
Matías Jove / Libertad Digital
Dos informes publicados recientemente ponen negro sobre blanco una realidad alarmante. La sanguinaria dictadura cubana, convertida en «capital ideológica de la izquierda radical moderna», está subvencionada y sostenida en gran medida por las democracias occidentales, y muy particularmente España.
El primero de los informes, publicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI, recopila un vasto, prolongado y sostenido historial de espionaje, acciones subversivas y respaldo, entrenamiento, apoyo logístico, financiación y aportación de inteligencia a grupos terroristas en Iberoamérica.
A lo largo de sus 106 páginas, en su versión en español, detalla una frenética actividad de La Habana desde los inicios de la revolución hasta la actualidad. Los hechos recogidos son bien conocidos y están ampliamente documentados, pero su lectura es impactante.
Exportar la revolución, la injerencia, la desestabilización de las democracias occidentales y el recurso a la violencia no es algo coyuntural, sino esencial para la revolución cubana. Por eso, no duda en señalar que: «Desde su fundación en 1959, la razón de ser del régimen de La Habana ha sido la exportación violenta del comunismo al exterior».
Pero este informe da un paso más. Lejos de esa visión que minusvalora la actividad del régimen cubano, por primera vez se admite la gravedad de una amenaza que va mucho más allá del ámbito estrictamente militar, de sus redes de espionaje o de su papel de nexo en una coalición más amplia que incluye a Rusia, Irán y China.
Cuba es única. Y lo es por su intensa actividad en lo que se ha denominado marxismo cultural. El régimen cubano «ha tratado de socavar, degradar y desestabilizar a los Estados Unidos con espías y soldados, pero también con estudiantes e intelectuales; con células terroristas, pero también con comités de solidaridad y redes sin ánimo de lucro; con agentes de inteligencia que operan bajo cobertura diplomática, pero también con intercambios aparentemente privados, organizaciones sin ánimo de lucro, organizaciones políticas y redes de activistas».
El informe del Departamento de Estado limita su alcance a la actividad del régimen cubano en América, pero los españoles sabemos bien que el régimen cubano también ha desarrollado una frenética actividad en España. Su colaboración con ETA fue estrecha. Durante años, decenas de etarras encontraron en la isla un santuario seguro y la inteligencia cubana jugó un papel clave en varias operaciones perpetradas en España. Y a nadie se le escapan sus conexiones con la omnipresente Venezuela.
Por eso es tan grave y sorprendente la información del segundo informe, del Instituto Juan de Mariana, El precio de sostener al castrismo. En él, el prestigioso think tank liberal concluye que, desde 2016, los distintos gobiernos de España han contribuido a sostener la dictadura cubana por un importe equivalente a 5.000 millones de euros.
Cuba, la cabeza de la serpiente, es, probablemente, la dictadura más subvencionada del planeta. Lamentablemente, a costa de los contribuyentes españoles.
PD. Mientras el Gobierno de España regatea sus aportaciones a la OTAN en medio de un larguísimo conflicto contra Rusia, esos cubanos tan subvencionados por España se han erigido en el contingente más numeroso de mercenarios extranjeros que luchan bajo la bandera de Putin.