette-Marit en Roma junto a Haakon de Noruega pese a su enfermedad… Casi todas las familias reales se han citado en Roma para asistir al funeral del Papa Francisco, junto a una multitud de 200.000 personas.
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Por Stefania Conrieri / Vanity Fair
Reyes y reinas de todo el mundo se han reunido hoy en el evocador marco de la plaza de San Pedro para despedir al papa Francisco. Los monarcas y príncipes herederos se han unido a miles de personas (se habla de 200.000), para presentar sus respetos al papa de la paz y de los más necesitados. El Vaticano funciona como una monarquía teocrática electiva, un sistema de gobierno único en la política internacional. La realeza respetó el código de vestimenta inspirado en la sobriedad. Aunque las primeras filas estaban reservadas a las autoridades de Italia y de Argentina, país de origen del Papa. También estaban en primera fila Felipe y Letizia, junto al presidente de Estados Unidos Donald Trump (que no iba de negro) y la primera dama Melania.

El decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, ha oficiado la misa, de la que han informado 2.700 periodistas de todo el mundo. Mientras se oficiaba el funeral, llegó también la noticia de que Hamás había propuesto liberar a todos los rehenes que aún permanecían en Gaza, diciendo que estaba dispuesto a aceptar una tregua de cinco años a cambio del fin de la guerra. El último acto del Papa Francisco.

Reino Unido: el príncipe Guillermo, sin su esposa Kate Middleton, en representación del rey
El príncipe de Gales ha acudido al funeral del Papa Francisco junto al primer ministro británico, Keir Starmer. Una presencia muy en sintonía con lo que desde Kensington han subrayado en repetidas ocasiones: para el heredero al trono británico es crucial entablar relaciones con homólogos mundiales y contribuir a reforzar los lazos diplomáticos. Ya el pasado noviembre, Guillermo había acudido en representación de su padre, Carlos de Inglaterra, en la reapertura oficial de la catedral de Notre-Dame de París. La decisión de confiar a Guillermo la tarea de representar a la monarquía sigue una línea ya trazada: en 2005, fue Carlos, entonces príncipe de Gales, quien asistió al funeral del papa Juan Pablo II en nombre de la reina Isabel, junto a más de 100 jefes de Estado, estrechando incluso la mano, al final de la ceremonia, al presidente de Zimbabue, Robert Mugabe.
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Esta vez, el Rey Carlos, aún en tratamiento contra el cáncer, permaneció en el Reino Unido, aunque el recuerdo de su encuentro privado con el Papa Francisco el 9 de abril permanece vivo. El Palacio de Buckingham calificó aquel momento como «uno de los más significativos» del viaje de la pareja real a Italia, subrayando la profundidad espiritual de la conversación. Siempre atenta al diálogo interreligioso, la visita de Estado al Vaticano debía incluir también un servicio ecuménico en la Capilla Sixtina, acto que se canceló posteriormente debido al precario estado de salud del Pontífice.
En un gesto más de respeto, el soberano vistió corbata negra durante su reciente encuentro con el primer ministro neozelandés en el castillo de Windsor. Mientras tanto, las banderas de las residencias reales británicas ondearon a media asta.

España: el rey Felipe, protodiácono de la iglesia de Santa María la Mayor, donde reposará Francisco
En primera fila la realeza de la España católica, el rey Felipe y la reina Letizia con velo. España ha declarado tres días de luto nacional tras la muerte del Papa Francisco, y los soberanos, vestidos de negro, se unieron a sus conciudadanos, más de la mitad católicos, para presentar sus respetos al Pontífice. Los reyes habían destacado de Francisco «su creencia en la necesidad de llevar aliento y consuelo a los más pobres y necesitados» fue recordada en emotivas palabras por la pareja real.
Ya en la reciente entrega del Premio Cervantes, hace unos días, los reyes Felipe y Letizia habían expresado sus condolencias apareciendo vestidos de luto. El acto, que tradicionalmente acoge la Universidad de Alcalá, estuvo inevitablemente marcado por el fallecimiento del Santo Padre. En señal de respeto, se introdujeron cambios en el protocolo, como la ausencia de honores militares a la llegada del rey.
Pero hay un hecho poco conocido y muy simbólico que vincula aún más profundamente al soberano español con la Santa Sede: el rey de España ostenta el título de protodiácono honorario de la Basílica de Santa María la Mayor, la misma iglesia donde el Papa Francisco ha pedido ser enterrado. Este antiguo privilegio subraya el vínculo secular entre la monarquía española y una de las basílicas papales más importantes. La presencia de Felipe VI en el Vaticano, por tanto, no es sólo la de un jefe de Estado profundamente católico, sino también la de una figura con un histórico papel ceremonial dentro de la propia basílica. Un legado que hunde sus raíces en el siglo XVII, cuando, el 7 de octubre de 1647, con la constitución apostólica Sacri apostolatus, el Papa Inocencio X concedió el deseo del rey Felipe IV de España estableciendo la Obra Pía de Santa María la Mayor. A partir de ese momento, se confirió a los monarcas españoles el título honorífico de protodiácono, que les permitía participar activamente en las celebraciones solemnes, especialmente en las marianas.
Este vínculo entre el Vaticano y España se estrechó aún más con el establecimiento de la primera embajada española ante la Santa Sede, con sede en la Plaza de España de Roma. Una zona que, con el paso de los siglos, se convirtió en un auténtico «barrio español», testigo de una relación diplomática y espiritual que ha durado más de cinco siglos.

Bélgica: los reyes Felipe y Matilde y su conexión espiritual con Francisco
Como monarcas de un país católico, los reyes Felipe y Matilde de Bélgica (con velo) también mantienen una estrecha relación con el Papa Francisco, y la pareja real fue la primera en confirmar oficialmente su presencia en el funeral. La reina Matilde, por cierto, es una de las pocas mujeres del mundo a las que se concede el «privilegio del blanco», es decir, el derecho a vestir de blanco, en lugar del negro habitual, durante las audiencias con el Papa en el Vaticano, un símbolo de pureza concedido exclusivamente a las soberanas católicas. Sin embargo, este privilegio no se extiende ya a los funerales.

En un comunicado oficial hecho público tras conocerse la noticia de la muerte de Francisco, el Palacio Real de Bélgica expresó su emoción: «Con gran tristeza hemos tenido conocimiento del fallecimiento del Papa Francisco. Era un gran hombre, cercano a los más humildes y atento a los problemas del mundo (…) Compartimos el dolor de todos los católicos del mundo y de todos aquellos que le querían y apreciaban. También expresamos nuestra gratitud por el honor que nos ha concedido al visitar nuestro país». La visita de Estado del Papa a Bélgica en 2024 fue recibida con profunda devoción y representó un punto culminante en las relaciones bilaterales.
Luxemburgo: el gran duque Enrique, presente en el último adiós antes de su abdicación
El gran duque Enrique y la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, a la cabeza de una de las monarquías católicas de Europa, asistieron al solemne funeral del Papa Francisco. No es la primera vez: la pareja real ya estuvo presente en los funerales de Juan Pablo II en 2005. Sin embargo, la ocasión de hoy adquiere un valor aún más simbólico, ya que representa una de las últimas salidas oficiales del Gran Duque Enrique. El pasado mes de diciembre anunció su intención de abdicar en favor de su hijo, el príncipe heredero Guillaume, y el traspaso de poderes está previsto para el próximo 3 de octubre.
La relación entre el Papa y la familia gran ducal ha sido sólida y afectuosa. En septiembre de 2024, el Papa Francisco visitó Luxemburgo, un acontecimiento histórico ya que la última visita de un pontífice fue en 1985 con Juan Pablo II. En aquella ocasión, el Pontífice se reunió con toda la familia real en el Palacio Gran Ducal, prestando especial atención a los más pequeños, en particular a los hijos del príncipe Guillaume y la princesa Stéphanie, con quienes bromeó mientras los niños jugaban al escondite. En señal de agradecimiento, el matrimonio había obsequiado al Papa con una preciosa estampa de la Virgen con el Niño, que representa a la Consolatrix Afflictorum, estatua milagrosa y patrona de Luxemburgo, conservada en la catedral de Notre-Dame desde 1794.

Noruega: el príncipe Haakon junto a Mette-Marit, que ha querido viajar pese a su enfermedad
De la Familia Real noruega, en representación del rey Harald de Noruega y de la Reina Sonja (hospitalizada recientemente por problemas respiratorios), acudieron el príncipe heredero Haakon y su esposa, la princesa Mette-Marit. Esta última voló a Roma a pesar de los problemas de salud contra los que lucha desde hace algún tiempo. De hecho, la princesa padece fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica que le fue diagnosticada en 2018 y que recientemente ha vuelto a darle problemas.

El rey Harald de Noruega describió al fallecido papa como un hombre «muy respetado y querido por ser una voz apasionada y clara en nombre de los más vulnerables de la sociedad». El rey tampoco había asistido al anterior funeral de Estado del Papa Juan Pablo II, en 2005, en el que la reina Sonja ocupó su lugar.
Dinamarca: La reina Mary, sola en Roma por la apretada agenda del rey Federico
Al funeral del Pontífice asistió en representación de la Casa Real danesa la Reina Mary, que llegó sola al Vaticano. El rey Federico, de hecho, recién llegado de un viaje a Japón, viajará a Groenlandia el lunes 28 con el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen.
En 2018, durante una visita oficial a Italia, el entonces Príncipe Federico y su esposa Mary fueron recibidos en audiencia por el papa Francisco. En el funeral de Juan Pablo II, fueron la reina Margarita y el príncipe Enrique los representantes de la Casa Real Danesa.
Suecia: El rey Carlos Gustavo y la reina Silvia
El rey Carlos Gustavo y la reina Silvia de Suecia tampoco quisieron perderse esta importante ceremonia fúnebre. Inmediatamente después de conocerse la noticia del fallecimiento del Pontífice, se apresuraron a enviar sus condolencias, escribiendo que «en virtud de su carisma natural, su profunda humildad y su inquebrantable defensa de la dignidad humana, el Papa fue un líder significativo». La pareja recordó con cariño la visita de Estado del difunto papa a Lund hace casi una década, en un momento de apaciguamiento interconfesional, cuando «luteranos y católicos se reunieron bajo los arcos de la catedral para dejar atrás conflictos históricos en un espíritu de reconciliación y entendimiento». Los dos miembros de la realeza sueca también estuvieron presentes en el funeral del Papa Juan Pablo II.

Principado de Mónaco: la tristeza de Alberto y Charlene
Desde el Principado de Mónaco, el príncipe Alberto llegó a San Pedro con su esposa Charlene, también con velo. Desde la muerte del papa Francisco, el lunes 21 de abril, se han celebrado misas en su honor en todo el mundo. También en el Principado, el soberano monegasco y la princesa Charlene se unieron a la princesa Carolina en la catedral de Mónaco para asistir al pontifical oficiado: una misa en memoria del papa Francisco, celebrada por monseñor Dominique-Marie David, arzobispo de Mónaco desde 2021. Las dos princesas, vestidas de luto negro, y el príncipe Alberto rezaron por el descanso del alma del Pontífice.
Los Principados de Mónaco y Liechtenstein son los dos únicos países europeos que tienen oficialmente el catolicismo como religión de Estado. La diócesis de Mónaco fue creada en 1868 y elevada al rango de archidiócesis en 1981. El Palacio de los Príncipes de Mónaco desplegó la bandera a media asta inmediatamente después de conocerse la noticia del fallecimiento del papa. El príncipe Alberto envió un mensaje de condolencia: «Con infinita tristeza y profundo dolor nos enteramos de la muerte de Su Santidad el Papa Francisco, en este lunes santo», reflexionando sobre su legado de un «mensaje contínuo de amor, fraternidad, paz, fe, justicia, misericordia, compasión y respeto por nuestra naturaleza».
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La reina Rania y el rey Abdalá de Jordania: una larga amistad con el Papa
En representación del mundo árabe, el rey Abdalá y la reina Rania de Jordania, que también llevaban velo como los demás miembros de la realeza. La relación entre el Papa Francisco y la casa real hachemita fue intensa y estuvo marcada por una visión común: tender puentes entre credos, culturas y pueblos. La realeza jordana se había reunido con el Papa Francisco (conocido por su amistad con monarcas de otras religiones) en varias ocasiones (como en 2014 en Amán) y también estuvo presente en el funeral de Juan Pablo II. El año pasado, la reina Rania había asistido en el Vaticano a la Cumbre Mundial sobre los Derechos del Niño. El encuentro con el papa se produjo durante la emergencia por la guerra en Gaza y la difícil situación de los niños en los campos de refugiados. En su mensaje de condolencia, la casa real jordana había escrito: «El papa Francisco era admirado por todos como el papa del pueblo. «Unió a las personas, guiándolas con amabilidad, humildad y compasión. Su legado perdurará en sus buenas obras y enseñanzas». La reina Rania también añadió en la red social X un mensaje personal sobre el Pontífice y su gran labor por la paz: «En un mundo que a menudo puede parecer despiadado, el papa Francisco siempre tuvo amor para dar, para los menos afortunados, las familias de refugiados y los niños en zonas de guerra, en Gaza y en todo el mundo. La humanidad ha perdido hoy a un inestimable defensor de la paz y la compasión. Descanse en paz».

Holanda: Guillermo y Máxima ausentes, aunque la reina es argentina
El rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima de Holanda no estuvieron presentes. Su no asistencia al funeral del Papa está relacionada con la coincidencia con el Koningsdag, el Día del Rey, que se celebra en Holanda: este año en Doetinchem, con celebraciones que comienzan a las 12 del mediodía, inmediatamente después del funeral, en señal de respeto. Representando al Gobierno holandés en Roma estuvieron el Primer Ministro Schoof y el Ministro Veldkamp, según comunicó el Rijksvoorlichtingsdienst (RVD), el Servicio de Información del Gobierno.
Un vacío que, también a la luz de las raíces argentinas de Máxima (nacida en Buenos Aires como el Papa Francisco), provocó no pocas críticas. La tradición, sin embargo, ha registrado la ausencia de la familia real holandesa en los últimos funerales de pontífices.
«Estamos profundamente entristecidos por el fallecimiento de su santidad el papa Francisco», escribieron los monarcas en Instagram. «Recordamos con cariño nuestros encuentros personales con él, y nuestra visita de Estado a la Santa Sede en 2017». Fue precisamente durante esa visita al Vaticano cuando el rey recibió un artefacto histórico conservado en la Biblioteca Apostólica: un bastón de mando atribuido a Guillermo de Orange. El bastón había sido tomado por las fuerzas católicas españolas durante la batalla de Mookerheide en 1574, en la que derrotaron a los rebeldes protestantes holandeses. El objeto, con el escudo de armas de Guillermo, fue prestado al rey por el convento jesuita de Sant Cugat en Cataluña. Posteriormente se expuso en el Museo Militar Nacional de Soesterberg durante una exposición sobre Guillermo de Orange en 2018.
Italia: los dos primos Saboya presentes en la Plaza de San Pedro
Los dos primos representantes de las dos ramas de la Casa de Saboya también llegaron al funeral del Santo Padre en el Vaticano: el príncipe Aimon de Saboya-Aosta con su esposa, la princesa Olga de Grecia, y el príncipe Emanuele Filiberto de Saboya sentado junto al príncipe Carlos de Borbón-Dos Sicilias.
Artículo publicado en Vanity Fair Italia y traducido. Lea el original aquí.
Fuente: https://www.revistavanityfair.es/articulos/familias-reales-funeral-francisco