OpenAI anuncia que la popular herramienta de inteligencia artificial empezará a mostrar recomendaciones de productos

Ángel Jiménez de Luis / PIXEL
EEUU
Mantener ChatGPT «despierto» le cuesta a OpenAI casi 700.000 dólares al día, una cifra que no puede cubrir sólo con las suscripciones de los usuarios y los servicios a empresas. La compañía mantiene rondas continuas de inversión que por ahora parecen funcionar -en la última consiguió levantar 40.000 millones de dólares y dobló la valoración de OpenAI- pero dentro de poco tendrá, al menos, una posible nueva fuente de ingresos: la venta indirecta de productos.
OpenAI ha anunciado que pronto empezará a mostrar junto a los resultados de ChatGPT enlaces para comprar algunos de los productos que se citan en las respuestas. El sistema que planea desplegar será inicialmente discreto. Cuando un usuario haga una consulta relacionada con la compra de un producto —por ejemplo, «¿Cuál es el mejor portátil para edición de vídeo?» o «¿Qué características buscar en una chaqueta impermeable?»—, ChatGPT no sólo ofrecerá su habitual respuesta detallada, sino que también mostrará, en un panel lateral, enlaces a múltiples vendedores donde se podrán adquirir los productos recomendados.
De momento, la compañía está realizando pruebas en categorías populares como electrónica de consumo, moda, artículos para el hogar y productos de belleza. Esta fase inicial permitirá evaluar la respuesta de los usuarios y ajustar la experiencia antes de expandirse a otras áreas.
Este nuevo sistema permitiría a ChatGPT ganar en un futuro una comisión de afiliado por las adquisiciones que surjan desde las respuestas y abre la puerta también a ofrecer posicionamiento preferente a ciertos vendedores a cambio de dinero, aunque de momento la compañía no ha implementado estas vías de ingreso.
UN MODELO INSPIRADO EN GOOGLE
La estrategia recuerda inevitablemente a la evolución de la propia Google, cuyo buscador integra desde hace años resultados de compras patrocinados. Estos enlaces son una de las principales fuentes de ingresos del gigante tecnológico, generando decenas de miles de millones de dólares anuales.
De hecho, esta decisión de OpenAI confirma que los modelos de negocio de ambas compañías están en rumbo de colisión. Hasta hace poco, Google disfrutaba de un dominio casi absoluto en el negocio de las búsquedas web, pero el auge de las inteligencias artificiales conversacionales está comenzando a erosionar esa hegemonía.
Cada vez más usuarios prefieren plantear preguntas complejas a herramientas como ChatGPT, obteniendo respuestas naturales y matizadas en lugar de listas de enlaces tradicionales. Según datos internos de OpenAI, ChatGPT procesa ya más de mil millones de consultas a la semana, muchas de ellas sobre recomendaciones de compra.
Consciente de esta amenaza, Google ha reaccionado integrando Gemini, su propio motor de IA generativa, en el buscador clásico. Sin embargo, este movimiento supone un delicado equilibrio: aunque mejora la calidad de las respuestas, también corre el riesgo de canibalizar los ingresos por anuncios tradicionales, además de generar tensiones con los socios y anunciantes que dependen del posicionamiento en el buscador.
Por ahora, OpenAI no ha anunciado una fecha exacta para la implantación global del nuevo sistema de recomendaciones, pero ha confirmado que empezará a estar disponible gradualmente para los usuarios de Estados Unidos en las próximas semanas, con planes de expansión internacional más adelante en 2025. En mercados como la Unión Europea, las prácticas de promoción de productos en plataformas tecnológicas están sujetas a estrictas normativas de transparencia y competencia y la empresa podría tardar más en integrar estas funciones.
Fuente: https://www.elmundo.es/tecnologia/2025/04/29/68101af321efa0ff6d8b45a7.html