El presidente colombiano Abelardo de la Espriella ha adoptado el lema cristero mexicano «¡Viva Cristo Rey!» en sus actos oficiales. Criticado por violar el Estado laico constitucional, usa la consigna para construir su imagen de «caudillo soldado de Dios» en su narrativa bélica contra «el mal» (izquierda/criminales). Experto lo vincula al trumpismo.

Rafael Croda / Proceso
BOGOTÁ (Proceso).- El presidente ultraderechista colombiano, Abelardo de la Espriella, adoptó como consigna política-religiosa de uso cotidiano la frase de la guerra cristera mexicana “¡Viva Cristo Rey!”, lo cual le genera críticas de sectores laicos y demandas legales por desconocer la separación Iglesia-Estado consagrada en la Constitución del país.
Los colombianos se están habituando a que el presidente termine con la frase “¡Viva Cristo Rey!” sus discursos, sus mensajes en redes sociales, sus comunicados de prensa y hasta sus partes de guerra en los que anuncia las muertes de presuntos delincuentes cuyos cadáveres en bolsas blancas muestra tendidos en el suelo.
También expresa la consigna religiosa con el puño en alto al concluir sus videomensajes al país.
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El lema cristero, que usa con signos de admiración cuando lo escribe y con la voz en alto cuando lo pronuncia, ya está incorporado al personaje que De la Espriella busca interpretar con esmero y meticulosidad: el de un caudillo de mano dura y en guerra permanente contra los criminales, la izquierda –que en esa narrativa es atea y representa el mal– y sus enemigos.
“Esa frase es parte de una narrativa ultraconservadora con la que busca cohesionar a las élites más tradicionalistas de Colombia y alinearse con el discurso político-religioso de la ultraderecha que lidera Donald Trump en Estados Unidos y en la región”, dice a Proceso el sociólogo y maestro en historia de la Universidad Nacional de Colombia Jorge Baquero.
El pasado viernes 9, por ejemplo, De la Espriella anunció en su cuenta de X la “baja en combate” de “dos narcoterroristas del Clan del Golfo” en el noroccidental departamento de Antioquia y concluyó el posteo con el lema “¡Que viva Cristo Rey!” y el acrónimo de su nombre entre paréntesis, “(A.D.L.E)”.
En sus dos meses de gobierno, que se cumplieron el pasado miércoles 7, De la Espriella ha empleado cientos de veces el “¡Viva Cristo Rey!” de la guerra cristera mexicana, la cual se prolongó de 1926 a 1929.
Durante la campaña presidencial De la Espriella lo hizo de manera esporádica, particularmente después de que rezó un “Rosario por Colombia” con su familia y su amigo el ultraconservador actor mexicano Eduardo Verástegui, el pasado 30 de mayo, un día antes de la primera vuelta presidencial.
“¡Viva Cristo Rey!” dijo ese día luego de persignarse tras la última oración del rosario.
Verástegui tiene esa frase en sus perfiles de redes sociales. Como muchos ultraconservadores mexicanos, el actor reivindica la lucha que hace exactamente 100 años comenzaron los cristeros mexicanos contra el gobierno del entonces presidente Plutarco Elías Calles, quien promulgó varias normas emanadas de las Leyes de Reforma de 1857.Madres buscadoras reclaman doble discurso de Armenta tras obstrucción en el partido España-PerúLeer Más
Esas leyes, que buscaban garantizar la separación Iglesia-Estado y que limitaban el poder de las instituciones católicas, fueron rechazadas con las armas por milicias católicas ultraconservadoras, cuyo accionar se centró en los estados del centro-occidente mexicano: Jalisco, Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes.
Respetar o no la Constitución
La Constitución colombiana de 1991 estableció la separación entre la Iglesia y el Estado y garantizó la laicidad de las instituciones públicas, lo que rompió con el precepto de la Constitución de 1886, que declaraba al catolicismo como la religión oficial del país.
Por eso es que a muchos colombianos les parece que el uso de la religión que hace De la Espriella en los discursos y actos oficiales viola la norma que garantiza un Estado laico en Colombia.
El pasado 7 de agosto De la Espriella pronunció su discurso de toma de posesión en un cuartel en la suroccidental ciudad de Cali y fue llamativo que lo concluyera con las frases “¡Firmes por la Patria!” –un estribillo que también está muy incorporado a su narrativa política– y “¡Que viva Cristo Rey!”.
También sorprendió que, en la ceremonia, el nuevo presidente diera espacio a un acto de “invocación y alabanza” en el que participaron dos sacerdotes católicos, un pastor evangélico y un rabino. En el escenario se instaló una imagen de la Virgen de Fátima.
Esto llevó al ciudadano Omar Alberto Franco Becerra a presentar una acción de tutela (amparo) contra De la Espriella por usar la religión en actos oficiales. Un juez de Bogotá aceptó la demanda –en Colombia, a diferencia de México, todavía existe la independencia judicial– y ordenó al presidente presentar disculpas públicas al país por vulnerar la neutralidad religiosa en la ceremonia de toma de posesión.
De la Espriella acató el fallo, pero a su manera. En un mensaje al país el pasado 30 de agosto dijo que si esa ceremonia generó incomodidad u ofendió a algún colombiano, en su condición de jefe de Estado ofrecía “excusas”. Pero luego finalizó su discurso con las frases “¡Viva a Cristo Rey!” y “¡Que Dios bendiga Colombia!”.
Pero hace dos semanas, en segunda instancia, un tribunal revocó la orden de disculpas y avaló el uso de la frase “¡Viva Cristo Rey!” por parte del presidente, porque si bien esa expresión tiene su antecedente en la guerra cristera mexicana, “desde el punto de vista secular o laico puede entenderse como un referente de resistencia ante la injusticia y resiliencia ante la adversidad”.
Además “puede tener como propósito resaltar el coraje de quienes defienden hasta el final sus valores y principios”, indicó la resolución.
En ese cruce de demandas y fallos judiciales, la congresista opositora Laura Daniela Beltrán anunció la presentación de una nueva acción de tutela por el uso de “¡Viva Cristo Rey!” que hizo el presidente tras excusarse por el acto religioso de su toma de posesión, del que, por cierto, excluyó al islamismo, una religión que en Colombia está más extendida que el judaísmo.
El pilar religioso
Hasta hace seis años De la Espriella se asumía como ateo –“no creo en nada que la razón no pueda explicar”, solía decir–, pero esa convicción fue una de tantas de las que el abogado penalista y exdefensor de narcotraficantes se desdijo cuando comenzó a hacer campaña por la presidencia, en 2025.
Ahora, según explica el sociólogo Jorge Baquero, el “fundamentalismo religioso” es uno de los pilares del personaje que procura ser ante los colombianos, una suerte de soldado de Dios con pistola al cinto que impulsa la agenda ultraconservadora y antiderechos del movimiento trumpista MAGA (siglas de Make America Great Again).
En la narrativa del presidente Abelardo de la Espriella, Colombia no sólo vive una guerra política sino también espiritual en la que Dios está de su lado. “¡Viva Cristo Rey!” reivindica el derecho de defender la fe, incluso con las armas, como lo hicieron los cristeros mexicanos.
De acuerdo con Baquero, ésta es una “una figura muy poderosa que encaja muy bien en la narrativa del populismo punitivo, que es otro de los pilares del discurso de De la Espriella, y del fundamentalismo religioso encaminado a construir un sentido común en una parte de la sociedad a la que le ofrece la defensa de la familia, el valor del orden y el rechazo a la agenda woke (profeminista, proderechos de la comunidad LGBTI, ecologista, antirracista e inclusiva)”.
La generalidad de los colombianos ya identifica el “¡Viva Cristo Rey!” como una frase que forma parte del relato político-religioso del presidente. Sus simpatizantes la replican en redes sociales cuando publican mensajes elogiando su labor contra los “narcoterroristas” y en defensa de la familia tradicional.
Sus ministros, funcionarios de gobierno y aliados políticos la usan también de manera habitual, lo que recuerda los tiempos del chavismo duro en Venezuela, cuando la consigna castrista “Patria o muerte, venceremos” era de uso obligatorio entre la cúpula del régimen hoy sometido al gobernante estadunidense Donald Trump.
El pasado miércoles 7 el embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos (OEA), el ultraconservador lefebvrista Alejandro Ordóñez, dijo en la sede de ese organismo que la visión de país de De La Espriella tiene la fe y la creencia en Dios como fundamentos “del orden moral y fuente de sentido para la vida”.
Y ante el azoro del resto de los embajadores, finalizó su discurso con el lema “¡Viva Cristo Rey!”.
Ordóñez, quien de joven, en un acto público, quemó libros que él considera “impuros” (de Gabriel García Márquez, Marx, Rousseau, Jean Paul Sartre y Albert Camus, entre otros), es un ferviente admirador de los cristeros mexicanos.
Ha dicho que su canción favorita de la vida es la ranchera “El martes me fusilan”, que narra el fusilamiento de un miliciano de la cristiada, a quien los soldados del presidente Calles le encontraron “una estampa de Jesús en el sombrero” y por eso lo sentenciaron al paredón de fusilamiento. Antes de ser ejecutado, el cristero grita “¡Viva Cristo Rey!”.
El político izquierdista y exgobernador colombiano Camilo Romero señala que esa consigna parece inofensiva y “propia de un buen cristiano”, pero cuando se analiza su contexto histórico y su uso político “debería preocupar a cualquier democracia”.
Esto, porque fue utilizada también por el dictador español Francisco Franco y por “Los Chulavitas”, una milicia armada irregular del Partido Conservador colombiano que en los años 50 del siglo pasado asesinaba a liberales.
Por eso ahora, señala, su uso por parte del presidente De la Espriella no puede leerse sólo como una expresión de fe, sino como la utilización de la religión para dividir al país entre buenos y malos, entre los que están con Dios y con el ultraconservadurismo y los que creen en una sociedad más inclusiva en la que caben todas las creencias y todos los grupos sociales.
“Por eso el problema no es gritar ‘¡Viva Cristo rey!’, sino lo que significa y lo que muchos están dispuestos a hacer después de gritar esa consigna”, asegura.