Un mapa interactivo te dice dónde estaba tu casa hace 320 millones de años. Solo tienes que introducir tu ciudad y descubrir en qué latitud estaba cuando existía el supercontinente Pangea.

Sarah Romero / Historia National Geographic
Imagina que pudieras clavar un alfiler en el mapa donde está tu casa y retroceder en el tiempo hasta una época en la que los continentes todavía estaban cosidos entre sí, cuando ni siquiera los dinosaurios dominaban la Tierra. Hablamos de hace 320 millones de años, cuando el planeta representaba otro escenario y donde los océanos tenían fronteras distintas a las actuales.
Esa fantasía geológica acaba de volverse accesible gracias a Paleolatitude.org, una herramienta online desarrollada por un equipo internacional de científicos liderado por el geocientífico Douwe van Hinsbergen de la Universidad de Utrecht (Países Bajos). El sistema permite calcular a qué latitud se encontraba cualquier punto de la Tierra en el pasado, siguiendo el viaje de la placa tectónica bajo nuestros pies desde el apogeo del supercontinente Pangea hasta hoy. Además, no solo podemos saber dónde estaba, sino qué tipo de sol recibía, y por tanto qué clima era más probable en aquel momento de la historia de la Tierra.
¿Qué es Paleolatitude?
Paleolatitude.org es una plataforma que, al introducir una localización actual, genera un gráfico con la variación de su latitud a lo largo de los últimos 320 millones de años. Funciona como una especie de máquina del tiempo que muestra el recorrido del suelo a través de los cinturones climáticos del planeta.
La base científica es el Utrecht Paleogeography Model, una de las reconstrucciones paleogeográficas más detalladas hasta la fecha (y que ha llevado diez arduos años de trabajo), capaz de incorporar no solo las grandes placas sino también regiones deformadas y fragmentos de placas que hoy ya no existen.
El mapa te dice tu latitud
La app se centra en la latitud (norte-sur), y no en la ruta completa con la longitud (este-oeste). Aun así, para paleoclima y paleobiología, este dato es muy relevante porque determina el ángulo de los rayos solares y, con ello, gran parte del presupuesto energético de un ecosistema.
Para llegar a este dato se realiza una reconstrucción tectónica (en el que la Tierra sería como un origami). Se despliegan (en sentido geológico) las rocas plegadas en cordilleras para devolver a cada fragmento su posición relativa. A esto se le suma el paleomagnetismo (minerales como GPS prehistórico, ya que muchas rocas contienen minerales magnéticos que registraron la dirección del campo magnético terrestre cuando se formaron. Como el ángulo del campo magnético varía desde los polos hacia el ecuador, esa señal permite estimar la latitud a la que nació esa roca. El resultado es un modelo global que puede vincular rocas actuales a placas originales que incluso han desaparecido al hundirse en el manto.
Incluso podemos ver continentes perdidos
Una de las razones por las que el nuevo modelo presume de resolución es que incluye continentes perdidos o fragmentos tectónicos tragados por la Tierra como Argolandia, Gran Adria o los Himalayas de Tetis, cuyas huellas sobreviven ‘escritas’ en cadenas montañosas del Mediterráneo, el Himalaya o Indonesia. Esto es clave porque, hasta hace no tanto tiempo, muchas reconstrucciones globales eran más limpias y menos realistas justo en las zonas más complicadas como el Caribe, el Mediterráneo, la zona del Himalaya… donde todo está triturado y recombinado por la tectónica de placas.
El viaje de las placas
Por poner algunos ejemplos que resultan contraintuitivos, Londres (que hoy está a 51°N) habría estado a 6°S hace 320 millones de años, Colombo (Sri Lanka) (que hoy está en 7°N) habría estado a 73°S, cerca de latitudes antárticas; Los Ángeles (34°N hoy) rondaba 4°N, Sídney, en Australia (en 33°S hoy) estaba a 49°S y España, en general, hace 300 millones de años, estaba al sur del Ecuador.
¿Y para qué sirve este tipo de herramienta?
Lejos de ser una mera curiosidad científico-histórica, este modelo es muy útil para paleoclimatología, pudiendo reconstruir climas antiguos con menos suposiciones, ya que si la latitud determina radiación solar y clima regional, conocer la latitud antigua permite diferenciar entre cambios debidos a un clima global distinto, y cambios debidos a que el terreno se movió de latitud.
Cómo usar este Google Maps de la prehistoria
- Entra en Paleolatitude.org.
- Introduce una localización (o fija un punto).
- Observa el gráfico: el eje X suele ser el tiempo geológico (edad en millones de años) y el eje Y la latitud.
- Interpreta la curva: subidas y bajadas indican que ese punto viajó hacia el norte o hacia el sur.